domingo, 14 de julio de 2019

Review La Movida: RCN, tampoco te pedimos que reinventes la rueda, pero…


El ecosistema del chisme en este país ha sufrido una baja importante este año con el cierre de la revista Tv y Novelas Colombia, tradicionalmente vinculada más al canal de Las Américas, y este precisamente había pasado de tener en pantallas varios formatos de prensa del cuore a ninguno: El Lavadero, Estilo RCN, Nuestra Semana, nuestra tele o En Exclusiva, cada uno a su turno, fueron cayendo en el camino.

Review La Movida RCN from Pink Sauce TV on Vimeo.


Los del canal de las tres letras quieren su propio espacio de autobombo y chismes, que ya sus rivales directos tienen, como La Red en Caracol o Lo sé todo en el Uno, que, por cierto, siguen la regla sempiterna del “Muro de Berlín” de nuestros  canales nacionales: No se habla de los del otro canal, salvo que estén en negociaciones de proyectos en este canal o para hablar pestes de posibles divorcios o líos judiciales.

Pero La Movida cae en los mismos lugares comunes de sus rivales. Empecemos por ese horario indefinido como lo es “Después de Noticias RCN del mediodía” los sábados y domingos. Esa zona gris de no tener un horario claro como Dios manda me enferma. Sobre todo, porque el telediario de RCN es insufrible per se. Y en los fines de semana, es el monumento al relleno más miserable, con el bucle de dos o tres noticias mal analizadas y repetidas en sus poco más de dos horas de emisión (concretamente comienza a las 12:30 y termina sobre las 2:45 p.m.)

Luego viene el diseño del set: Colorinche viene, colorinche va. Un atentado contra las retinas. Y otro atentado contra los tímpanos es ver a las tres presentadoras femeninas (Violeta Bergonzi, Mafe Romero y Dominica Duque) compitiendo por ver cual grita y se sobreactúa más. De Jairo Martínez no me hago más sangres ¿Él viene a ser una especie de Mary Méndez con pene?  #LoQueSeHaceParaTragar.

No me gustó para nada esa mecánica de contar los chismes “a cuentagotas”, con análisis intermedio y retomando otra parte aun más floja del chisme después. Sobre todo, porque el concepto “chisme” que manejó el primer programa son un “inserte meme de #GraciasFaryd” perpetuo. O la versión más guisa de los rivales de horario, la decadente Red. Veamos:

1. Lenguetazo: Enrique Carriazo está muy enamorado, pero no de Laura Osma, sino de Sandra González, una desconocida rubia con la que se le vio acompañado en un casting que hizo en RCN.  Oh, un chisme que cambiará mi vida…
2. Run run: A Melina Ramírez el embarazo la ha tenido “hormonal” con Mateo Carvajal, llegando a discutir al punto de echarlo en más de dos ocasiones de la casa. Afortunadamente se han reconciliado después. Una mujer embarazada con problemas de pareja, ¡qué novedad!
3. Entrevistaron a Sebastián Osorio, el actor que representó a Luis Andrés Colmenares en la serie de Netflix. Dice que su casting fue muy exigente, tanto como el trabajo de maquillaje al que tuvo que someterse para hacer el papel. Agradece a su padre, Sergio Osorio, por los tips para personificar a Colmenares. #DeLaMenorImportancia
4. Siguiendo con "Colmenares", su familia (la del difunto real) no está muy contenta con la imagen que se mostró de la madre de Luis Andrés en la serie. El hermano de Luis Andrés consideró que fue un flashback de todo lo vivido e aquellos días del 2010. Afirma que la familia no se ha visto beneficiada económicamente con el desarrollo de esta producción.  Internet Explorer les quedó chiquito…
5. Oscar Naranjo (PDNT) hoy vende rosquitas y diabolines. Admite que no supo administrar bien el dinero, pero que hoy ha cambiado su forma de pensar, luce cabello corto y manifestó que “conoció al Señor”, lo cual le hizo reflexionar sobre el consumo de drogas. Quiere encontrar el amor, pero con una mujer. #ListaHStyle
6. La Movida quiere que Esperanza Gómez y El Tino Asprilla protagonicen una película juntos. En repetidas ocasiones, el ex futbolista ha invitado a la actriz a su finca, pero ella ha declinado sus galanteos, porque se quiere enfocar en sus proyectos como modelo webcam y con su moneda virtual, y él quiere volver a Miami a relanzar su línea de preservativos Dice que quiere encontrar una mujer con plata, porque se ha cansado de tener siempre que invitarlas. Y hoy en Megaconstrucciones…
7. Kevin Flórez fue invitado especial al estreno de La Movida. Dijo que desde pequeño hacía beatbox y que su familia es un gran motor  #ChismePlantilla
8. Sancocho del amor: Lo protagonizan Freddy Guarin, Sara Uribe, Andreina Fiallo y su actual pareja Nicolás, así como Daniel Calderón y su actual pareja Ana Beleño. Un Love chain pero dicho de la manera más ordinaria posible.
9. La Juguetería: Paola Jara invitó a las cámaras de La Movida a ver su colección personal de perfumes, maquillaje y esmaltes de uñas ¿Y esto por qué es que es noticia?
10. Laura Londoño está embarazada, tendrá una hija que se llamará Alegra, que está por nacer entre septiembre y octubre. Dice que en la producción de “La Ley del corazón” no hizo muy buena amistad con algunas personas del elenco. <Grillos.mp3>
11. Chismódromo: Luciano D´Alessandro está en romance con Adriana Betancourt. Andreina Solórzano y Jesus Márquez contraerán matrimonio, ella está muy juiciosa con el gimnasio. Jessica Cediel también se casará con un joven cristiano estadounidense hijo de padres colombianos, aunque por ello ha recibido comentarios negativos en sus redes sociales. Demasiada miel junta, guácala.
12. Sebastián Yepes y Alejandra Tamayo siguen juntos y muy felices. Ella desmiente que la ruptura de Yepes con “Tuti” Vargas haya sido por ella, pues lo conoció después de la misma. Se cuadraron desde Instagram. A él no le parece necesario discutir esos temas con su ex en redes sociales, aun no tienen planes de boda, sino de viajes <Plantarodadora.gif>
13. Omar Murillo responde a los televidentes que han preguntado por qué “Bola 8” no hace parte del elenco de “El man es Germán 4”. Dice que “todo puede pasar”. Léase, viene alargue y su personaje regresa a la trama. RCN, ya te olemos tus jugadas.
14. El Corrientazo: Retan al personaje de “Don HP” de El Man es Germán 4 a contestar unas preguntas o atreverse a probar comidas desagradables.  Dios mío, ni la Perubólica había caído tan bajo.

¡Felicitaciones, RCN! Has logrado encontrar la fórmula de hacer aun más estúpidas y ramplonas los chismes de farándula, pero, lo que es a mí, no me has logrado mover la aguja. Y por lo visto, la del rating tampoco se movió mucho que digamos, si hasta la diezmillonésima repetición de El Chavo del 8 sacó más rating, siendo duplicados por la competencia. En fin, otro programa más para ignorar de la desabrida programación de RCN.



lunes, 8 de julio de 2019

Las muñecas de la mafia 2: Medidas desesperadas de un canal al que se le creció el enano



2019 ha sido un año televisivamente atípico, pero no por la calidad desbordante de lo programado, sino por todo lo contrario: a casi 21 años de la puesta de largo de la televisión privada, Caracol empieza a sentir el desgaste de ese fementido liderato que hasta ahora parecía infranqueable, y lo más irónico es que lo sea a manos de la cuarta repetición de una telenovela de hace 20 años.  

Es eso y más nada lo que motiva el precoz lanzamiento de Las muñecas de la mafia 2, cuyo delay en su estreno en Netflix bien puede explicarse en lo que sucedió con quien hasta el viernes ocupaba la franja de las 10 p.m. en el canal del molusco: ¿Qué sentido tenía ver un producto tan flojo en el late como María Magdalena, si se le puede ver, de un tirón si quiere, en el horario que mejor le convenga?

Caracol traicionó una de sus reglas hasta hace poco establecidas de sostener invariable en parrilla un programa, así no lograra el top 5 de audiencias, solo por superar a su rival de horario, la ignota La Guzmán, acabada a los escobazos el pasado domingo. Dejo constancia, para desagrado de la bodega de focas de Caracol, que eso que tanto criticaron de RCN, es justo lo que están haciendo con la soporífera biblionovela: Corriéndola para más tarde, allá donde nadie la vea, cual chofer de buseta.

Y eso que el Canal RepetiCN apela a retransmitir una de sus últimas telenovelas con buen rating en este horario, como lo es Lady, la vendedora de rosas, pero las cifras del refrito-debut demostraron que ni el arrastre de Betty les iba a servir. Pero si por Las Américas llueve, por La Floresta realmente no escampa: a la modorra que ya produce Desafío SuperLesiones, digo, SuperRegiones y su dilatado sistema eliminatorio, se une la cada vez más fría recepción que empieza a generar Un bandido honrado en el respetable. Y eso que desde el 2001 todos sabemos que Betty va a destapar el engaño de don Armando entregando el informe sin maquillar, se va a ir a Cartagena, cambiará su look, regresará a Ecomoda, propondrá nuevas estrategias comerciales, se reconciliará con Don Armando y se casará con él. Oops, se me fue el spoiler

Vayamos a la segunda parte de Las Muñecas. Lastimosamente, lo que hizo notoria a la primera parte, no se verá del todo reflejado en la segunda. Creo que esa es la regla general de las segundas partes, desde El Quijote. Esta segunda parte comienza en Paraguay (¿Es que Miami estaba muy trillado? ¿O el presupuesto no daba para más?), con Lucrecia dándose la dolce vita, con toyboy incluido, siendo una suerte de Madame Rochy que revela “los secretos de la mafia”, siendo fuertemente criticada por una presentadora. Pero siento decirle a La Diva de los Colombianos, que el suyo es, de lejos, el personaje menos construido de todos los de Las Muñecas. Lucrecia es Amparo Grisales prácticamente as herself. Se tenía que decir y se dijo. Ah, y como no, escenas en flashback de la primera parte, en blanco y negro ¿Hasta cuando el recurso del flashback en un primer episodio?

Y buena parte de lo cuestionable de esta segunda parte también viene por los conflictos contractuales de la producción: Aunque algunas de sus protagonistas femeninas de la primera parte fallecieron en la ficción,  en el caso de Brenda, su papel pasa de ser representada por Angélica Blandón por una más insípida Paola Rey. Como diría su colega Grisales en el concurso de imitación de cantantes, de cuyo nombre no quiero acordarme, lo siento, Paola Rey, NO TE LLAMAS BRENDA. Ni esa injustificada escena de ella bañándose ni el sobreactuado operativo policial respecto de ella en el pueblo que en realidad era una delirante serenata con pedida de mano sirven para tomarla en serio. Le falla el acento, el carisma, la chispa…  

Del personaje de Olivia (Catherine Escobar), parece que, en lugar de evolucionar actoralmente 10 años, se estancó. Su salida de la cárcel, reinado de reclusas de por medio, es aun más sobreactuada que la del Bandido honrado de la franja de las 9.

Y mientras tanto, plomo y más plomo en escena… pero todo es fingido, es la entrada del personaje de Carla Giraldo, quien es una actriz contactada por un mafioso. La vida imita al arte (en un uso demasiado liberal del concepto arte) ¿Esta segunda parte de Las Muñecas acaso es la bionovela encubierta de Heidy Bermúdez? 

De Paula Barreto, mejor ni hablar. Ya a estas alturas del episodio debut he bostezado tanto, que me da igual. Su papel de una abogada defensora en los “Juzgados Penales nacionales” (ni esto son capaces de hacer verosímiles) parece escena de descarte de La ley del corazón. Por cierto, señores libretistas: Para que quede asentado lo que dicen los intervinientes  en las audiencias penales en los sistemas de grabación, las partes (fiscales, defensa, etc.) rara vez se ponen de pie durante la misma, se quedan en sus puestos. Lo demás es fantochería. Tanta como su secuestro en pleno parqueadero. Es más coherente un libreto de La Rosa de Guadalupe.

La cereza de este postre de modorra fue esa escena con carruaje incluido de la boda cancelada de Brenda y el policía, en la que hacen aparición los lavaperros de Braulio, en plan aguafiestas, con una llamada del traqueto. Giro demasiado predecible. Yo me pregunto ¿Para qué nos quejamos de la estigmatización de nuestra sociedad, si llevamos años sin dejar de hacer una traquetonovela? ¿2019 es el nuevo 2009?– porque tenemos en pantallas a Germán y de nuevo al traqueto Braulio-  Pero algo se ha perdido, y es ese intro musical candoroso de la primera parte, hoy reemplazado por uno sombrío y flojo. Tal vez eso explique ese incómodo debut en cuarta posición de la tabla de ratings, superado, incluso, por la telenovela de Fernando Gaitán, que sigue en lo más alto de las tablas de audiencia, en buena parte, por el suspenso de la junta donde Betty desenmascara a don Armando (y eso que este programa, literalmente, ha sido visto por Raymundo y medio mundo desde hace años). Y se han leído muchas críticas en redes sociales a que ello se debe a la falta de gancho de Rey y a que se perdió ese sabor que le daba el tema de Bomba Estéreo en la voz de Li Saumet.

En resumen, allá ustedes si caen en este canto de sirena de Caracol, con este producto de ínfima o nula calidad. Ya basta de traquetobobelas, ya no más segundas partes malas. No más de hacer un personaje melodramáticamente redituable al narcotraficante.  Estas muñecas no sirven ni para vudú ¿De verdad, esto era lo que nos merecíamos, 21 años atrás, cuando apenas despuntaba la televisión privada en Colombia?

martes, 11 de junio de 2019

Un Bandido honrado o la parábola del producto basura que crees que puedes vender por oro


En tiempo reciente, el horario de las 9 de la noche en Caracol tiene unos habitantes que producen física pena ajena. Tal vez ello explicaría la nula trascendencia   de los últimos productos de ese horario ¿A alguien trasnochó el final de La Gloria de Lucho? Creo que ni a la mamá del director.  Que las cifras digan otra cosa es paja. 

El Crespo Ortega (Diego Vásquez) es el prototípico guiso, de esos que Caracol ha explotado hasta la saciedad desde Pedro el escamoso hasta el mismo Lucho, pasando por un largo etcétera (Vecinos, El Tesoro).  Es más, creo que hasta reciclarán utilería. La prototípica telenovela de Caracol otrora rotulada como “Una historia diferente y divertida”, donde las sobreactuaciones y los libretos a los alaridos son la regla general.

La novela comienza con una fiesta con aroma traquetoide. Como si con la música (¿?) de La Kalle se hiciera una telebobela. Da pena ajena Carolina Acevedo en ese papel de la abnegada esposa del protagonista ¿Katherine Porto en el elenco?...umm, esto se va a poner feo. Feo como el diezmillonésimo y sobreactuado operativo de captura contra el protagonista ¿Dónde hemos visto esto antes? Ah, cierto, en El señor de los cielos, Tiro de gracia… Felipe Calero y Norma Nivia como antagónicos producen tanta pena ajena como esa fiesta con detector de metales y fichas para reclamar las armas y municiones por las que deliraría hasta Indumil. Uno ha visto 5 minutos de esta basura y ya se le sube el colesterol. El Danubio azul en versión música norteña haría a Strauss hijo revolcarse en su tumba.

La captura del protagonista frente a su esposa, hijos y madre fue tan falsa como ver ese sepelio con mariachis que le siguió a continuación. Tan falso como la caracterización de Andrés Toro. O como esa bochornosa escena a lo Rosa de Guadalupe de la esposa de Ortega rezándole a una estatua de san Judas Tadeo en una iglesia, o el juicio mismo, o peor aún, la escena del duelo ¿En serio a alguien se le ocurren estas escenas tan rocambolescas en pleno 2019? ¿O con pleno uso de sus facultades mentales? La condena del juicio no era ni remotamente creíble. Ni para La Ley del corazón, y ya eso es mucho decir. Irónico es ver a Jorge Herrera en ambos canales privados a la misma hora. Y eso que la presunta muerte de su personaje es la que genera la condena de Ortega. Bueno, por así decirlo, porque valiente cárcel de mínima seguridad la de Ortega, con cuarto exclusivo, lavaperros, disponibilidad de un celular… eso ni Pablo Escobar en la tristemente célebre La Catedral.

Salto de 5 años después en el primer episodio y se nos viene el riguroso flashback de todas las màs recientes telebobelas de Caracol de las 9, para recordar cómo se conocieron los protagonistas. Oh, qué novedad. Lo del Reinado del tomate chonto es para hacérselo ver. Yo los usaría para arrojárselos a los productores de esta basura. A nadie se le había ocurrido antes eso de la abogada-amante, o lo de la fiesta de cumpleaños en la cárcel. Está bien tener licencias dramáticas, pero esa cárcel no la tienen ni en Noruega.

La madre del protagonista saca adelante su vida en un restaurante típico, y su presentimiento se hace realidad con un accidente deportivo donde El Crespo revive, tras ver al San Judas Tadeo más ridículo de cualquier dramatizado nacional  en los casi 65 años de existencia de la TV ¿Qué tienen los libretistas de esta payasada, 2 años de edad mental? ¿O son los monos del señor Burns? Pero Ortega hace un compromiso con el santo: Dejar todo su pasado y hacer las cosas bien. La anulación del juicio es su señal de salida. Hasta aquí, los giros argumentales del episodio debut son vergonzosos ¿Así de fácil sale un preso tras 5 años en Colombia, con condena y todo? Lo dudo. Y menos me convence ver a un “detective” amenazar a un ex presidiario- en la vida real, buscan alejarse al máximo de esos casos-. No sé qué clase de chusma palurda se impresiona con esa ramplonería. Honestamente, no sé qué es peor: Si esa reclusión absurda o esa salida de la cárcel menos creíble que pelea de los Power Rangers. 

Lo curioso es que, hasta con los peores bodrios del canal del molusco, como este masacote sin gracia, pululan en redes sociales unos usuarios con comportamientos patológicos que creo que merecen post para analizar: Foto de perfil random, pocos followers (o amistades en Facebook), y eso sí, todos idolatran y aplauden como focas cuanto estreno haga Caracol, atacando sistemáticamente a todos los que nos oponemos a semejante mamarrachada, que nos hace descender evolutivamente muy por debajo de la más desvencijada bazofia de la Perubólica. Entiendo que RCN se ha dormido en sus laureles en este horario con la cuarta emisión de Yo soy Betty La Fea, y es que, en realidad, de no haberse atravesado en el destino el fallecimiento de Fernando Gaitán, de seguro este sería el horario de El Man es Germán y sus libretos hechos por y para oligofrénicos. Lo dicho, combatirían fuego contra fuego. O en este caso, manteca contra manteca.

Si algo nos ha enseñado la televisión privada colombiana en la historia de la TV,  es que ya está con achaques propios de la edad de retiro forzoso . Tiemblo de pensar que con la reciente muerte de Jota Mario Valencia ( 1956-2019  a.k.a. Jeta Mario) se les dé por repetirnos los greatest hits de Muy buenos días. RCN es capaz de eso. Así como Caracol es capaz de hacernos creer, con sus cifras absurdas, que Un Bandido Honrado es la última coca cola del desierto. Porque esos casi 13 puntos en su debut no se los cree NADIE.  Qué pereza es ver que ya la "mermelada" está dispuesta para darle el inmerecido liderato a otra producción mediocre de Caracol de las 9 de la noche.

miércoles, 29 de mayo de 2019

Review María Magdalena: ¿Y para qué leer un periódico de ayer?


Este es mi primer review donde no me apetece spoilear nada. ¿Para qué, si María Magdalena, la nueva producción que estrena Caracol a las 10 de la noche,  la tienen colgada entera en Netflix? Es más fácil que hacer adelantos de Yo soy Betty la fea. Cualquiera que haya visto TV en Semana Santa ya sabe por dónde van los tiros. Ya no necesitas aguantarte este valium televisivo en este horario para dormir, lo puedes ver a la hora que quieres, adelantar capítulos, librarte de diez mil comerciales y no regalarle rating a un canal que no lo necesita: siempre pueden tirar de su comité de focas que les aplauden todo en redes sociales, o apelar a su consabido maquillaje de cifras. Por lo menos las cifras conocidas le dejaron una tibia cuarta posición en la tabla de ratings.

Confieso que ver a Manolo Cardona como Jesucristo crucificado me produjo hasta risa. Y a los apóstoles temerosos (con Andrés Parra como Pedro), modorra.  Maria Fernanda Yepes trata de inspirar fortaleza en su papel, pero hay un je ne sais quoi  que no me permite tomármela en serio. Esta suerte de Xena  del año 33 me cansa. No le creo su llanto. Tampoco creo estos diálogos, tan prosaicos como son.

En materia de locaciones (Marruecos, España y Colombia) y vestuario, la factura no se escatimó. Pero solo se usó para llenar baches en la trama. Porque en cuanto a la creatividad, la historia se torna lenta y aburrida. En especial eso de empezar por el final e ir hacia atrás, con varios saltos en el tiempo, con el fin de explicar la vida pasada de María Magdalena antes de conocer a Jesús. Ya a fuerza de tanto usar ese recurso, lo han acabado volviendo predecible.  Esto del matrimonio a la fuerza de María es algo más visto que episodio de los Cuentos de los Hermanos Grimm. Hasta en Televid debe haber algún programa sobre esto.

La escena de los romanos entrando a la fiesta de la boda a cobrar impuestos fue, la verdad, cero creíble: ¿Una mujer judía leyendo en latín? Como licencia dramática, que se la crean  los que aceptan sin chistar todos estos cuentos. Claudio Cataño, como por variar, flojo como Ur, el esposo de María. Su pelea marital  fue, francamente, mediocre ¿Hablar de divorcio en pleno albor de Nuestra Era? Si acaso, era más fácil hablar de repudiar a una esposa o de anular un matrimonio. Si en la Historia Universal, el divorcio de Enrique VIII, muchos siglos después, generó la iglesia anglicana, esta parte difícilmente se sostiene. Como tampoco se sostiene la muerte del padre de María Magdalena en el primer episodio.

En definitiva, estamos en la época más floja de los canales privados en la tenebrosa televisión contemporánea. Ni Dios perdonará este pecaminoso bodrio.

martes, 21 de mayo de 2019

Review Doble El Man(teco) es Germán y Desafío SuperRegiones: Reto Activia ON


En el más reciente Festival de Eurovisión, celebrado en Tel Aviv, Madonna fue invitada musical especial. Pero verla en el certamen musical más grande del Mundo fue como ver a la artista pop más grande en su peor decadencia: Desafinadísima (y eso que La Ambición Rubia nunca ha sido la mejor voz), predecible y sin brillo. Más o menos lo mismo puede decirse de la cuarta parte (me resisto a llamar temporada a algo que no lo es) de El Man es Germán, el asqueante spin off de esa espantosa producción que fue Las Detectivas y el Víctor.

Los personajes cada vez se ven más y más ridículos. Nadie les cree que, 10 años después de ser personajes de reparto de la telenovela en cuestión, todavía valga la pena seguir viendo este sainete de medio pelo, con bailes ridículos y vestuarios como de Tierra Santa en rebajas, que hasta en un preescolar podrían hacer mejor. La muletilla del “Oe!” se hace fastidiosa desde los primeros 5 minutos de programa. Santiago Alarcón involuciona al encasillarse en este personaje tan ridículo, cuando la historia no da más de sí. Además, Julián Arango como antagonista se ve demasiado sobreactuado, y Patty Fastidio y doña Grace son realmente irritantes como personajes principales ¿Mataron al personaje de Jasbleidy solo porque no pudieron negociar con la actriz que hacia su personaje? ¿En serio no había una mejor idea que inventarse una trama de “amor de barrio” con embarazo de por medio entre Jonathan, el hijo de Germán y Britney, una vecina? ¿Con esta payasada aspiran remontar la racha de mierda en ratings? – me vale 40 galaxias de verga que haya logrado en su debut casi 11 puntos- ¿Apelando a la chabacanería y a la televisión a los alaridos? ¿RCN, porqué te gusta fracasar tanto?

Los de las tres letras demuestran cada vez que no tienen una programación que valga la pena: Vive del pergamino del pasado con Betty, y le alargan la vida artificialmente a un personaje tan ridículo como Germán. A veces, como la canción de la cantante estadounidense, es mejor The power of Goodbye que vivir produciendo pena ajena. Aplica para la cantante de Michigan, aplica para “El Macho alfa” y su insufrible “manada”.




Pero si por RCN llueve, por Caracol no escampa: Vuelve la burra al trigo con Desafío SuperRegiones, la decimosexta temporada del desgastado reality del canal de La Floresta. A mí me da un poco de risa ver que las focas estúpidas que todo se lo aplauden a Caracol, cuando Andrea Serna estaba en RCN, decían que estaba pasada de moda, que salía hasta en la sopa, que era cansona…pero ahora en el canal del molusco le aplauden hasta un estornudo.

Para rizar aun más el rizo, tenemos esta temporada con no una, ni dos, sino diez “regiones”, claro, de a cuatro participantes cada una ( no iban a llevar a sesenta participantes a Cap Cana, aunque de por si el Desafío ya es insufriblemente largo con 40 participantes). Y la polémica está servida con la presencia de Jota, otro actor porno gay en el equipo paisa, claro, eso lo saben los productores de Caracol, quienes saben que deben causar polémica desde el vamos, o si no, esto va a aburrir más que la temporada anterior de La Voz Kids, telepornomiseria mediante.

Ni el intro ridiculísimo con voz en off de Juan Esteban Sampedro vale para ver este Bosquechispazos o esa pose de Andrea Serna a lo Wonder Woman de bajo presupuesto, que en este capítulo se me hizo más insufrible que nunca. Y es que el Desafío pasó de ser un reality para que gente del común logre sus quince minutos de fama en medio de la lucha por la supervivencia a ser una pasarela de modelitos crossfit. Las tres playas esta vez son más sobreactuadas, tanto como la inmamable Radio Desafío, uno de los peores inventos de este programa. Y pensar que esta basura lidera las tablas de audiencias con casi 13 puntos nos hace pensar que definitivamente hay mucha gente bruta viendo TV. Bueno, votaron por Duque…

Lo que poco cambia es la mecánica con Sebastián Martino, el Juez de este disparate y creador de esas patrañas rocambolescas que fijo rellenarán el horario de las 8 de la noche de aquí a agosto o septiembre. Nos queda preguntarnos ¿quién será la villana? ¿La que reingrese a las miles y tantas? ¿O la ficha débil que costará sacar? ¿De verdad van a lograr algo con tantos uniformes, pareciéndose a los del Reto 4 Elementos, que pasó con más pena que gloria en las pantallas rivales? ¿No es hora de darle la baja a esta interminable telenovela superpoblada disfrazada de reality? ¿Esta vez la señora de Barraza tendrá en sus manos el sobre? ¿Daniella Álvarez va a conseguir marido como presentadora florero? – que lo digan Rochy Stevenson y Melina Ramírez- ¿Cuántas historias tristes vamos a ver esta temporada?

Para los que necesitaban saberlo (igual, nos vale huevo), con la primera prueba territorial, a la “reformada” Playa Bronce cayeron Cachacos, Pastusos, Costeños y Vallecaucanos. En Playa Plata quedaron Amazónicos, Santandereanos, Cafeteros y Llaneros. Y a Playa Oro, tras los primeros puños, patadas y mechoneadas en la ya trilladísima prueba de los costales,  llegaron Tolima Grande y Antioqueños. 

domingo, 5 de mayo de 2019

Review Historia de un crimen: Colmenares ¿Es un crimen no verla?



Quise ver el nuevo lanzamiento de Netflix (que por segunda vez entra en nuestros reviews), pero no desde la perspectiva amarillista de un magazín de domingo, ni de la que copó por muchos años los titulares de la prensa nacional, sino como producto de ficción basado en un caso real. Me interesaba, más allá del resultado, ver si valía la pena ver estos ocho capítulos que narraban desde los prolegómenos de aquel fatídico Halloween del 2010 hasta el tiempo presente, cuando la vida de la familia de Luis Andrés Colmenares Escobar cambió para siempre. Vamos por partes: Por un lado hablemos de los recursos narrativos, por otro el de los personajes y por último veamos si vale la pena verla.


La escena inicial fue ver a este Colmenares (Sebastián Osorio) correr huyendo quien sabe de qué o de quien, en una oscuridad que lo invade todo. Esa será la clave de todo este thriller. Incluyendo todos los flashbacks que nos ponen en contexto la historia, como el origen de esa fatídica fiesta de Halloween, y los sentimientos de discriminación que pudieron rondar en las mentes del mismo Luis Andrés poco antes de morir. Y es que la serie logra, casi sin querer, que veamos a varias Lauras Moreno: Una, fría como un iceberg con Luis Andrés al comienzo, otra, que se aprovecha de cierta forma de él, y luego una que queda atrapada en el maremágnum de la tragedia, como una hoja en un vórtice de viento, paralizada, estigmatizada ante todos que la juzgan como poco menos que una “perra”.  Porque versiones fueron y vinieron en Fiscalía, incluida la escena de su fuerte enfrentamiento con el Fiscal, confrontada con las fotos del cadáver de Luis Andrés, para mí, una que demostró que en el casting de la actriz que la representa, acertaron.

¿Estaba Luis Andrés en un ambiente que no era el suyo? Con eso se juega durante muchos de los ocho capítulos, sino en todos, con mayor o menor sutileza. Era evidente que Luis Andrés ansiaba la atención de Laura, y tal vez ese beso esquivo de ella en aquella fiesta de disfraces es el detonante de todo lo que vivimos. Especial atención debe prestársele a esa escena, pues marcará parte de la reflexión final de Laura al final de todo el juicio.

Por su parte, Carlos Cárdenas es un personaje que se dibuja en la trama como “el enemigo que amamos odiar”. Su presencia pulula en el ambiente como un fantasma del pasado de Laura que, al parecer, no está dispuesto a irse…o que ella tampoco desea que se vaya. Hacia el quinto episodio, no faltará el espectador que hasta le desee lo peor. En ese sentido, el personaje de Juan Pablo Urrego también logra un cometido: que permanezca el espectador con las ansias de saber cómo se libra de todo esto. Y créanme, hubo razones de peso para ello. Pero no las voy a spoilear aquí.

De la fiesta de Halloween de niños de papi y mami introducimos el personaje de Jessy Quintero, otra que terminó involucrada en toda esta trama, pero que la serie muestra no como la amiga alcahueta de Laura ( de hecho, su relación en la serie se muestra hasta hostil en buena parte de los episodios, solo remontando en el último), sino como alguien que legítimamente perdió en su vida al mismo Luis Andrés. Sea o no un recurso o licencia creativa, me pareció bien logrado.

La escena clave del puesto de perros calientes, cuando Luis Andrés sale corriendo, rumbo a su triste final en el caño el Virrey, fue puesta en relieve con el paso de las muchas versiones, ciertas o no, que se enlazaron durante la serie. Porque también hay ese componente: no solo las historias de los implicados en la trama, sino también la de los testigos falsos. Pero de eso hablaré más adelante. Surgen así los interrogantes de cómo llegó Luis Andrés a ese caño ¿Se cayó? ¿Lo empujaron? ¿Es Laura una cómplice de un macabro crimen o la testigo impasible de un triste accidente?

En el plano actoral, el grueso del drama recae en Fabiana Medina como Oneida Escobar de Colmenares, la angustiada madre de Luis Andrés. Para mí, fue una excelente elección de casting. Supo mostrar, sin sobreactuaciones, el dolor de una madre por la pérdida de su hijo, y su incesante búsqueda por justicia. Y miren que en mis críticas es difícil encontrar que haga esta clase de concesiones. Es ella la que trata de servir de cohesión a una familia Colmenares que queda rota por dentro desde este momento de la trama. Con un padre de Luis Andrés que, primero ausente, y luego como víctima furiosa, emerge también como un papel a tener en cuenta. Y luego queda Jorge, el hermano de Luis Andrés, que luego será determinante en parte del rumbo que tomó la investigación, cuando entra Cárdenas en el proceso.

El papel de Oneida es crucial en toda la trama. Su búsqueda de respuestas le llevará de despacho en despacho por saber qué sucedió. Así, dimos paso del primer fiscal del caso (interpretado por Jairo Camargo) al que sería determinante en el  (puedo decir) fracaso del caso: el fiscal González, personificado por Enrique Carriazo. Aquí si debo hacer un punto y aparte. Muchos pueden cuestionar a Carriazo por sentir que se repite en sus personajes, y tal vez, tenerlo al aire en La gloria de Lucho afecta, por cuestiones de timing, a la percepción de su personaje en esa serie, como ese fiscal dicharachero y que termina perdiendo los papeles, aceptando testigos falsos en el caso, hiriendo de muerte la investigación. Pero creo que era la mejor selección histriónica para representar al personaje real.

Mientras en otro thriller como Twin Peaks, muchos querían saber qué había pasado con Laura Palmer, a la Laura de Colmenares le terminan apuntando muchos dedos acusadores. Y con ello, hace su introducción el “fantasma” de Colmenares. En este punto me pregunto ¿Tan difícil fue encontrar un actor de tez morena bueno para el papel, que tuvieron que maquillar hasta la saciedad a uno de tez clara como Osorio?

La escena del entierro de Luis Andrés fue muy bien lograda, con una fotografía impecable, aun con una lluvia no tan convincente como la suya. Porque el agua es también otro hilo conductor de la trama. Es el agua el medio con el que Luis Andrés hace saber, desde el más allá, que las respuestas estaban en su cuerpo. Es con la lluvia que se manifiesta en ese parque “maldito”, cuando todo empezaba a torcerse para los Colmenares. En este punto de la trama, nadie es tan verdaderamente culpable o inocente de lo ocurrido.

Los medios en la serie se ven como una dinámica que juega tanto a favor como en contra del caso. El personaje de Julián Román como el periodista que da pie a la historia en los medios y que termina siendo catalizador del desenlace del caso, aun a costa de su propio matrimonio, es un excelente recurso de la serie. Es este periodista quien le da la palabra a una Laura a la que todo el mundo acusa y a una Jessy que se ve vulnerable. Es este el que apunta a la depresión al interior del túnel del caño como una hipótesis viable para explicar qué pasó. Fue su labor contrastado hechos la que sirve para quebrar las tesis de la Fiscalía. Su escena queriendo acercarse a Oneida es crucial, pues desde allí entiende que la madre guajira piensa más en su tesis que en aceptar que tal vez las cosas pudieron pasar de otra manera.

Otro recurso es el de las luchas entre los amigos de Luis Andrés, a los cuales los quiebran los interrogatorios, exacerbados desde el hallazgo de la carta de Luis Andrés a Laura, quien en un momento de la trama opta por mentir en torno a su relación con Colmenares. En este punto, la pueden percibir con otra faceta, la de una especie de Helena de Troya que se hace odiar fácilmente. Incluso, debo decir que hasta me alegré de su captura en la trama y de cuan mal la pasó.

No podemos pasar por alto el despliegue de abogados en este caso. Tanto por el lado de los procesados como por el de los Colmenares. Yo que soy muy crítico del punto de vista legal en las bioseries, creo que aquí lo lograron mostrar de la mejor manera. O al menos, de una forma creíble. Nada como el despliegue de poder de Cárdenas, hacia al quinto episodio, del que es claro protagonista. Pero desde el sexto, todo empieza a torcérseles a los Colmenares. De hecho, aunque crea que este es el episodio más flojo de los ocho, tiene escenas radicales como el reencuentro entre Laura y Cárdenas o el retiro del Fiscal del caso, por haber introducido testigos que fueron hábilmente desacreditados por los abogados defensores, queja de su asistente mediante. Es este el comienzo de muchos reveses que sufren los Colmenares, y que desembocaron en las absoluciones de Cárdenas, Moreno y Quintero, propias del endeble andamiaje probatorio de la Fiscalía. Para nadie fue un secreto que Fiscalía y parte Civil tuvieron sendas divorciadas desde el séptimo episodio, y ni la entrada de una nueva Fiscal ayudó para salvar la desacreditación marcada del caso por el enorme daño que hicieron los testigos falsos. La ambición del fiscal en volver el caso Colmenares un caso de lucha de clases o hasta con un componente racial se lo terminó de cargar.

En el final, vimos desplomarse cual castillo de naipes toda la teoría del caso de la Fiscalía, y con ellas, las esperanzas de los Colmenares de hallar justicia. Pero en realidad, en este caso perdieron todos: La familia guajira perdió a Luis Andrés. Laura, Jessy y Cárdenas, su vida normal y su tranquilidad, a pesar de sus absoluciones. El Fiscal, su puesto y su reputación. El periodista, su matrimonio. La Fiscalía, un caso. Pero creo que los espectadores ganamos una buena ficción bien contada en ocho episodios y no en un sainete infumable de 60 capítulos en algún canal privado ¿Debe ser el retorno de nuestra televisión a series como El Cuento del domingo? Tal vez quien tome ese testigo es Netflix.  Una última reflexión: ¿Hasta dónde un crimen que se vuelve mediático condiciona nuestra visión de los hechos?

martes, 23 de abril de 2019

La Guzmán, o la parábola de la bionovela que no le importa a nadie.



En el horario de las 10 pm, ese donde hace años RCN  no ve una con una producción nueva, se despide con más pena que gloria La ley del corazón 2 y damos paso a una bionovela que en su país también pasó sin llanto y sin sonrisa: La Guzmán narrará la historia de la polémica hija de Enrique Guzmán y Silvia Pinal, la cantante mexicana Alejandra Guzmán, conocida por hits como Hacer el amor con otro o Mala hierba.
Esta producción de Imagen TV (sí, por si no lo sabían, no es de Televisa, lo cual es como si los mexicanos le compraran una telenovela al canal Uno…¡ah, cierto, que ellos son terriblemente incapaces de producir una sola ficción!) nos dará 59 capítulos tan soporíferos como predecibles…con la diferencia de que, mientras en otras bionovelas, el protagonista cantará porque sí y porque no, cual maldita rockola, para salir de pobre; la mexicana nació en cuna de oro. Que sea una vagabunda es otra cosa… Ahí sí puedo imaginar que lo tendrán bien complicado los del decadente canal de las tres letras para que el cada vez más mediocre gusto del televidente nacional para que se traguen este sainete sin gracia, que me obliga a plantear un interrogante serio: ¿De no haber fallecido Fernando Gaitán y dado con ello la excusa a RCN para el re-run de Yo soy Betty la fea, qué productos propios iba a lanzar RCN en su horario prime time? ¿La franja de colores?

De Majida Issa no hago más sangres. Todos saben que mi concepto sobre su nula calidad actoral es uno solo y jamás va a cambiar. Prácticamente se repite a sí misma en La Ronca de oro (y hasta el tono de voz de Guzmán Pinal le queda igual), pero como esto va por el denostado canal de Las Américas, ni por error olerá un India Catalina en 2020. Muy por el contrario, ya me imagino los menos de 7 puntos que predeciblemente sacará en las cifras de audiencia en su debut. Tampoco se merece más de ahí.

Comienza la novela con una salida de la Alejandra Guzmán original a un concierto con un mensaje en voz en off y luego, oh, qué sorpresa, el flashback de rigor, de vuelta a 1982. Sí, los manitos ya nos copiaron nuestros trillados recursos melodramáticos. Solo que, siendo apegados a la realidad, si es 1982, la Guzmán ya tendría 14 años (nació en 1968), y la verdad, Majida Issa estaría demasiado grandecita para personificar a una colegiala a la que la mamá regaña por hacer travesuras escolares (ni que fuera Benjamin Button). Ya desde ahí, se denota lo ridícula de toda la trama. Ni con la mejor escenografía, vestuarios y utilería tapan lo insoportable que es el acento mexicano forzado de la colombiana.

De lo poco rescatable es el papel de Viridiana Alatriste (la desaparecida medio hermana de Alejandra Guzmán), como el punto de equilibrio entre ella y su tormentosa relación con Silvia Pinal. Pero en el contexto de la historia (y esto es un spoiler), no durará mucho, pues morirá en un accidente de tránsito. E irónicamente, aunque en la vida real Viridiana era 5 años mayor que Alejandra, en el físico de las actrices parece todo lo contrario. Esa sí es una pifia de casting terrible. Porque de la actriz que representa a Silvia Pinal, prefiero correr tupido velo.

La secuencia del episodio debut es lamentable. Alejandra Guzmán se nos planta sin anestesia, como la enfant terrible de su casa, pero no se nos ubica en quien es quien en esta familia tan disfuncional, ni los orígenes de esa rebeldía ante todo. En eso, la novela fracasa en la construcción de personajes, so pretexto de mostrarnos una juventud descontrolada. Es como si esta novela comenzara más bien como por el quinto episodio. 

Las subtramas del internado en Canadá para tratar de controlar a Alejandra y los conflictos de Viridiana con su novio y de Silvia tratando de equilibrar sus deberes como madre y como actriz se disuelven en medio de actuaciones flojas y planas y escenas de cama poco justificadas. Luego de todo, resulta agotador el contrapunteo Alejandra-Silvia, y lo peor es que así será todo el tiempo.

En definitiva, la Reina de corazones mexicana pasará a la historia de fracasos bionovelisticos de RCN como Celia o Por siempre Joan Sebastian. Básicamente, porque los artistas extranjeros no calan en un público como el colombiano, y menos si no le generan identificación aspiracional.