Frontera verde es un nuevo producto de origen colombiano para
Netflix. Son 8 capítulos de 47 minutos cada uno que relata no una, sino dos
historias yuxtapuestas, a caballo entre el thriller
policíaco y la más pura ficción con CGI. Uno esperaría que teniendo entre su
pool de directores al aclamado Ciro Guerra (quien también es productor),
nominado al Oscar por El abrazo de la
serpiente, la serie estuviese a la altura de las expectativas, pero no. De
hecho, Guerra dirigió uno de los capítulos más flojos de la serie, y si me
apuran, esta producción podrían editarla a solo el primero, el cuarto y el
séptimo capítulo para comprenderla en su totalidad.
De hecho, comparte con El abrazo algunos de sus puntos fuertes,
como lo es la cuidada fotografía, claro está, que todo ello a color, a
diferencia de la cinta del 2015. La selva, el río, las florecillas. Todos son
elementos simbólicos permanentes en la serie, tanto como la dialéctica entre un
pasado fantástico y un presente desgarrador. Porque, para ayudarse a entender
la trama, debemos decir que una es la parte de la investigación policíaca de
cuatro misioneras muertas (y el hallazgo de un quinto cuerpo, al que le
arrancaron el corazón), que ocurre en un presente; y otra la lucha de un pueblo
indígena por sobrevivir a la presión del demonio
blanco (los caucheros), que ocurre en el pasado. Otra constante que puede llegar a ser chocante
para algunos espectadores, es la continua lectura de subtítulos, en esta selva
a cuatro lenguas (castellano, portugués de Brasil, algo de alemán y la lengua
indígena)
Helena (Juana Del Río) llega como
detective a esa selva que hace parte de su ADN a investigar el crimen, y se
encuentra de frente con una cruel realidad: la policía, en cualquier lado de la
frontera amazónica, es terrible (y predeciblemente) corrupta, muchos quieren
que nada pase con su investigación y no escatimarán esfuerzos por hacérselo
saber, inclusive, poniendo en riesgo grave su propia vida. El sonido y la
musicalización, bien medido en los primeros episodios, decae en los últimos.
Poco a poco, Helena deberá
reencontrarse con claves de su pasado que la unen a la Madre Selva, aquella a
la que quedó vinculada desde antes de nacer por intermedio de Ushe, una
indígenadesignada para defender a la
Madre Selva, junto con Yue, su mentor. Ushe es, de hecho, el cadáver sin
corazón que encontramos en el primer episodio, pero la explicación de qué le
pasó solo la sabremos entre el sexto y el séptimo episodio.
Finalmente,en la lucha entre el dominio del hombre
blanco contra el indígena y su saber ancestral, cuya batalla se surte en el
octavo y último capítulo, es ganada por los segundos. Helena descubre en su
pasado las claves que la unen a la selva y le permiten dar sagrada sepultura a
Ushe. Todas las respuestas las encontramos en ese fundamental séptimo episodio.
¿Qué le falta a Frontera verde para impactar?
Sencillamente, tener unas actuaciones más contundentes. Me atrevería a decir
que casi todo el elenco peca de una terrible frialdad. La batalla y posterior
derrota al demonio blanco resulta inconexa con todo lo que termina pasando en
la trama. Por eso, el final no sirve para redondear una historia que deja de
enganchar desde el segundo capítulo, remonta en el cuarto y finalmente pudo
quedarse en el séptimo. Y eso es una pena, porque, precisamente, lo que pude
darle luz verde a proyectos similares, es la acogida que tenga o llegue a tener
la misma en la plataforma de streaming, donde hay títulos mejor logrados.
Tal vez este sistema de dirección
a seis manos no ayudó a darle coherencia. Y en la selva de contenidos de
Netflix , presiento que Frontera verde no dejará de ser una débil flor de un día que se
la tragará la manigua.
Atendiendo lo que mis lectores querían, vamos a
hacer un Teletopespecial con los 10
FORMATOS MÁS DESGASTADOS DE LA TELEVISIÓN COLOMBIANA. Aclaramos que no
necesariamente todos los formatos son producidos u originales de los tres
canales nacionales, pero su emisión repetitiva, su nula capacidad de innovación
o lo monótonos que se han vuelto los ha hecho merecedores de este lugar. Para
elaborar esta lista, hicimos un breve sondeo por Twitter, y después de computar
los votos, los diez más votados ingresaron a esta ingrata lista. Comenzamos.
10- Cuentos de los Hermanos Grimm (Canal Caracol):¿Sabe usted que
lleva viendo esto cerca de 30 años en un bucle eterno de tan solo 47 programas?
Por si no lo sabía, el vulgar relleno matutino de Caracol en los fines de
semana es una serie de dibujos animados realizada por la compañía Nippon Animation
y que fue emitida entre los años de 1987 y 1989 en Japón. El
problema es que ahí se reduce la propuesta televisiva del canal del molusco en
cuanto a televisión infantil se refiere. Y con el tiempo, uno termina
sabiéndose de memoria hasta la canción del opening.
Y no es un halago.
9- La Noche (Canal
RCN): Cuenta la
leyenda que había hace poco más de 20 años un formato periodístico que iba a
ser la punta de lanza del entonces naciente canal RCN en el género de opinión.
Contaba con una buena nómina en sus comienzos, pero luego todo se redujo a
Claudia Gurisatti al frente del programa y luego vino su pesada línea
editorial, que se volvió tan panfletillo político que llegó a aburrir al
respetable. Aunado a ello, la cada vez más dilatada franja de telenovelas y
realities del canal de las tres letras rodó el programa a horarios cada vez más
imposibles. Igual, no nos perdíamos de nada. Era (y sigue siendo) una perorata
infumable que les hace merecedor de la novena plaza del conteo, por
estrechísimo margen.
8- Caso Cerrado (
Canal Uno): Si hay
un caso abierto en nuestra TV es el inmamable formato de Telemundo donde la
doctora Polo “resuelve”, entre comillas, los más sobreactuados y rocambolescos casos
de los actores varados de Latinoamérica entera. Sí, lamentamos decírtelo: TODO EN ESTE PROGRAMA ES ACTUADO. Hasta
una Miss Colombia salió como extra con parlamento de esta mamarrachada que
primero emitió Caracol y luego recicló el Uno en la infame franja de la tarde.
Lo sentimos, pero en el juicio de este listado, hemos dicho octavo lugar.
7- Día a día (Canal
Caracol): En líneas
generales, el programa matutino de sofá
está mandado a recoger desde hace mucho rato. Muy a pesar de que sus rivales de
horario también tienen el suyo propio (El
Desayuno de RCN o Acá entre nos
del Uno), el de Caracol no pasa de ser casi la reunión de tres señoras huecas
hablando cháchara por varios segmentos. Sabemos que no lo sacan del aire porque
una de sus presentadoras es la esposa del director de entretenimiento del canal
del molusco, pero el formato es un ladrillo completo. He visto conversaciones
más inteligentes en la sección del manicure de una peluquería.
6- Sábados felices
(Canal Caracol):
Sí, lo sabemos, meterse con el programa sacrosanto de los sábados puede sonar a
herejía, en especial a las focas de la
bodega de La Floresta, pero no nos llamemos a engaños: Los cuentachistes ya
no dan risa, los personajes actuales reflejan un evidente cansancio y solo se
mantiene al aire porque RCN y el Uno no han encontrado cómo hacerle una
competencia sustentable (No, El Show de
las Estrellas NO lo es). Las parodias a los realities o telenovelas del
mismo canal son ya innecesarias, porque las mismas son unas payasadas en sí
mismas. Tal vez la idea es que llegue al medio siglo al aire, para decir que se
puede vivir del rating por inercia.
5- Guerreros (Canal
Uno): La versión
criolla de Esto es guerra, y que
surgió con el reboot del canal
público,sigue en sus pantallas desde
hace casi dos años, con breves intermezzos
con niños (Guerreritos), pero con la
misma mecánica aburridora. Este Desafío
indoors ha visto entrar una y otra vez a sus participantes, en medio de sus
disputas libreteadísimas y en una emisión de dos horas de lunes a viernes que
se sienten más interminables que un partido de Supercampeones con VAR.
4- La Rosa de
Guadalupe (Canal RCN): El formato de unitarios de Televisa repta en nuestras pantallas
nacionales, con sus tramas absurdas, actuaciones delirantemente mediocres, y
que solo le sirven al canal de Las Américas para rellenar horario. Es eso o la
franja de colores. Sentiremos la brisita de la virgen guadalupana el día que
por fin salga del aire.
3- El Chavo del ocho
(Canal RCN): Otra
producción mexicana que está en mora de salir del aire es la comedia que tiene
más personajes chupando gladiolo que las cifras de audiencia del canal donde se
emite. Cuenta la leyenda que si quisieran hacerle un daño enorme al canal RCN,
con extraviarles los DVDs de la comedia de Chespirito,
lo lograrían. Y de hecho, Caracol se llevó el resto de sketches del humorista mexicano, para emitirlos casi que en el
mismo horario. Vamos, lo que se dice, televisión de calidad.
2- Telebobelas turcas
(los tres canales):
¿Qué les hemos hecho a los otomanos para que se desquiten de esa manera tan
infame con nosotros? Exportándonos sus telebobelas lacrimógenas a morir (Fatmagul), aburridas (Intriga, El secreto de
Feriha, Tormenta
de Pasiones, Alas Rotas, La Señora
Fazilet y sus Hijas, Cesur ve
Güzel) o infinitamente largas (Elif). Televisión preferida por
cachifas, desempleados y gente inmunda, y merecedora de la medalla de plata de
este listado.
Antes de decirles el primer lugar
del listado, es justo hacer un bonus track
con los concursos de cantantes de los canales, en particular los privados. Sea
que imiten a un cantante (Yo me llamo),
o que opriman un botón para girarse (La
Voz, en sus infinitas versiones) o para ascender al participante (A otro nivel), o que crean que tiene
algo especial (El Factor X, Xs, XF o
la que sea, Idol Colombia o Se busca intérprete), todos han
fracasado en desarrollar carreras musicales sustentables y exportables de sus
ganadores. #DropTheMic
1-
Desafío (Canal Caracol): El reality de supervivencia de La
Floresta acusa en su decimosexta temporada consecutiva el desgaste de la
fórmula que otrora le hizo líder indiscutible. A fuerza de meter tantos equipos
en competencia, la mecánica del juego se ha vuelto aburridísima, forzando a ver
tres veces la misma intrincada prueba, para desgaste de los equipos
participantes. Además, nada es más soporífero que ver a la señora que deliraba
con tener en sus manos el sobre como la actual presentadora de un formato que
ya debería dar el paso al costado y terminar su historia, apagar su llama e
irse. Pero seguramente Sebastián Martino va a seguir volviendo esto una pelea de gatas, apenas las cifras de
audiencia tiendan a la baja.
El ecosistema del chisme en este país ha sufrido una baja importante este año con el cierre de la revista Tv y Novelas Colombia, tradicionalmente vinculada más al canal de Las Américas, y este precisamente había pasado de tener en pantallas varios formatos de prensa del cuore a ninguno: El Lavadero, Estilo RCN, Nuestra Semana, nuestra tele o En Exclusiva, cada uno a su turno, fueron cayendo en el camino.
Los del canal de las tres letras quieren su propio espacio de autobombo y chismes, que ya sus rivales directos tienen, como La Red en Caracol o Lo sé todo en el Uno, que, por cierto, siguen la regla sempiterna del “Muro de Berlín” de nuestros canales nacionales: No se habla de los del otro canal, salvo que estén en negociaciones de proyectos en este canal o para hablar pestes de posibles divorcios o líos judiciales.
Pero La Movida cae en los mismos lugares comunes de sus rivales. Empecemos por ese horario indefinido como lo es “Después de Noticias RCN del mediodía” los sábados y domingos. Esa zona gris de no tener un horario claro como Dios manda me enferma. Sobre todo, porque el telediario de RCN es insufrible per se. Y en los fines de semana, es el monumento al relleno más miserable, con el bucle de dos o tres noticias mal analizadas y repetidas en sus poco más de dos horas de emisión (concretamente comienza a las 12:30 y termina sobre las 2:45 p.m.)
Luego viene el diseño del set: Colorinche viene, colorinche va. Un atentado contra las retinas. Y otro atentado contra los tímpanos es ver a las tres presentadoras femeninas (Violeta Bergonzi, Mafe Romero y Dominica Duque) compitiendo por ver cual grita y se sobreactúa más. De Jairo Martínez no me hago más sangres ¿Él viene a ser una especie de Mary Méndez con pene?#LoQueSeHaceParaTragar.
No me gustó para nada esa mecánica de contar los chismes “a cuentagotas”, con análisis intermedio y retomando otra parte aun más floja del chisme después. Sobre todo, porque el concepto “chisme” que manejó el primer programa son un “inserte meme de #GraciasFaryd” perpetuo. O la versión más guisa de los rivales de horario, la decadente Red. Veamos:
1.Lenguetazo: Enrique Carriazo está muy enamorado, pero no de Laura Osma, sino de Sandra González, una desconocida rubia con la que se le vio acompañado en un casting que hizo en RCN. Oh, un chisme que cambiará mi vida…
2.Run run: A Melina Ramírez el embarazo la ha tenido “hormonal” con Mateo Carvajal, llegando a discutir al punto de echarlo en más de dos ocasiones de la casa. Afortunadamente se han reconciliado después. Una mujer embarazada con problemas de pareja, ¡qué novedad!
3.Entrevistaron a Sebastián Osorio, el actor que representó a Luis Andrés Colmenares en la serie de Netflix. Dice que su casting fue muy exigente, tanto como el trabajo de maquillaje al que tuvo que someterse para hacer el papel. Agradece a su padre, Sergio Osorio, por los tips para personificar a Colmenares. #DeLaMenorImportancia
4.Siguiendo con "Colmenares", su familia (la del difunto real) no está muy contenta con la imagen que se mostró de la madre de Luis Andrés en la serie. El hermano de Luis Andrés consideró que fue un flashback de todo lo vivido e aquellos días del 2010. Afirma que la familia no se ha visto beneficiada económicamente con el desarrollo de esta producción. Internet Explorer les quedó chiquito…
5.Oscar Naranjo (PDNT) hoy vende rosquitas y diabolines. Admite que no supo administrar bien el dinero, pero que hoy ha cambiado su forma de pensar, luce cabello corto y manifestó que “conoció al Señor”, lo cual le hizo reflexionar sobre el consumo de drogas. Quiere encontrar el amor, pero con una mujer. #ListaHStyle
6.La Movida quiere que Esperanza Gómez y El Tino Asprilla protagonicen una película juntos. En repetidas ocasiones, el ex futbolista ha invitado a la actriz a su finca, pero ella ha declinado sus galanteos, porque se quiere enfocar en sus proyectos como modelo webcam y con su moneda virtual, y él quiere volver a Miami a relanzar su línea de preservativos Dice que quiere encontrar una mujer con plata, porque se ha cansado de tener siempre que invitarlas. Y hoy en Megaconstrucciones…
7.Kevin Flórez fue invitado especial al estreno de La Movida. Dijo que desde pequeño hacía beatbox y que su familia es un gran motor #ChismePlantilla
8.Sancocho del amor: Lo protagonizan Freddy Guarin, Sara Uribe, Andreina Fiallo y su actual pareja Nicolás, así como Daniel Calderón y su actual pareja Ana Beleño. Un Love chain pero dicho de la manera más ordinaria posible.
9.La Juguetería: Paola Jara invitó a las cámaras de La Movida a ver su colección personal de perfumes, maquillaje y esmaltes de uñas ¿Y esto por qué es que es noticia?
10.Laura Londoño está embarazada, tendrá una hija que se llamará Alegra, que está por nacer entre septiembre y octubre. Dice que en la producción de “La Ley del corazón” no hizo muy buena amistad con algunas personas del elenco. <Grillos.mp3>
11.Chismódromo: Luciano D´Alessandro está en romance con Adriana Betancourt. Andreina Solórzano y Jesus Márquez contraerán matrimonio, ella está muy juiciosa con el gimnasio. Jessica Cediel también se casará con un joven cristiano estadounidense hijo de padres colombianos, aunque por ello ha recibido comentarios negativos en sus redes sociales. Demasiada miel junta, guácala.
12.Sebastián Yepes y Alejandra Tamayo siguen juntos y muy felices. Ella desmiente que la ruptura de Yepes con “Tuti” Vargas haya sido por ella, pues lo conoció después de la misma. Se cuadraron desde Instagram. A él no le parece necesario discutir esos temas con su ex en redes sociales, aun no tienen planes de boda, sino de viajes <Plantarodadora.gif>
13.Omar Murillo responde a los televidentes que han preguntado por qué “Bola 8” no hace parte del elenco de “El man es Germán 4”. Dice que “todo puede pasar”. Léase, viene alargue y su personaje regresa a la trama. RCN, ya te olemos tus jugadas.
14.El Corrientazo: Retan al personaje de “Don HP” de El Man es Germán 4 a contestar unas preguntas o atreverse a probar comidas desagradables. Dios mío, ni la Perubólica había caído tan bajo. ¡Felicitaciones, RCN! Has logrado encontrar la fórmula de hacer aun
más estúpidas y ramplonas los chismes de farándula, pero, lo que es a mí, no me
has logrado mover la aguja. Y por lo visto, la del rating tampoco se movió
mucho que digamos, si hasta la diezmillonésima repetición de El Chavo del 8
sacó más rating, siendo duplicados por la competencia. En fin, otro programa
más para ignorar de la desabrida programación de RCN.
2019 ha sido un
año televisivamente atípico, pero no por la calidad desbordante de lo
programado, sino por todo lo contrario: a casi 21 años de la puesta de largo de
la televisión privada, Caracol empieza a sentir el desgaste de ese fementido
liderato que hasta ahora parecía infranqueable, y lo más irónico es que lo sea
a manos de la cuarta repetición de
una telenovela de hace 20 años.
Es eso y
más nada lo que motiva el precoz lanzamiento de Las muñecas de la mafia 2,
cuyo delay en su estreno en Netflix
bien puede explicarse en lo que sucedió con quien hasta el viernes ocupaba la
franja de las 10 p.m. en el canal del molusco: ¿Qué sentido tenía ver un
producto tan flojo en el late como María Magdalena, si se le puede ver, de
un tirón si quiere, en el horario que mejor le convenga?
Caracol traicionó
una de sus reglas hasta hace poco establecidas de sostener invariable en
parrilla un programa, así no lograra el top 5 de audiencias, solo por superar a
su rival de horario, la ignota La Guzmán,
acabada a los escobazos el pasado domingo. Dejo constancia, para desagrado de
la bodega de focas de Caracol, que eso que tanto criticaron de RCN, es justo lo
que están haciendo con la soporífera biblionovela:
Corriéndola para más tarde, allá donde nadie la vea, cual chofer de buseta.
Y eso que el
Canal RepetiCióN apela a retransmitir
una de sus últimas telenovelas con buen rating en este horario, como lo es Lady, la vendedora de rosas, pero las
cifras del refrito-debut demostraron que ni el arrastre de Betty les iba a servir. Pero si por Las Américas llueve, por La
Floresta realmente no escampa: a la modorra que ya produce Desafío SuperLesiones, digo, SuperRegiones
y su dilatado sistema eliminatorio, se une la cada vez más fría recepción
que empieza a generar Un bandido honrado
en el respetable. Y eso que desde el 2001 todos sabemos que Betty va a destapar
el engaño de don Armando entregando el informe sin maquillar, se va a ir a
Cartagena, cambiará su look, regresará a Ecomoda, propondrá nuevas estrategias
comerciales, se reconciliará con Don Armando y se casará con él. Oops, se me
fue el spoiler…
Vayamos a la
segunda parte de Las Muñecas.
Lastimosamente, lo que hizo notoria a la primera parte, no se verá del todo
reflejado en la segunda. Creo que esa es la regla general de las segundas
partes, desde El Quijote. Esta
segunda parte comienza en Paraguay (¿Es que Miami estaba muy trillado? ¿O el
presupuesto no daba para más?), con Lucrecia dándose la dolce vita, con toyboy incluido,
siendo una suerte de Madame Rochy que
revela “los secretos de la mafia”, siendo fuertemente criticada por una
presentadora. Pero siento decirle a La
Diva de los Colombianos, que el suyo es, de lejos, el personaje menos
construido de todos los de Las Muñecas.
Lucrecia es Amparo Grisales prácticamente as
herself. Se tenía que decir y se
dijo. Ah, y como no, escenas en flashback
de la primera parte, en blanco y negro ¿Hasta cuando el recurso del flashback en un primer episodio?
Y buena parte de
lo cuestionable de esta segunda parte también viene por los conflictos
contractuales de la producción: Aunque algunas de sus protagonistas femeninas de
la primera parte fallecieron en la ficción,en el caso de Brenda, su papel pasa de ser representada por Angélica
Blandón por una más insípida Paola Rey. Como diría su colega Grisales en el
concurso de imitación de cantantes, de cuyo nombre no quiero acordarme, lo siento, Paola Rey, NO TE LLAMAS BRENDA.
Ni esa injustificada escena de ella bañándose ni el sobreactuado operativo
policial respecto de ella en el pueblo que en realidad era una delirante
serenata con pedida de mano sirven para tomarla en serio. Le falla el acento, el
carisma, la chispa…
Del personaje de
Olivia (Catherine Escobar), parece que, en lugar de evolucionar actoralmente 10
años, se estancó. Su salida de la cárcel, reinado de reclusas de por medio, es
aun más sobreactuada que la del Bandido
honrado de la franja de las 9.
Y mientras
tanto, plomo y más plomo en escena… pero todo es fingido, es la entrada del
personaje de Carla Giraldo, quien es una actriz contactada por un mafioso. La
vida imita al arte (en un uso demasiado liberal del concepto arte) ¿Esta segunda parte de Las Muñecas acaso es la bionovela
encubierta de Heidy Bermúdez?
De Paula
Barreto, mejor ni hablar. Ya a estas alturas del episodio debut he bostezado
tanto, que me da igual. Su papel de una abogada defensora en los “Juzgados
Penales nacionales” (ni esto son capaces de hacer verosímiles) parece escena de
descarte de La ley del corazón. Por
cierto, señores libretistas: Para que quede asentado lo que dicen los
intervinientesen las audiencias penales
en los sistemas de grabación, las partes (fiscales, defensa, etc.) rara vez se
ponen de pie durante la misma, se quedan en sus puestos. Lo demás es fantochería.
Tanta como su secuestro en pleno parqueadero. Es más coherente un libreto de La Rosa de Guadalupe.
La cereza de
este postre de modorra fue esa escena con carruaje incluido de la boda
cancelada de Brenda y el policía, en la que hacen aparición los lavaperros de
Braulio, en plan aguafiestas, con una llamada del traqueto. Giro demasiado
predecible. Yo me pregunto ¿Para qué nos
quejamos de la estigmatización de nuestra sociedad, si llevamos años sin dejar
de hacer una traquetonovela? ¿2019 es el nuevo 2009?– porque tenemos en
pantallas a Germán y de nuevo al
traqueto Braulio-Pero algo se ha perdido, y
es ese intro musical candoroso de la
primera parte, hoy reemplazado por uno sombrío y flojo. Tal vez eso explique
ese incómodo debut en cuarta posición de la tabla de ratings, superado,
incluso, por la telenovela de Fernando Gaitán, que sigue en lo más alto de las
tablas de audiencia, en buena parte, por el suspenso
de la junta donde Betty desenmascara a don Armando (y eso que este programa,
literalmente, ha sido visto por Raymundo y medio mundo desde hace años). Y se
han leído muchas críticas en redes sociales a que ello se debe a la falta de
gancho de Rey y a que se perdió ese sabor que le daba el tema de Bomba Estéreo
en la voz de Li Saumet.
En resumen, allá ustedes si caen en este canto de
sirena de Caracol, con este producto de ínfima o nula calidad. Ya basta de
traquetobobelas, ya no más segundas partes malas. No más de hacer un personaje
melodramáticamente redituable al narcotraficante. Estas muñecas
no sirven ni para vudú ¿De verdad, esto era lo que nos merecíamos, 21 años
atrás, cuando apenas despuntaba la televisión privada en Colombia?
En tiempo reciente, el horario de las 9 de la noche en Caracol tiene unos habitantes que producen física pena ajena. Tal vez ello explicaría la nula trascendencia de los últimos productos de ese horario ¿A alguien trasnochó el final de La Gloria de Lucho? Creo que ni a la mamá del director. Que las cifras digan otra cosa es paja.
El Crespo Ortega (Diego Vásquez) es el prototípico guiso, de esos que Caracol ha explotado hasta la saciedad desde Pedro el escamoso hasta el mismo Lucho, pasando por un largo etcétera (Vecinos, El Tesoro). Es más, creo que hasta reciclarán utilería. La prototípica telenovela de Caracol otrora rotulada como “Una historia diferente y divertida”, donde las sobreactuaciones y los libretos a los alaridos son la regla general.
La novela comienza con una fiesta con aroma traquetoide. Como si con la música (¿?) de La Kalle se hiciera una telebobela. Da pena ajena Carolina Acevedo en ese papel de la abnegada esposa del protagonista ¿Katherine Porto en el elenco?...umm, esto se va a poner feo. Feo como el diezmillonésimo y sobreactuado operativo de captura contra el protagonista ¿Dónde hemos visto esto antes? Ah, cierto, en El señor de los cielos, Tiro de gracia… Felipe Calero y Norma Nivia como antagónicos producen tanta pena ajena como esa fiesta con detector de metales y fichas para reclamar las armas y municiones por las que deliraría hasta Indumil. Uno ha visto 5 minutos de esta basura y ya se le sube el colesterol. El Danubio azul en versión música norteña haría a Strauss hijo revolcarse en su tumba.
La captura del protagonista frente a su esposa, hijos y madre fue tan falsa como ver ese sepelio con mariachis que le siguió a continuación. Tan falso como la caracterización de Andrés Toro. O como esa bochornosa escena a lo Rosa de Guadalupe de la esposa de Ortega rezándole a una estatua de san Judas Tadeo en una iglesia, o el juicio mismo, o peor aún, la escena del duelo ¿En serio a alguien se le ocurren estas escenas tan rocambolescas en pleno 2019? ¿O con pleno uso de sus facultades mentales? La condena del juicio no era ni remotamente creíble. Ni para La Ley del corazón, y ya eso es mucho decir. Irónico es ver a Jorge Herrera en ambos canales privados a la misma hora. Y eso que la presunta muerte de su personaje es la que genera la condena de Ortega. Bueno, por así decirlo, porque valiente cárcel de mínima seguridad la de Ortega, con cuarto exclusivo, lavaperros, disponibilidad de un celular… eso ni Pablo Escobar en la tristemente célebre La Catedral.
Salto de 5 años después en el primer episodio y se nos viene el riguroso flashback de todas las màs recientes telebobelas de Caracol de las 9, para recordar cómo se conocieron los protagonistas. Oh, qué novedad. Lo del Reinado del tomate chonto es para hacérselo ver. Yo los usaría para arrojárselos a los productores de esta basura. A nadie se le había ocurrido antes eso de la abogada-amante, o lo de la fiesta de cumpleaños en la cárcel. Está bien tener licencias dramáticas, pero esa cárcel no la tienen ni en Noruega.
La madre del protagonista saca adelante su vida en un restaurante típico, y su presentimiento se hace realidad con un accidente deportivo donde El Crespo revive, tras ver al San Judas Tadeo más ridículo de cualquier dramatizado nacional en los casi 65 años de existencia de la TV ¿Qué tienen los libretistas de esta payasada, 2 años de edad mental? ¿O son los monos del señor Burns? Pero Ortega hace un compromiso con el santo: Dejar todo su pasado y hacer las cosas bien. La anulación del juicio es su señal de salida. Hasta aquí, los giros argumentales del episodio debut son vergonzosos ¿Así de fácil sale un preso tras 5 años en Colombia, con condena y todo? Lo dudo. Y menos me convence ver a un “detective” amenazar a un ex presidiario- en la vida real, buscan alejarse al máximo de esos casos-. No sé qué clase de chusma palurda se impresiona con esa ramplonería. Honestamente, no sé qué es peor: Si esa reclusión absurda o esa salida de la cárcel menos creíble que pelea de los Power Rangers.
Lo curioso es que, hasta con los peores bodrios del canal del molusco, como este masacote sin gracia, pululan en redes sociales unos usuarios con comportamientos patológicos que creo que merecen post para analizar: Foto de perfil random, pocos followers (o amistades en Facebook), y eso sí, todos idolatran y aplauden como focas cuanto estreno haga Caracol, atacando sistemáticamente a todos los que nos oponemos a semejante mamarrachada, que nos hace descender evolutivamente muy por debajo de la más desvencijada bazofia de la Perubólica. Entiendo que RCN se ha dormido en sus laureles en este horario con la cuarta emisión de Yo soy Betty La Fea, y es que, en realidad, de no haberse atravesado en el destino el fallecimiento de Fernando Gaitán, de seguro este sería el horario de El Man es Germán y sus libretos hechos por y para oligofrénicos. Lo dicho, combatirían fuego contra fuego. O en este caso, manteca contra manteca.
Si algo nos ha enseñado la televisión privada colombiana en la historia de la TV, es que ya está con achaques propios de la edad de retiro forzoso . Tiemblo de pensar que con la reciente muerte de Jota Mario Valencia ( 1956-2019 a.k.a. Jeta Mario) se les dé por repetirnos los greatest hits de Muy buenos días. RCN es capaz de eso. Así como Caracol es capaz de hacernos creer, con sus cifras absurdas, que Un Bandido Honrado es la última coca cola del desierto. Porque esos casi 13 puntos en su debut no se los cree NADIE. Qué pereza es ver que ya la "mermelada" está dispuesta para darle el inmerecido liderato a otra producción mediocre de Caracol de las 9 de la noche.
Este es mi
primer review donde no me apetece spoilear
nada. ¿Para qué, si María Magdalena, la
nueva producción que estrena Caracol a las 10 de la noche,la tienen colgada entera en
Netflix? Es más fácil que hacer adelantos de Yo soy Betty la fea. Cualquiera que haya visto TV en Semana Santa
ya sabe por dónde van los tiros. Ya no necesitas
aguantarte este valium televisivo en
este horario para dormir, lo puedes ver a la hora que quieres, adelantar
capítulos, librarte de diez mil comerciales y no regalarle rating a un canal
que no lo necesita: siempre pueden tirar de su comité de focas que les aplauden
todo en redes sociales, o apelar a su consabido maquillaje de cifras. Por lo
menos las cifras conocidas le dejaron una tibia cuarta posición en la tabla de
ratings.
Confieso que ver
a Manolo Cardona como Jesucristo crucificado me produjo hasta risa. Y a los
apóstoles temerosos (con Andrés Parra como Pedro), modorra.Maria Fernanda Yepes trata de inspirar
fortaleza en su papel, pero hay un je ne sais quoique no me permite tomármela
en serio. Esta suerte de Xena del año 33 me cansa. No le creo su llanto.
Tampoco creo estos diálogos, tan prosaicos como son.
En materia de
locaciones (Marruecos, España y Colombia) y vestuario, la factura no se
escatimó. Pero solo se usó para llenar baches en la trama. Porque en cuanto a
la creatividad, la historia se torna lenta y aburrida. En especial eso de
empezar por el final e ir hacia atrás, con varios saltos en el tiempo, con el
fin de explicar la vida pasada de María Magdalena antes de conocer a Jesús. Ya
a fuerza de tanto usar ese recurso, lo han acabado volviendo predecible. Esto del matrimonio a la fuerza de María es
algo más visto que episodio de los Cuentos
de los Hermanos Grimm. Hasta en Televid debe haber algún programa sobre
esto.
La escena de los
romanos entrando a la fiesta de la boda a cobrar impuestos fue, la verdad, cero
creíble: ¿Una mujer judía leyendo en latín? Como licencia dramática, que se la
creanlos que aceptan sin chistar todos
estos cuentos. Claudio Cataño, como por variar, flojo como Ur, el esposo de
María. Su pelea maritalfue,
francamente, mediocre ¿Hablar de divorcio en pleno albor de Nuestra Era? Si
acaso, era más fácil hablar de repudiar a una esposa o de anular un matrimonio.
Si en la Historia Universal, el divorcio de Enrique VIII, muchos siglos
después, generó la iglesia anglicana, esta parte difícilmente se sostiene. Como
tampoco se sostiene la muerte del padre de María Magdalena en el primer
episodio.
En definitiva,
estamos en la época más floja de los canales privados en la tenebrosa
televisión contemporánea. Ni Dios perdonará este pecaminoso bodrio.
En el más
reciente Festival de Eurovisión, celebrado en Tel Aviv, Madonna fue invitada
musical especial. Pero verla en el certamen musical más grande del Mundo fue
como ver a la artista pop más grande en su peor decadencia: Desafinadísima (y
eso que La Ambición Rubia nunca ha
sido la mejor voz), predecible y sin brillo. Más o menos lo mismo puede decirse
de la cuarta parte (me resisto a llamar temporada
a algo que no lo es) de El Man es Germán,
el asqueante spin off de esa
espantosa producción que fue Las
Detectivas y el Víctor.
Los personajes
cada vez se ven más y más ridículos. Nadie les cree que, 10 años después de ser
personajes de reparto de la telenovela en cuestión, todavía valga la pena
seguir viendo este sainete de medio pelo, con bailes ridículos y vestuarios
como de Tierra Santa en rebajas, que
hasta en un preescolar podrían hacer mejor. La muletilla del “Oe!” se hace fastidiosa desde los
primeros 5 minutos de programa. Santiago Alarcón involuciona al encasillarse en
este personaje tan ridículo, cuando la historia no da más de sí. Además, Julián
Arango como antagonista se ve demasiado sobreactuado, y Patty Fastidio y doña
Grace son realmente irritantes como personajes principales ¿Mataron al
personaje de Jasbleidy solo porque no pudieron negociar con la actriz que hacia
su personaje? ¿En serio no había una mejor idea que inventarse una trama de “amor de barrio” con embarazo de por
medio entre Jonathan, el hijo de Germán y Britney, una vecina? ¿Con esta
payasada aspiran remontar la racha de mierda en ratings? – me vale 40 galaxias
de verga que haya logrado en su debut casi 11 puntos- ¿Apelando a la
chabacanería y a la televisión a los
alaridos? ¿RCN, porqué te gusta fracasar tanto?
Los de las tres letras demuestran cada vez que
no tienen una programación que valga la pena: Vive del pergamino del pasado con
Betty, y le alargan la vida
artificialmente a un personaje tan ridículo como Germán. A veces, como la
canción de la cantante estadounidense, es mejor The power of Goodbye que vivir produciendo pena ajena. Aplica para
la cantante de Michigan, aplica para “El Macho alfa” y su insufrible “manada”.
Pero si por RCN
llueve, por Caracol no escampa: Vuelve la burra al trigo con Desafío SuperRegiones, la decimosexta
temporada del desgastado reality del canal de La Floresta. A mí me da un poco
de risa ver que las focas estúpidas que todo se lo aplauden a Caracol, cuando
Andrea Serna estaba en RCN, decían que estaba pasada de moda, que salía hasta
en la sopa, que era cansona…pero ahora en el canal del molusco le aplauden
hasta un estornudo.
Para rizar aun
más el rizo, tenemos esta temporada con no una, ni dos, sino diez “regiones”,
claro, de a cuatro participantes cada una ( no iban a llevar a sesenta
participantes a Cap Cana, aunque de por si el Desafío ya es insufriblemente largo con 40 participantes). Y la
polémica está servida con la presencia de Jota, otro actor porno gay en el
equipo paisa, claro, eso lo saben los productores de Caracol, quienes saben que
deben causar polémica desde el vamos, o si no, esto va a aburrir más que la
temporada anterior de La Voz Kids,
telepornomiseria mediante.
Ni el intro ridiculísimo con voz en off de Juan Esteban Sampedro vale
para ver este Bosquechispazos o esa pose de Andrea Serna a lo Wonder Woman de bajo presupuesto, que en
este capítulo se me hizo más insufrible que nunca. Y es que el Desafío pasó de
ser un reality para que gente del común logre sus quince minutos de fama en
medio de la lucha por la supervivencia a ser una pasarela de modelitos crossfit. Las tres playas esta vez son
más sobreactuadas, tanto como la inmamable Radio
Desafío, uno de los peores inventos de este programa. Y pensar que esta
basura lidera las tablas de audiencias con casi 13 puntos nos hace pensar que
definitivamente hay mucha gente bruta viendo TV. Bueno, votaron por Duque…
Lo que poco
cambia es la mecánica con Sebastián Martino, el Juez de este disparate y creador de esas patrañas rocambolescas que
fijo rellenarán el horario de las 8 de la noche de aquí a agosto o septiembre.
Nos queda preguntarnos ¿quién será la villana? ¿La que reingrese a las miles y
tantas? ¿O la ficha débil que costará sacar? ¿De verdad van a lograr algo con
tantos uniformes, pareciéndose a los del Reto
4 Elementos, que pasó con más pena que gloria en las pantallas rivales? ¿No
es hora de darle la baja a esta interminable telenovela superpoblada disfrazada
de reality? ¿Esta vez la señora de Barraza tendrá en sus manos el sobre?
¿Daniella Álvarez va a conseguir marido como presentadora florero? – que lo digan Rochy Stevenson y Melina
Ramírez- ¿Cuántas historias tristes vamos a ver esta temporada?
Para los que
necesitaban saberlo (igual, nos vale huevo), con la primera prueba territorial,
a la “reformada” Playa Bronce cayeron Cachacos, Pastusos, Costeños y
Vallecaucanos. En Playa Plata quedaron Amazónicos, Santandereanos, Cafeteros y
Llaneros. Y a Playa Oro, tras los primeros puños, patadas y mechoneadas en la
ya trilladísima prueba de los costales, llegaron Tolima Grande y Antioqueños.
Quise ver el nuevo lanzamiento de
Netflix (que por segunda vez entra en nuestros reviews), pero no desde la perspectiva amarillista de un magazín de
domingo, ni de la que copó por muchos años los titulares de la prensa nacional,
sino como producto de ficción basado en un caso real. Me interesaba, más allá
del resultado, ver si valía la pena ver estos ocho capítulos que narraban desde
los prolegómenos de aquel fatídico Halloween del 2010 hasta el tiempo presente,
cuando la vida de la familia de Luis Andrés Colmenares Escobar cambió para
siempre. Vamos por partes: Por un lado hablemos de los recursos narrativos, por
otro el de los personajes y por último veamos si vale la pena verla.
La escena inicial fue ver a este
Colmenares (Sebastián Osorio) correr huyendo quien sabe de qué o de quien, en
una oscuridad que lo invade todo. Esa será la clave de todo este thriller. Incluyendo todos los
flashbacks que nos ponen en contexto la historia, como el origen de esa fatídica
fiesta de Halloween, y los sentimientos de discriminación que pudieron rondar
en las mentes del mismo Luis Andrés poco antes de morir. Y es que la serie
logra, casi sin querer, que veamos a varias Lauras Moreno: Una, fría como un
iceberg con Luis Andrés al comienzo, otra, que se aprovecha de cierta forma de
él, y luego una que queda atrapada en el maremágnum de la tragedia, como una
hoja en un vórtice de viento, paralizada, estigmatizada ante todos que la
juzgan como poco menos que una “perra”.
Porque versiones fueron y vinieron en
Fiscalía, incluida la escena de su fuerte enfrentamiento con el Fiscal,
confrontada con las fotos del cadáver de Luis Andrés, para mí, una que demostró
que en el casting de la actriz que la representa, acertaron.
¿Estaba Luis Andrés en un
ambiente que no era el suyo? Con eso se juega durante muchos de los ocho capítulos,
sino en todos, con mayor o menor sutileza. Era evidente que Luis Andrés ansiaba
la atención de Laura, y tal vez ese beso esquivo de ella en aquella fiesta de
disfraces es el detonante de todo lo que vivimos. Especial atención debe prestársele
a esa escena, pues marcará parte de la reflexión final de Laura al final de
todo el juicio.
Por su parte, Carlos Cárdenas es
un personaje que se dibuja en la trama como “el
enemigo que amamos odiar”. Su presencia pulula en el ambiente como un
fantasma del pasado de Laura que, al parecer, no está dispuesto a irse…o que
ella tampoco desea que se vaya. Hacia el quinto episodio, no faltará el
espectador que hasta le desee lo peor. En ese sentido, el personaje de Juan
Pablo Urrego también logra un cometido: que permanezca el espectador con las
ansias de saber cómo se libra de todo esto. Y créanme, hubo razones de peso
para ello. Pero no las voy a spoilear
aquí.
De la fiesta de Halloween de niños de papi y mami introducimos el
personaje de Jessy Quintero, otra que terminó involucrada en toda esta trama,
pero que la serie muestra no como la amiga alcahueta de Laura ( de hecho, su relación
en la serie se muestra hasta hostil en buena parte de los episodios, solo
remontando en el último), sino como alguien que legítimamente perdió en su vida
al mismo Luis Andrés. Sea o no un recurso o licencia creativa, me pareció bien
logrado.
La escena clave del puesto de
perros calientes, cuando Luis Andrés sale corriendo, rumbo a su triste final en
el caño el Virrey, fue puesta en relieve con el paso de las muchas versiones,
ciertas o no, que se enlazaron durante la serie. Porque también hay ese
componente: no solo las historias de los implicados en la trama, sino también la
de los testigos falsos. Pero de eso hablaré más adelante. Surgen así los
interrogantes de cómo llegó Luis Andrés a ese caño ¿Se cayó? ¿Lo empujaron? ¿Es
Laura una cómplice de un macabro crimen o la testigo impasible de un triste
accidente?
En el plano actoral, el grueso
del drama recae en Fabiana Medina como Oneida Escobar de Colmenares, la
angustiada madre de Luis Andrés. Para mí, fue una excelente elección de
casting. Supo mostrar, sin sobreactuaciones, el dolor de una madre por la
pérdida de su hijo, y su incesante búsqueda por justicia. Y miren que en mis
críticas es difícil encontrar que haga esta clase de concesiones. Es ella la
que trata de servir de cohesión a una familia Colmenares que queda rota por
dentro desde este momento de la trama. Con un padre de Luis Andrés que, primero
ausente, y luego como víctima furiosa, emerge también como un papel a tener en
cuenta. Y luego queda Jorge, el hermano de Luis Andrés, que luego será
determinante en parte del rumbo que tomó la investigación, cuando entra
Cárdenas en el proceso.
El papel de Oneida es crucial en
toda la trama. Su búsqueda de respuestas le llevará de despacho en despacho por
saber qué sucedió. Así, dimos paso del primer fiscal del caso (interpretado por
Jairo Camargo) al que sería determinante en el
(puedo decir) fracaso del caso: el fiscal González, personificado por
Enrique Carriazo. Aquí si debo hacer un punto y aparte. Muchos pueden
cuestionar a Carriazo por sentir que se repite en sus personajes, y tal vez,
tenerlo al aire en La gloria de Lucho
afecta, por cuestiones de timing, a
la percepción de su personaje en esa serie, como ese fiscal dicharachero y que
termina perdiendo los papeles, aceptando testigos falsos en el caso, hiriendo
de muerte la investigación. Pero creo que era la mejor selección histriónica
para representar al personaje real.
Mientras en otro thriller como Twin Peaks, muchos querían saber qué había pasado con Laura Palmer,
a la Laura de Colmenares le terminan
apuntando muchos dedos acusadores. Y con ello, hace su introducción el “fantasma”
de Colmenares. En este punto me pregunto ¿Tan difícil fue encontrar un actor de
tez morena bueno para el papel, que tuvieron que maquillar hasta la saciedad a
uno de tez clara como Osorio?
La escena del entierro de Luis
Andrés fue muy bien lograda, con una fotografía impecable, aun con una lluvia
no tan convincente como la suya. Porque el agua es también otro hilo conductor
de la trama. Es el agua el medio con el que Luis Andrés hace saber, desde el más
allá, que las respuestas estaban en su cuerpo. Es con la lluvia que se
manifiesta en ese parque “maldito”, cuando todo empezaba a torcerse para los
Colmenares. En este punto de la trama, nadie es tan verdaderamente culpable o
inocente de lo ocurrido.
Los medios en la serie se ven
como una dinámica que juega tanto a favor como en contra del caso. El personaje
de Julián Román como el periodista que da pie a la historia en los medios y que
termina siendo catalizador del desenlace del caso, aun a costa de su propio
matrimonio, es un excelente recurso de la serie. Es este periodista quien le da
la palabra a una Laura a la que todo el mundo acusa y a una Jessy que se ve
vulnerable. Es este el que apunta a la depresión al interior del túnel del caño
como una hipótesis viable para explicar qué pasó. Fue su labor contrastado
hechos la que sirve para quebrar las tesis de la Fiscalía. Su escena queriendo
acercarse a Oneida es crucial, pues desde allí entiende que la madre guajira
piensa más en su tesis que en aceptar que tal vez las cosas pudieron pasar de
otra manera.
Otro recurso es el de las luchas
entre los amigos de Luis Andrés, a los cuales los quiebran los interrogatorios,
exacerbados desde el hallazgo de la carta de Luis Andrés a Laura, quien en un
momento de la trama opta por mentir en torno a su relación con Colmenares. En
este punto, la pueden percibir con otra faceta, la de una especie de Helena de
Troya que se hace odiar fácilmente. Incluso, debo decir que hasta me alegré de
su captura en la trama y de cuan mal la pasó.
No podemos pasar por alto el
despliegue de abogados en este caso. Tanto por el lado de los procesados como
por el de los Colmenares. Yo que soy muy crítico del punto de vista legal en
las bioseries, creo que aquí lo lograron mostrar de la mejor manera. O al
menos, de una forma creíble. Nada como el despliegue de poder de Cárdenas, hacia
al quinto episodio, del que es claro protagonista. Pero desde el sexto, todo empieza
a torcérseles a los Colmenares. De hecho, aunque crea que este es el episodio
más flojo de los ocho, tiene escenas radicales como el reencuentro entre Laura
y Cárdenas o el retiro del Fiscal del caso, por haber introducido testigos que
fueron hábilmente desacreditados por los abogados defensores, queja de su
asistente mediante. Es este el comienzo de muchos reveses que sufren los Colmenares,
y que desembocaron en las absoluciones de Cárdenas, Moreno y Quintero, propias
del endeble andamiaje probatorio de la Fiscalía. Para nadie fue un secreto que
Fiscalía y parte Civil tuvieron sendas divorciadas desde el séptimo episodio, y
ni la entrada de una nueva Fiscal ayudó para salvar la desacreditación marcada
del caso por el enorme daño que hicieron los testigos falsos. La ambición del
fiscal en volver el caso Colmenares un caso de lucha de clases o hasta con un
componente racial se lo terminó de cargar.
En el final, vimos desplomarse
cual castillo de naipes toda la teoría del caso de la Fiscalía, y con ellas,
las esperanzas de los Colmenares de hallar justicia. Pero en realidad, en este
caso perdieron todos: La familia guajira perdió a Luis Andrés. Laura, Jessy y
Cárdenas, su vida normal y su tranquilidad, a pesar de sus absoluciones. El
Fiscal, su puesto y su reputación. El periodista, su matrimonio. La Fiscalía,
un caso. Pero creo que los espectadores ganamos una buena ficción bien contada
en ocho episodios y no en un sainete infumable de 60 capítulos en algún canal
privado ¿Debe ser el retorno de nuestra televisión a series como El Cuento del domingo? Tal vez quien
tome ese testigo es Netflix. Una última
reflexión: ¿Hasta dónde un crimen que se vuelve mediático condiciona nuestra
visión de los hechos?