jueves, 24 de octubre de 2019

Enfermeras: ¿RCN ya necesita la eutanasia?


Irónicamente, la repetición de Lady marcó demasiado bien para el mediocre trabajo que hacen en Las Américas por tener un resto del 2019 decente, sin ser Bettydependientes. Al ignoto horario de las 10 pm, llega Enfermeras, un dramatizado donde las auxiliares de la salud son las protagonistas. Desde luego, creatividad para ponerle nombre a la novela no ha habido. En lo más mínimo.

Diana Hoyos (María Clara) como protagónica es funesta. La última vez que tuvo un relativo éxito fue con Oye Bonita, hace ya casi 10 años, y eso es porque su perenne cara de angustia espanta audiencias. Además, ella es tan poco versátil como la trama misma de la novela, porque, no nos llamemos a engaños, TODAS las telenovelas sobre médicos y enfermeras derivan en lo mismo: softporn en prime time, con médicos arrechos más preocupados por a qué enfermera se van a culear durante el turno que por el acetaminofén.  Una que otra escenita de acción, pero nada que descreste. Así fueron A corazón abierto 1 y 2 y Sala de Urgencias 1 y 2. Y las primeras partes de ellas al menos tuvieron buen rating. Enfermeras ni eso logró en su estreno.

Si alguien podría personificar el meme de Spiderman apuntándole a otro Spiderman, esa es Viña Machado, enfrentada a sí misma en este horario en ambos canales privados. Aquí personifica a Gloria, la prototípica enfermera impotable, amargada y bien arribista. De esas que usted puede ver en cualquier EPS.

Por lo visto, Masterchef Celebrity 2019 fue empleado como trampolín para algunos de sus participantes en esta novela: Pedro Palacio, Sebastián Carvajal… pero nada de eso compensa sus actuaciones tan flojas.

Los libretos de Enfermeras son la repetición de la repetidera: Enfermeras tratando de compaginar sus vidas como madres, parejas y trabajadoras de la salud. La escena del paciente alterado que amenaza a medio hospital con un bisturí era de bazar de colegio: ¿tanta gente fue incapaz de contener a un paciente alterado? Como pretensión dramática le faltó mejor ejecución, sobre todo si por horario podía ser más fuerte. Ah, y por cierto, el paciente alterado luego falleció. Así, sin comerlo ni beberlo.

La noche romántica entre María Clara y su infiel esposo daba hasta risa, y más si la intercalaban con la emergencia del paciente en comento, y es que luego la pareja que celebraba su aniversario derivó en una mala copia de Emergencias sexuales, donde María Clara se enfrentó al difícil rol de familiar del paciente en el mismo hospital donde trabaja.

Y todo esto se dio sin que un paciente tuviera que presentar una tutela, o un desacato, o sin corredores de la muerte, como sí es la realidad de muchos pacientes. Porque, qué oso mostrar ese tipo de realidades en nuestras ficciones. Pero eso sí, ese directivo del hospital morboso (Lucho Velasco) que se come a todas las enfermeras sí que debe ser el pan nuestro de cada día. En la realidad y en la ficción.

Pero la cereza del postre es cuando María Clara se entera de la otra familia de su marido, que corre paralela con la tragedia del paciente fallecido y gay de closet ¿Cuándo aprenderá RCN que es mejor una buena escena dramática, bien contada, que dos que cojean en un mismo episodio? ¿O que la musicalización de un capitulo no debe ser atosigante?

En definitiva, ni con el mejor desfibrilador, RCN logra reanimarse. Ya creo que su línea vital tiende peligrosamente a ser plana, tan plana como el rating (y el talento) de Enfermeras.

martes, 15 de octubre de 2019

Review Sé una diva empoderada, el libro de Diva Jessurum


Pocas palabras en tiempo reciente se han prostituido más que el verbo “empoderar”. La usan en esos grupos de bienestar laboral para justificar la actitud de mierda de empleados altaneros o jefes despóticos en sus inútiles talleres de convivencia, a mujeres más fáciles que la tabla de multiplicar del cero y a un sinfín de despropósitos, entre ellos, el libro de Diva Vivián Jessurum Del Río, la polémica presentadora barranquillera, que en 150 páginas, divididas en 11 capítulos y un prólogo escrito por Juan Diego Alvira, nos relata su historia de vida y lucha profesional. Desde la autobiografía de Carolina Cruz, no hacíamos crítica literaria, así que decidí que este material podría servirnos.
Sea la oportunidad de decirles, queridos lectores, que el libro en comento está en promoción. Tal vez no ha tenido las ventas que se esperaban, y no los culpo, el libro en sí es desastroso. Si había algo peor que ver la forma ridícula de presentar de Alvira, es verlo haciéndole prólogos a sus compañeros de trabajo. Y claro, como doña Marianne Ponsford tampoco nos va a hacer el análisis de este libro, aquí se los traemos, capitulo a capitulo:
1.       Caer para renacer: Habla aquí de un episodio de violencia en su contra a manos del que en ese entonces era su novio, Santiago Jaramillo Vélez. Él la golpeó salvajemente, destrozándola física y moralmente, hasta el punto en que Jessurum llegó a pensar en el suicidio. No, Diva, en Medicina legal no se instaura la “demanda” –sic, pagina 24-. Las consecuencias de la golpiza fueron tan grandes, que hasta la salud de su señora madre- la de Diva- se perjudicó y llegó a estar “muerta” por 14 minutos. Incluso, este episodio cuenta con la intervención “sanadora” del Padre Chucho, rezando por la salud de la madre de la barranquillera ¡Hija, que te pasan más desgracias que a Elif!
2.       Mi familia, mi fortaleza y mis dolores: Empieza hablándonos de su padre (ya fallecido), de sus múltiples infidelidades y problemas financieros, demanda de alimentos incluida. Esta parte parece digna de libreto de telenovelita pa´ sirvientas, de esas que dan por la tarde, sobre todo en la parte en que habla del rechazo de ciertos familiares o amistades por ser “pobre”. También nos narró sus periplos escolares y de una amistad truncada por el secuestro y posterior asesinato de un amigo militar suyo en manos de la guerrilla. Sin duda, el protagonista de esta parte es ese padre ausente a quien sin empacho llama “el primer hombre que rompió mi corazón”
3.       La montaña rusa de una periodista novata: Nos habla de sus comienzos en la Universidad y su ingreso a la TV nacional y local. Especial énfasis hizo al cubrimiento del ya lejano escándalo de la tristemente célebre “Barriga de Trapo”.
4.       No todo fue color de rosa: Nos relata sus desavenencias en un lugar de trabajo en Barranquilla, con un jefe que la acosaba laboral y sexualmente. Dice a página 68 del libro que “(…) jamás olvidaré el día que vio una nota mía al aire y preguntó en mitad de la redacción: -¿Ella por qué lee como si tuviera un aparato genital metido en el trasero?- para ser sincera, la expresión fue más soez (…)”. Traducción en costeñol: “-¿Ella por qué lee como si tuviera una mondá metida en el culo?-“
5.       El terror de la guerra, durante año nuevo: Capítulo de lo más prescindible. Nos habló de un cubrimiento especial que hacía sobre unos enfrentamientos entre Córdoba y Antioquia entre guerrilleros y paramilitares. Si usted es muy sensible a las imágenes grotescas, sálteselo.
6.       Bogotá, mi nuevo destino: Diva llega a la capital, como lo hace cualquier periodista regional buscando su oportunidad en las grandes ligas de showbiz criollo. Curiosamente, una nota sobre un escándalo con Luly Bossa ( no, NO es ESE escándalo en que usted puede estar pensando) marcó su debut cubriendo la sección de farándula, a pesar de sus reticencias iniciales.
7.       ¡El entretenimiento es un asunto serio!: Narra sus experiencias trabajando de la mano de Sergio Barbosa, Catalina Aristizábal y Andrea Serna, hace ya muchos años atrás, en RCN. Pero el capitulo rápidamente derivó en una especie subrepticia de libreto de su programa Expediente final. Luego nos habla de conflictos laborales en RCN y de amenazas de muerte en su contra.
8.       Cerrando ciclos, retomando el vuelo: A menudo, cuando la gente habla del trillado argumento de “cerrar ciclos”, me pregunto si es que se creen una lavadora. Aquí nos habló – y yo lo tomo con mucho beneficio de inventario- cómo surgió y llegó a su fin el hoy desaparecido programa “Los cuentos de Diva”, y su salida de RCN a Caracol.  También sobre lo decepcionada que quedó con Marbelle (no da su nombre, pero con lo que relata del hecho es OBVIO que lo es) cuando esta apoyó la redacción de su biografía y la “reina de la tecnocarrilera” se la llevó y vendió a los de RCN. Jessurum dice que “la vida (la) premió” a ella pudiendo participar creativamente de producciones como Rafael Orozco, el ídolo, Tarde lo conocí, Amor de carnaval y de proyectos en desarrollo como las futuras bionovelas de Martín Elías y los hermanos Zuleta. Préstenme un balde, voy a vomitar… También aquí habló, muy brevemente, de su paso por La Red y sobre Lina Marulanda, así como de su sección Show Caracol y sus muletillas como “Yeah yeah maracuyeah”
9.       No tener hijos, no me hace menos mujer: Este narra los difíciles episodios de una de sus asignaturas pendientes: la maternidad. Jessurum tuvo varios abortos espontáneos, uno de ellos con quien fuera su esposo en 2005, y de quien dice que tuvo una “separación amigable” por diferencias “en el manejo de nuestras finanzas” – pago por ver cómo fue esa liquidación de sociedad conyugal-. Que incluso le pidió a la virgen de Guadalupe quedar embarazada, y aunque lo estuvo por un tiempo, la criatura murió en su vientre ( o sea, la rosita blanca no alcanzó a salir para la barranquillera), pero que ha compensado ese vacío en su vida con sus sobrinos y ahijados. Next!
10.   Una  visita a Europa para reencontrarme: En compañía de un amigo suyo terapeuta, vio la Puerta de Alcalá en Madrid con ojos de taller de sanación. Y en París, cuando todo el proceso de mejora de autoestima estaba a punto de irse a pique por culpa del retorno a su vida del ex maltratador del primer episodio, ella lo confronta en un restaurante lujosísimo de la Ciudad Luz y lo manda al carajo. A ver, Diva, esta parte difícilmente resiste la prueba de polígrafo. Allá tú vendiéndote como una heroína de chick flick, pero no llegas ni a libreto de Tu Voz Estéreo.
11.   De lo cotidiano a lo maravilloso: Si usted ha llegado a este punto, es porque desea saber en qué termina este despropósito, y sí, aquí ella nos habló de cómo reinventarse a través de adelgazar por el método que sea –risas- y de sus críticas a los cánones de belleza que, ella misma afirma, ha roto con su tenacidad –siguen risas- y claro, no podía faltar el autobombo a sus proyectos actuales, y de su (entonces) nuevo amor, Rafael Caparroso (pues mira que lo que dijiste de él en la página 148 fue como la profecía autocumplida, ya terminaron).

En definitiva, el de Diva Jessurum es un muy mal libro de autobombo metido a empujones en las secciones de autoayuda, aunque comparta de ellos las mismas frases repetidas hasta el hartazgo. Muy probablemente seguirá en las secciones de rebajas de las librerías, hasta cuando se puedan reciclar sus hojas para algo más productivo. Papel higiénico, a ser posible.

miércoles, 2 de octubre de 2019

Review La ley secreta: Empodera mis bostezos



Y a las 10 de la noche acabó con más pena que gloria Las muñecas de la mafia 2 y llega La Ley secreta. De mujeres trofeo de traquetos a mujeres como agentes secretas. Lo dicho: Las segundas partes no son buenas, y lo logrado hace 10 años no se reflejó nunca en las audiencias de Las muñecas, que hasta fue superada de lejos por la repetición de Lady.

La ley secreta  comienza con un caso a lo Alerta aeropuerto, con Katherine Vélez como jefe de la agencia secreta, a la que, de repente, se les vuela la sospechosa de ser mula (Valeria Gálviz), a lo Aída Merlano, pero sin el Rappi. Y dimos paso a la selva, donde Amelia, otra agente (Juana del Río), a punta de machete, se abre camino espiando a las Bacrim con su negro, a quien le dan la consabida dosis de plomo del horario de las 10 pm.

Retornamos al operativo con la mula, donde entra en escena Luis Mesa, y a la mula le proponen ser informante de la agencia a cambio de su libertad. Y luego, un inconexo partido de futbol donde Viña Machado es Sandra, una abnegada madre de un niño que fracasa en lograr una audición y chantajea al entrenador para que se “reconsidere” esa decisión. Vamos, lo que es valerse del “usted no sabe quién soy yo”.

Paso a Diana (Luna Baxter) en una playa con su pareja, a quien se le arruina la luna de miel por el llamado de sus jefes. Bueno, en realidad se les arruinó algo más que eso… Pero la mula-reclutada llega a su nuevo “hogar” con venda en los ojos, y por lo visto, no está del todo solícita.

A las tres agentes (Machado, Del Río y Baxter) se les da una misión nueva contra un viejo enemigo que regresa a escena (o más bien, un hijo de este, con mucho rencor en su mente), y aquí es donde nos preguntamos  ¿Qué es esta suerte de Los ángeles de Charlie tercermundista que nos trata de colar Caracol a las 10 de la noche?   El drama de Sandra es compaginar su labor de madre con su trabajo, el de Amelia, el Alzheimer de su señora madre que le genera una tensa relación con Checho, su hermano. Y claro, no puede faltar una pequeña dosis de softporn innecesario, cuando Sandra habla con el padre de su hijo, quien está muy bien “acompañado”, y a éste se le da una nueva misión: La operación Fénix. Y en este operativo entra la nueva “reclutada”.

Oh, qué novedad, Patrick Delmas haciendo de extranjero desde el 2000, precisamente con Yo soy Betty la fea ¿Bastará esto para recuperar una franja donde hasta una simple repetición les ha ganado? Por lo visto con las cifras del debut, la respuesta es no. El horario de las 10 es ya tan pesado y soporífero en Caracol que no despierta en mí ni un mal pensamiento.

Review Bolívar: ¿Cuándo nos independizaremos de las bionovelas?


La gesta de nuestra independencia, aquella de la que celebramos el bicentenario, ha estado en nuestras pantallas, con mayor o menor éxito, desde la ya lejana Revivamos nuestra historia, que recientemente restauró y emitió Señal Colombia, hasta La Pola, pasando por Crónicas de una generación trágica o Las Ibáñez.

Sin embargo, hacer dramatizados de época en nuestra TV es un alto riesgo: Puedes hacer un producto de altos costos y poca audiencia, o uno aclamado por el respetable. O puedes darle una patada al rigor histórico, so pretexto de ciertas “licencias creativas”.

Pero todo esto en el contexto de una competencia floja, que vuelve a apelar a glorias pasadas.  Betty ya no está, y es más que claro que Los Reyes no es un rival digno, que solo repta ahí entre los 8 y algo de puntos de rating, pero sin hacer el menor daño. Vamos, que es más competencia el ignoto Canal Uno.

La fotografía del episodio debut me gusta, pero apenas entran los diálogos, todo se viene al piso ¿Qué acentos son estos? Y un lugar común de las telenovelas de época es lo grandilocuente y postizo que se puede sentir ver a los actores recitar sus libretos. Y eso espanta audiencia. Por lo menos en mi caso, lo fue.

La historia comenzó con unos planes de batalla, donde se evidencia lo ardua que sería la gesta libertadora, con la agreste geografía tan nuestra en el siglo XIX, sobreponiéndose al frío y demostrando la verdadera fortaleza del ejército patriota. Sin ellos, seguiríamos siendo una colonia española (Visto lo visto, no sería tan mala idea, ¿no?)  Y como no podía dejar de pasar, se nos vino el primer flashback de la historia, devolviéndonos a esa boda de Bolívar en Madrid (sí, por si no lo sabían, Simón Bolívar fue un hombre casado, pero que enviudó al poco tiempo), y más tarde, a la niñez de Bolívar, en la cruda realidad esclavista de la Capitanía General de Venezuela de finales del siglo XVIII ¿Es que no se puede hacer ya ningún episodio debut sin un flashback?  Pero la producción en sí es aburrida hasta decir basta. Las figuras burocráticas españolas son tan predeciblemente despóticas. En esto no han descubierto el agua tibia. Ya sabíamos la difícil posición de los criollos en este lado del Atlántico. No es que hayan cambiado mucho en 200 años las cosas.

Casi todo el primer episodio orbitó sobre la enfermedad, agonía y muerte de la madre del Libertador, con narraciones en voz en off de la vida del militar venezolano. Realmente no me soporté el personaje del primo medio trastornado que se casó con la hermana mayor de Bolívar. Y es que el tono de tragedia era aun más exasperante.  Y llegó a su vida Simón Rodríguez, ilustre maestro del Libertador, personaje con el que medio logró remontar el episodio, aun a costa de volverlo una suerte de Maestro Yoda.

Sin embargo, como primer episodio, no despertó en mí las ganas de ver un segundo. No me extrañará verle liderar efímeramente la tabla de audiencias, porque al colombiano le agrada la novedad. Cómo se sostendrá, dependerá en buena medida del arrastre del futuro estreno de Yo me llamo. Porque, no nos llamemos a engaños, la actual novela de las 9 es solo un gregario más del sobrevalorado concursito de Amparito y compañía, que lidera en sus comienzos, en buena parte por las audiciones horrendas o las malas decisiones de los jurados. Lastimosamente, no hemos podido independizarnos de la saga de las bionovelas. O de la tiranía de los canales privados

lunes, 19 de agosto de 2019

Frontera Verde: en la sutil franja entre lo aburrido y lo intrascendente


Frontera verde es un nuevo producto de origen colombiano para Netflix. Son 8 capítulos de 47 minutos cada uno que relata no una, sino dos historias yuxtapuestas, a caballo entre el thriller policíaco y la más pura ficción con CGI. Uno esperaría que teniendo entre su pool de directores al aclamado Ciro Guerra (quien también es productor), nominado al Oscar por El abrazo de la serpiente, la serie estuviese a la altura de las expectativas, pero no. De hecho, Guerra dirigió uno de los capítulos más flojos de la serie, y si me apuran, esta producción podrían editarla a solo el primero, el cuarto y el séptimo capítulo para comprenderla en su totalidad.



De hecho, comparte con El abrazo algunos de sus puntos fuertes, como lo es la cuidada fotografía, claro está, que todo ello a color, a diferencia de la cinta del 2015. La selva, el río, las florecillas. Todos son elementos simbólicos permanentes en la serie, tanto como la dialéctica entre un pasado fantástico y un presente desgarrador. Porque, para ayudarse a entender la trama, debemos decir que una es la parte de la investigación policíaca de cuatro misioneras muertas (y el hallazgo de un quinto cuerpo, al que le arrancaron el corazón), que ocurre en un presente; y otra la lucha de un pueblo indígena por sobrevivir a la presión del demonio blanco (los caucheros), que ocurre en el pasado.  Otra constante que puede llegar a ser chocante para algunos espectadores, es la continua lectura de subtítulos, en esta selva a cuatro lenguas (castellano, portugués de Brasil, algo de alemán y la lengua indígena)

Helena (Juana Del Río) llega como detective a esa selva que hace parte de su ADN a investigar el crimen, y se encuentra de frente con una cruel realidad: la policía, en cualquier lado de la frontera amazónica, es terrible (y predeciblemente) corrupta, muchos quieren que nada pase con su investigación y no escatimarán esfuerzos por hacérselo saber, inclusive, poniendo en riesgo grave su propia vida. El sonido y la musicalización, bien medido en los primeros episodios, decae en los últimos.

Poco a poco, Helena deberá reencontrarse con claves de su pasado que la unen a la Madre Selva, aquella a la que quedó vinculada desde antes de nacer por intermedio de Ushe, una indígena  designada para defender a la Madre Selva, junto con Yue, su mentor. Ushe es, de hecho, el cadáver sin corazón que encontramos en el primer episodio, pero la explicación de qué le pasó solo la sabremos entre el sexto y el séptimo episodio.
Finalmente,  en la lucha entre el dominio del hombre blanco contra el indígena y su saber ancestral, cuya batalla se surte en el octavo y último capítulo, es ganada por los segundos. Helena descubre en su pasado las claves que la unen a la selva y le permiten dar sagrada sepultura a Ushe. Todas las respuestas las encontramos en ese fundamental séptimo episodio.

¿Qué le falta a Frontera verde para impactar? Sencillamente, tener unas actuaciones más contundentes. Me atrevería a decir que casi todo el elenco peca de una terrible frialdad. La batalla y posterior derrota al demonio blanco resulta inconexa con todo lo que termina pasando en la trama. Por eso, el final no sirve para redondear una historia que deja de enganchar desde el segundo capítulo, remonta en el cuarto y finalmente pudo quedarse en el séptimo. Y eso es una pena, porque, precisamente, lo que pude darle luz verde a proyectos similares, es la acogida que tenga o llegue a tener la misma en la plataforma de streaming, donde hay títulos mejor logrados.

Tal vez este sistema de dirección a seis manos no ayudó a darle coherencia. Y en la selva de contenidos de Netflix , presiento que Frontera verde no dejará de ser una débil flor de un día que se la tragará la manigua.

jueves, 8 de agosto de 2019

LOS 10 FORMATOS MÁS DESGASTADOS DE LA TELEVISIÓN COLOMBIANA


Atendiendo lo que mis lectores querían, vamos a hacer un Teletop  especial con los 10 FORMATOS MÁS DESGASTADOS DE LA TELEVISIÓN COLOMBIANA. Aclaramos que no necesariamente todos los formatos son producidos u originales de los tres canales nacionales, pero su emisión repetitiva, su nula capacidad de innovación o lo monótonos que se han vuelto los ha hecho merecedores de este lugar. Para elaborar esta lista, hicimos un breve sondeo por Twitter, y después de computar los votos, los diez más votados ingresaron a esta ingrata lista. Comenzamos.

10- Cuentos de los Hermanos Grimm (Canal Caracol):¿Sabe usted que lleva viendo esto cerca de 30 años en un bucle eterno de tan solo 47 programas? Por si no lo sabía, el vulgar relleno matutino de Caracol en los fines de semana es una serie de dibujos animados realizada por la compañía Nippon Animation  y que fue emitida entre los años de 1987 y 1989 en Japón. El problema es que ahí se reduce la propuesta televisiva del canal del molusco en cuanto a televisión infantil se refiere. Y con el tiempo, uno termina sabiéndose de memoria hasta la canción del opening. Y no es un halago.

9- La Noche (Canal RCN): Cuenta la leyenda que había hace poco más de 20 años un formato periodístico que iba a ser la punta de lanza del entonces naciente canal RCN en el género de opinión. Contaba con una buena nómina en sus comienzos, pero luego todo se redujo a Claudia Gurisatti al frente del programa y luego vino su pesada línea editorial, que se volvió tan panfletillo político que llegó a aburrir al respetable. Aunado a ello, la cada vez más dilatada franja de telenovelas y realities del canal de las tres letras rodó el programa a horarios cada vez más imposibles. Igual, no nos perdíamos de nada. Era (y sigue siendo) una perorata infumable que les hace merecedor de la novena plaza del conteo, por estrechísimo margen.

8- Caso Cerrado ( Canal Uno): Si hay un caso abierto en nuestra TV es el inmamable formato de Telemundo donde la doctora Polo “resuelve”, entre comillas, los más sobreactuados y rocambolescos casos de los actores varados de Latinoamérica entera. Sí, lamentamos decírtelo: TODO EN ESTE PROGRAMA ES ACTUADO. Hasta una Miss Colombia salió como extra con parlamento de esta mamarrachada que primero emitió Caracol y luego recicló el Uno en la infame franja de la tarde. Lo sentimos, pero en el juicio de este listado, hemos dicho octavo lugar.

7- Día a día (Canal Caracol): En líneas generales, el programa matutino de sofá está mandado a recoger desde hace mucho rato. Muy a pesar de que sus rivales de horario también tienen el suyo propio (El Desayuno de RCN o Acá entre nos del Uno), el de Caracol no pasa de ser casi la reunión de tres señoras huecas hablando cháchara por varios segmentos. Sabemos que no lo sacan del aire porque una de sus presentadoras es la esposa del director de entretenimiento del canal del molusco, pero el formato es un ladrillo completo. He visto conversaciones más inteligentes en la sección del manicure de una peluquería.

6- Sábados felices (Canal Caracol): Sí, lo sabemos, meterse con el programa sacrosanto de los sábados puede sonar a herejía, en especial a las focas de la bodega de La Floresta, pero no nos llamemos a engaños: Los cuentachistes ya no dan risa, los personajes actuales reflejan un evidente cansancio y solo se mantiene al aire porque RCN y el Uno no han encontrado cómo hacerle una competencia sustentable (No, El Show de las Estrellas NO lo es). Las parodias a los realities o telenovelas del mismo canal son ya innecesarias, porque las mismas son unas payasadas en sí mismas. Tal vez la idea es que llegue al medio siglo al aire, para decir que se puede vivir del rating por inercia.

5- Guerreros (Canal Uno): La versión criolla de Esto es guerra, y que surgió con el reboot del canal público,  sigue en sus pantallas desde hace casi dos años, con breves intermezzos con niños (Guerreritos), pero con la misma mecánica aburridora. Este Desafío indoors ha visto entrar una y otra vez a sus participantes, en medio de sus disputas libreteadísimas y en una emisión de dos horas de lunes a viernes que se sienten más interminables que un partido de Supercampeones con VAR.

4- La Rosa de Guadalupe (Canal RCN): El formato de unitarios de Televisa repta en nuestras pantallas nacionales, con sus tramas absurdas, actuaciones delirantemente mediocres, y que solo le sirven al canal de Las Américas para rellenar horario. Es eso o la franja de colores. Sentiremos la brisita de la virgen guadalupana el día que por fin salga del aire.

3- El Chavo del ocho (Canal RCN): Otra producción mexicana que está en mora de salir del aire es la comedia que tiene más personajes chupando gladiolo que las cifras de audiencia del canal donde se emite. Cuenta la leyenda que si quisieran hacerle un daño enorme al canal RCN, con extraviarles los DVDs de la comedia de Chespirito, lo lograrían. Y de hecho, Caracol se llevó el resto de sketches del humorista mexicano, para emitirlos casi que en el mismo horario. Vamos, lo que se dice, televisión de calidad.

2- Telebobelas turcas (los tres canales): ¿Qué les hemos hecho a los otomanos para que se desquiten de esa manera tan infame con nosotros? Exportándonos sus telebobelas lacrimógenas a morir (Fatmagul), aburridas (Intriga, El secreto de Feriha, Tormenta de PasionesAlas RotasLa Señora Fazilet y sus HijasCesur ve Güzel) o infinitamente largas (Elif). Televisión preferida por cachifas, desempleados y gente inmunda, y merecedora de la medalla de plata de este listado.



Antes de decirles el primer lugar del listado, es justo hacer un bonus track con los concursos de cantantes de los canales, en particular los privados. Sea que imiten a un cantante (Yo me llamo), o que opriman un botón para girarse (La Voz, en sus infinitas versiones) o para ascender al participante (A otro nivel), o que crean que tiene algo especial (El Factor X, Xs, XF o la que sea, Idol Colombia o Se busca intérprete), todos han fracasado en desarrollar carreras musicales sustentables y exportables de sus ganadores. #DropTheMic


1-                 
Desafío (Canal Caracol): El reality de supervivencia de La Floresta acusa en su decimosexta temporada consecutiva el desgaste de la fórmula que otrora le hizo líder indiscutible. A fuerza de meter tantos equipos en competencia, la mecánica del juego se ha vuelto aburridísima, forzando a ver tres veces la misma intrincada prueba, para desgaste de los equipos participantes. Además, nada es más soporífero que ver a la señora que deliraba con tener en sus manos el sobre como la actual presentadora de un formato que ya debería dar el paso al costado y terminar su historia, apagar su llama e irse. Pero seguramente Sebastián Martino va a seguir volviendo esto una pelea de gatas, apenas las cifras de audiencia tiendan a la baja.

domingo, 14 de julio de 2019

Review La Movida: RCN, tampoco te pedimos que reinventes la rueda, pero…


El ecosistema del chisme en este país ha sufrido una baja importante este año con el cierre de la revista Tv y Novelas Colombia, tradicionalmente vinculada más al canal de Las Américas, y este precisamente había pasado de tener en pantallas varios formatos de prensa del cuore a ninguno: El Lavadero, Estilo RCN, Nuestra Semana, nuestra tele o En Exclusiva, cada uno a su turno, fueron cayendo en el camino.

Review La Movida RCN from Pink Sauce TV on Vimeo.


Los del canal de las tres letras quieren su propio espacio de autobombo y chismes, que ya sus rivales directos tienen, como La Red en Caracol o Lo sé todo en el Uno, que, por cierto, siguen la regla sempiterna del “Muro de Berlín” de nuestros  canales nacionales: No se habla de los del otro canal, salvo que estén en negociaciones de proyectos en este canal o para hablar pestes de posibles divorcios o líos judiciales.

Pero La Movida cae en los mismos lugares comunes de sus rivales. Empecemos por ese horario indefinido como lo es “Después de Noticias RCN del mediodía” los sábados y domingos. Esa zona gris de no tener un horario claro como Dios manda me enferma. Sobre todo, porque el telediario de RCN es insufrible per se. Y en los fines de semana, es el monumento al relleno más miserable, con el bucle de dos o tres noticias mal analizadas y repetidas en sus poco más de dos horas de emisión (concretamente comienza a las 12:30 y termina sobre las 2:45 p.m.)

Luego viene el diseño del set: Colorinche viene, colorinche va. Un atentado contra las retinas. Y otro atentado contra los tímpanos es ver a las tres presentadoras femeninas (Violeta Bergonzi, Mafe Romero y Dominica Duque) compitiendo por ver cual grita y se sobreactúa más. De Jairo Martínez no me hago más sangres ¿Él viene a ser una especie de Mary Méndez con pene?  #LoQueSeHaceParaTragar.

No me gustó para nada esa mecánica de contar los chismes “a cuentagotas”, con análisis intermedio y retomando otra parte aun más floja del chisme después. Sobre todo, porque el concepto “chisme” que manejó el primer programa son un “inserte meme de #GraciasFaryd” perpetuo. O la versión más guisa de los rivales de horario, la decadente Red. Veamos:

1. Lenguetazo: Enrique Carriazo está muy enamorado, pero no de Laura Osma, sino de Sandra González, una desconocida rubia con la que se le vio acompañado en un casting que hizo en RCN.  Oh, un chisme que cambiará mi vida…
2. Run run: A Melina Ramírez el embarazo la ha tenido “hormonal” con Mateo Carvajal, llegando a discutir al punto de echarlo en más de dos ocasiones de la casa. Afortunadamente se han reconciliado después. Una mujer embarazada con problemas de pareja, ¡qué novedad!
3. Entrevistaron a Sebastián Osorio, el actor que representó a Luis Andrés Colmenares en la serie de Netflix. Dice que su casting fue muy exigente, tanto como el trabajo de maquillaje al que tuvo que someterse para hacer el papel. Agradece a su padre, Sergio Osorio, por los tips para personificar a Colmenares. #DeLaMenorImportancia
4. Siguiendo con "Colmenares", su familia (la del difunto real) no está muy contenta con la imagen que se mostró de la madre de Luis Andrés en la serie. El hermano de Luis Andrés consideró que fue un flashback de todo lo vivido e aquellos días del 2010. Afirma que la familia no se ha visto beneficiada económicamente con el desarrollo de esta producción.  Internet Explorer les quedó chiquito…
5. Oscar Naranjo (PDNT) hoy vende rosquitas y diabolines. Admite que no supo administrar bien el dinero, pero que hoy ha cambiado su forma de pensar, luce cabello corto y manifestó que “conoció al Señor”, lo cual le hizo reflexionar sobre el consumo de drogas. Quiere encontrar el amor, pero con una mujer. #ListaHStyle
6. La Movida quiere que Esperanza Gómez y El Tino Asprilla protagonicen una película juntos. En repetidas ocasiones, el ex futbolista ha invitado a la actriz a su finca, pero ella ha declinado sus galanteos, porque se quiere enfocar en sus proyectos como modelo webcam y con su moneda virtual, y él quiere volver a Miami a relanzar su línea de preservativos Dice que quiere encontrar una mujer con plata, porque se ha cansado de tener siempre que invitarlas. Y hoy en Megaconstrucciones…
7. Kevin Flórez fue invitado especial al estreno de La Movida. Dijo que desde pequeño hacía beatbox y que su familia es un gran motor  #ChismePlantilla
8. Sancocho del amor: Lo protagonizan Freddy Guarin, Sara Uribe, Andreina Fiallo y su actual pareja Nicolás, así como Daniel Calderón y su actual pareja Ana Beleño. Un Love chain pero dicho de la manera más ordinaria posible.
9. La Juguetería: Paola Jara invitó a las cámaras de La Movida a ver su colección personal de perfumes, maquillaje y esmaltes de uñas ¿Y esto por qué es que es noticia?
10. Laura Londoño está embarazada, tendrá una hija que se llamará Alegra, que está por nacer entre septiembre y octubre. Dice que en la producción de “La Ley del corazón” no hizo muy buena amistad con algunas personas del elenco. <Grillos.mp3>
11. Chismódromo: Luciano D´Alessandro está en romance con Adriana Betancourt. Andreina Solórzano y Jesus Márquez contraerán matrimonio, ella está muy juiciosa con el gimnasio. Jessica Cediel también se casará con un joven cristiano estadounidense hijo de padres colombianos, aunque por ello ha recibido comentarios negativos en sus redes sociales. Demasiada miel junta, guácala.
12. Sebastián Yepes y Alejandra Tamayo siguen juntos y muy felices. Ella desmiente que la ruptura de Yepes con “Tuti” Vargas haya sido por ella, pues lo conoció después de la misma. Se cuadraron desde Instagram. A él no le parece necesario discutir esos temas con su ex en redes sociales, aun no tienen planes de boda, sino de viajes <Plantarodadora.gif>
13. Omar Murillo responde a los televidentes que han preguntado por qué “Bola 8” no hace parte del elenco de “El man es Germán 4”. Dice que “todo puede pasar”. Léase, viene alargue y su personaje regresa a la trama. RCN, ya te olemos tus jugadas.
14. El Corrientazo: Retan al personaje de “Don HP” de El Man es Germán 4 a contestar unas preguntas o atreverse a probar comidas desagradables.  Dios mío, ni la Perubólica había caído tan bajo.

¡Felicitaciones, RCN! Has logrado encontrar la fórmula de hacer aun más estúpidas y ramplonas los chismes de farándula, pero, lo que es a mí, no me has logrado mover la aguja. Y por lo visto, la del rating tampoco se movió mucho que digamos, si hasta la diezmillonésima repetición de El Chavo del 8 sacó más rating, siendo duplicados por la competencia. En fin, otro programa más para ignorar de la desabrida programación de RCN.



lunes, 8 de julio de 2019

Las muñecas de la mafia 2: Medidas desesperadas de un canal al que se le creció el enano



2019 ha sido un año televisivamente atípico, pero no por la calidad desbordante de lo programado, sino por todo lo contrario: a casi 21 años de la puesta de largo de la televisión privada, Caracol empieza a sentir el desgaste de ese fementido liderato que hasta ahora parecía infranqueable, y lo más irónico es que lo sea a manos de la cuarta repetición de una telenovela de hace 20 años.  

Es eso y más nada lo que motiva el precoz lanzamiento de Las muñecas de la mafia 2, cuyo delay en su estreno en Netflix bien puede explicarse en lo que sucedió con quien hasta el viernes ocupaba la franja de las 10 p.m. en el canal del molusco: ¿Qué sentido tenía ver un producto tan flojo en el late como María Magdalena, si se le puede ver, de un tirón si quiere, en el horario que mejor le convenga?

Caracol traicionó una de sus reglas hasta hace poco establecidas de sostener invariable en parrilla un programa, así no lograra el top 5 de audiencias, solo por superar a su rival de horario, la ignota La Guzmán, acabada a los escobazos el pasado domingo. Dejo constancia, para desagrado de la bodega de focas de Caracol, que eso que tanto criticaron de RCN, es justo lo que están haciendo con la soporífera biblionovela: Corriéndola para más tarde, allá donde nadie la vea, cual chofer de buseta.

Y eso que el Canal RepetiCN apela a retransmitir una de sus últimas telenovelas con buen rating en este horario, como lo es Lady, la vendedora de rosas, pero las cifras del refrito-debut demostraron que ni el arrastre de Betty les iba a servir. Pero si por Las Américas llueve, por La Floresta realmente no escampa: a la modorra que ya produce Desafío SuperLesiones, digo, SuperRegiones y su dilatado sistema eliminatorio, se une la cada vez más fría recepción que empieza a generar Un bandido honrado en el respetable. Y eso que desde el 2001 todos sabemos que Betty va a destapar el engaño de don Armando entregando el informe sin maquillar, se va a ir a Cartagena, cambiará su look, regresará a Ecomoda, propondrá nuevas estrategias comerciales, se reconciliará con Don Armando y se casará con él. Oops, se me fue el spoiler

Vayamos a la segunda parte de Las Muñecas. Lastimosamente, lo que hizo notoria a la primera parte, no se verá del todo reflejado en la segunda. Creo que esa es la regla general de las segundas partes, desde El Quijote. Esta segunda parte comienza en Paraguay (¿Es que Miami estaba muy trillado? ¿O el presupuesto no daba para más?), con Lucrecia dándose la dolce vita, con toyboy incluido, siendo una suerte de Madame Rochy que revela “los secretos de la mafia”, siendo fuertemente criticada por una presentadora. Pero siento decirle a La Diva de los Colombianos, que el suyo es, de lejos, el personaje menos construido de todos los de Las Muñecas. Lucrecia es Amparo Grisales prácticamente as herself. Se tenía que decir y se dijo. Ah, y como no, escenas en flashback de la primera parte, en blanco y negro ¿Hasta cuando el recurso del flashback en un primer episodio?

Y buena parte de lo cuestionable de esta segunda parte también viene por los conflictos contractuales de la producción: Aunque algunas de sus protagonistas femeninas de la primera parte fallecieron en la ficción,  en el caso de Brenda, su papel pasa de ser representada por Angélica Blandón por una más insípida Paola Rey. Como diría su colega Grisales en el concurso de imitación de cantantes, de cuyo nombre no quiero acordarme, lo siento, Paola Rey, NO TE LLAMAS BRENDA. Ni esa injustificada escena de ella bañándose ni el sobreactuado operativo policial respecto de ella en el pueblo que en realidad era una delirante serenata con pedida de mano sirven para tomarla en serio. Le falla el acento, el carisma, la chispa…  

Del personaje de Olivia (Catherine Escobar), parece que, en lugar de evolucionar actoralmente 10 años, se estancó. Su salida de la cárcel, reinado de reclusas de por medio, es aun más sobreactuada que la del Bandido honrado de la franja de las 9.

Y mientras tanto, plomo y más plomo en escena… pero todo es fingido, es la entrada del personaje de Carla Giraldo, quien es una actriz contactada por un mafioso. La vida imita al arte (en un uso demasiado liberal del concepto arte) ¿Esta segunda parte de Las Muñecas acaso es la bionovela encubierta de Heidy Bermúdez? 

De Paula Barreto, mejor ni hablar. Ya a estas alturas del episodio debut he bostezado tanto, que me da igual. Su papel de una abogada defensora en los “Juzgados Penales nacionales” (ni esto son capaces de hacer verosímiles) parece escena de descarte de La ley del corazón. Por cierto, señores libretistas: Para que quede asentado lo que dicen los intervinientes  en las audiencias penales en los sistemas de grabación, las partes (fiscales, defensa, etc.) rara vez se ponen de pie durante la misma, se quedan en sus puestos. Lo demás es fantochería. Tanta como su secuestro en pleno parqueadero. Es más coherente un libreto de La Rosa de Guadalupe.

La cereza de este postre de modorra fue esa escena con carruaje incluido de la boda cancelada de Brenda y el policía, en la que hacen aparición los lavaperros de Braulio, en plan aguafiestas, con una llamada del traqueto. Giro demasiado predecible. Yo me pregunto ¿Para qué nos quejamos de la estigmatización de nuestra sociedad, si llevamos años sin dejar de hacer una traquetonovela? ¿2019 es el nuevo 2009?– porque tenemos en pantallas a Germán y de nuevo al traqueto Braulio-  Pero algo se ha perdido, y es ese intro musical candoroso de la primera parte, hoy reemplazado por uno sombrío y flojo. Tal vez eso explique ese incómodo debut en cuarta posición de la tabla de ratings, superado, incluso, por la telenovela de Fernando Gaitán, que sigue en lo más alto de las tablas de audiencia, en buena parte, por el suspenso de la junta donde Betty desenmascara a don Armando (y eso que este programa, literalmente, ha sido visto por Raymundo y medio mundo desde hace años). Y se han leído muchas críticas en redes sociales a que ello se debe a la falta de gancho de Rey y a que se perdió ese sabor que le daba el tema de Bomba Estéreo en la voz de Li Saumet.

En resumen, allá ustedes si caen en este canto de sirena de Caracol, con este producto de ínfima o nula calidad. Ya basta de traquetobobelas, ya no más segundas partes malas. No más de hacer un personaje melodramáticamente redituable al narcotraficante.  Estas muñecas no sirven ni para vudú ¿De verdad, esto era lo que nos merecíamos, 21 años atrás, cuando apenas despuntaba la televisión privada en Colombia?