lunes, 11 de noviembre de 2019

Quindío gana la primera corona para su departamento. Este es nuestro Destaconado del Reinado




Días atrás comentaba en Twitter con varios apreciados followers que, si bien se supone que estamos en pleno reinado de belleza de Cartagena, este año el evento ha pasado tan desapercibido que ni nos hemos dado cuenta. Y es que ni en la misma Cartagena se siente, básicamente porque en este año han recortado demasiados eventos. RCN ha hecho la mas minimalista publicidad del evento este año, tras el poco exitoso experimento del Rumbo a Miss Universo de septiembre del 2018, que rompió la buena racha que llevábamos en Miss Universo y corramos tupido velo a esa emisión a cargo de los canales regionales y otros de suscripción de noviembre del 2018. Como diría acertadamente uno de mis contertulios, ya sabemos que transmitir severo certamen de belleza por RCN o un canal regional es no trasmitirlo un poco. Partamos de una base: desde 2011, el reinado dejó de ser una apuesta fija en materia de rating. Y eso que Caracol suele pasar enfrentado a él alguna gala trasnochada de su reality musical de turno + El rastro o alguna película pecueca. Y ni con eso, el reinado levanta cabeza. Tanto a RCN como a la Corporación Concurso Nacional del Belleza debería darles pena haber tenido menos rating que "El Rastro", cátedra magistral de humillación, con casos repetidos de hace 2 o 3 años que uno ya se sabe de memoria cada festivo del año.
Y es que el cartagenero de a pie le tenía cariño al reinado en los ya lejanos tiempos de doña Tera. Aun con sus escándalos, y de los puestos regulimbis que año sí y año también nos llevábamos en Miss Universo, se le tenía aprecio. Pero empezar a llevarse eventos de la ciudad y hacerlos pregrabados fue el comienzo del fin. Como si La Heroica no pudiese cobijar un buen desfile de traje de fantasía (luego denominado “artesanal”) o si el clásico desfile en traje de baño del hotel Hilton no fuera la prueba de fuego definitiva de las aspiraciones de más de una Miss, al ser el gran destape real. Pero lo que le dio la estocada mortal al certamen  fue su no realización en noviembre de 2016 para embutirlo sin éxito en marzo de 2017 y luego ese comentado reinado improvisado de septiembre del 2018 en Medellín.
Aunque la crisis del reinado viene desde mucho antes. Tan es así, que no tenemos Minicromos desde 2016. Si ya la publicación más entusiasta con el reinado le cerraba sus puertas, qué se podía esperar… Desde ese mismo año 2016, las fiestas de noviembre se hacen por y para las reinas populares (o de la Independencia). Y este año, coincidiendo con el rezago de las elecciones municipales, menos publicidad ha habido. El reinado de Raimundo se siente como un vil Miss Mundo Colombia más.
Ni yo le había gastado post de predicciones reales. Sin Banquete del Millón, ni visita al barrio de las Reinas, ni balleneras, el reinado ya está en su verdadera decadencia... al certamen "lo torturaron hasta matarlo" en el canal de las tres letras. Las bajas de Jolie de Vogue y otras marcas grandes se sienten y bastante. Tampoco hubo la tradicional visita a la Sociedad Portuaria- evento que daba las primeras favoritas al certamen, con un digno despliegue de organización. Según cuentan los medios locales, el certamen de balleneras se canceló porque, debido a la crisis económica por la que pasa el CNB, no había para pagarle a los cadetes.
También, el mundo ha cambiado: ya a las niñas bonitas de las ciudades no les interesa eso de ser reina, mientras hace 20 años (o hasta menos) ese era su sueño. Gracias al auge de los reality shows, ser reina de belleza ya no es el único trampolín a la fama. Además, se quitan el peso de encima de las responsabilidades del cargo impuestas por el CNB. Y eso que en años recientes tuvimos buenos resultados en Miss Universo. Si se trata de trampolines a la fama, YouTube y en general las Redes sociales nos ha dado muchas razones para odiarlo: Pautips, Yuya, Germán, la Epa Colombia... Por otra parte, el feminismo tan exagerado de algunos, nos hace ver como raras a las personas que nos gustan los reinados porque se les acusa de cosificar a la mujer. Cualquier feminista radical diría que esos son eventos pasados de moda, donde a la mujer se le ve como ganado, y que los estándares de belleza son demasiado relativos y discriminan.
Como para rematar, las 22 candidatas al Concurso Nacional de Belleza llegaron por separado entre el 31 de octubre al primero de noviembre. Se acabó el archiconocido Vuelo Real de Avianca. “Este año no va a haber ‘Vuelo real’, muchas de las reinas llegarán directamente desde sus ciudades, en Avianca o en la compañía aérea que escojan”, dijo Raimundo Angulo Pizarro, presidente del CNB. 
En este año debuta la representación de Región Caribe (otro embeleco que pasará a los anales de la historia del reinado anecdóticamente, como muchas Señoritas Barranquilla o Santa Marta), se retiran Caldas, Caquetá, Córdoba, Guainía, Meta, Nariño y Risaralda y regresan Casanare y Santander. Esta es la tabla oficial de candidatas:


Departamento
Candidata
Edad
Estatura
Paula Jiménez García
26
1.76
Claudette Abuchaibe Sabogal
23
1.78
Adriana Lucía Rugeles Reyes
24
1.77
Estefanía Gutiérrez Roldán
24
1.74
Yuli Camila Tinoco Vega
23
1.80
Andrea Carolina Martínez Ballestas
25
1.80
Juliana José Parra Gómez
23
1.72
Valentina Aldana Dorado
19
1.73
Kathleen Giseth Mariño Badillo
23
1.75
Luisa Fernanda Pérez Moreno
24
1.75
María Alejandra Pulido Rueda
23
1.82
Lumara Stephanie Parra Henríquez
21
1.75
María Alejandra Salazar Rojas
22
1.74
Luisa Fernanda Cotes Ospino
21
1.75
Natalia Manrique Aguilar
20
1.74
María Fernanda Aristizábal Urrea
22
1.75
Mariana Jaramillo Córdoba
21
1.76
Kimberly Hooker Naranjo
23
1.82
Paula Camila Gualdrón Villareal
23
1.75
María Catalina Hoyos Arias
24
1.70
Natalia Rodríguez Muñoz
24
1.79
Valentina Cardona Rincón
20
1.80

Con una decoración donde las mariposas y los colibríes son los protagonistas, Catalina Robayo y Diana Mina, egresadas del reinado del 2010 (y la primera de ellas, ganadora del mismo) son las presentadoras del certamen.
El primer desfile fue con uniforme de falda corta, me pareció muy poco llamativo. Lejanos ya son los tiempos del Ballet de Sonia Osorio (qepd).De ahí vino la presentación con voz en off de cada una las 22 candidatas, que luego desfilaron con sus banderas, junto a la señorita Colombia 2019, Gabriela Tafur, dando paso al Himno Nacional. Muy aburrido todo. Tuvimos el protocolario discurso del alcalde de Cartagena (¡y pensar en el bochorno que nos esperará en 2020!), tan predecible como las tomas aéreas de Cartagena.
En el desfile de traje de gala (que erróneamente RCN emitió sin puntajes), el primero de la noche, así vimos a las candidatas:
Departamento
Opinión   
Traje color crema mas visto que el sol
Este traje dejó sin existencias de pedrería a toda Barranquilla. Hasta la reina del Carnaval debería preocuparse
El que le recomendó esos vuelos en el vestido debió ser su peor enemigo
Otro traje que imita, a lo mal, el de Taliana Vargas.
Entiendo los tonos verdosos del vestido, en alusión a las esmeraldas de su departamento, pero el diseño no le favorece
Tonos coral que ella no supo lucir en pasarela
El traje era bonito sin la cola de gasa digna de quinceañero de los años 80. Esas mangas también estuvieron feas.
Tono azul grisáceo, en un traje que no dice nada. Tampoco lo lució bien en pasarela.
El color blanco no le favorece. La pedrería del traje, lejos de favorecerle, le resta. Su enredo con el zapato y el traje, le resto puntos.
Ese tornasoleado del traje me hizo considerar que, después de todo, el de Bogotá no era tan feo… ¡este es MUCHO PEOR!
Otra mala imitación del traje de Paulina Vega.
Un traje rojo se agradece, cuando has visto cosas horrendas en la pasarela. Pero ella iba muy lenta en su desfile.
El cuello y la raja de la falda hacían ver ese traje más barato de lo que debió costar
Díganle NO a esas mangas que se caen. No se ven bonitas.
Si el de Chocó era feo, este era INFAME, HORRENDO, ESPANTOSO! Digan quien es el diseñador, pero PARA NO IR!
La gran favorita desfiló un traje azul rey ESPECTACULAR, que ella supo modelar muy bien
Imitación No. 568.945.264.556 del traje de Paulina Vega en Miss Universo.
O como poner la pedrería a la maldita sea en un vestido
Ese traje a lo “Caballeros del Zodíaco” es un absoluto NO
Tonos lilas de un traje al que también le sobra esa cola de gasa.
Traje rojo al que se lo cagaron esas plumas de la parte inferior. Parecía un Muppet.
Amiga, date cuenta: Esa abertura lateral de tu falda le restó elegancia a tu traje

Miss Cuerpo Sano y Reina de la Policía fue la señorita Quindío. La señorita Magdalena fue la zapatilla real y Miss Puntualidad. Huila ganó traje artesanal. Miss Elegancia Primatela fue para Bogotá. Y la señorita Redes Sociales fue para la señorita Norte de Santander. La mejor compañera fue para Santander
En el primer corte de candidatas, el top 10 quedó así, en orden de llamado: Antioquia, Huila, Cesar, Norte de Santander, Región Caribe, Cauca, Valle, Quindío, Atlántico  y finalmente Bogotá
En el desfile en traje de baño, todas con riguroso bikini negro de Chamela ®, fue así:
Departamento
Opinión   
 Bastante dominio de la pasarela
Con olor a palo
Le faltó tonificar la cola
Flojísima en pasarela
Su desparpajo compensa su poco busto
Al contrario, su busto compensa su poco dominio de la pasarela
Muy normalita
Ratificó su status de favorita
Suerte de debutante. Como en las lejanísimas épocas cuando existía “Señorita Territorios Nacionales”
Dominó la pasarela.

El show musical, presentado por la Señorita Colombia reinante, vestida como por el enemigo, fue con los Lista H de Alkilados. Qué imagen tan menesterosa mostramos cada año. El top 5 fue, en orden de llamado: Región Caribe, Quindío, Huila, Cauca  y finalmente Antioquia. Llega la hora de las preguntas, a ver si nos volvemos virales. Esta vez, varias ex reinas serían las que formularon las preguntas: A Región Caribe le preguntó Adriana Tarud sobre los valores que como mujer y colombiana quiere destacar. Ella hablo de la resiliencia. A Quindío le correspondió Taliana Vargas, quien le preguntó  sobre qué mujer colombiana es su modelo a seguir. Ella habló de las lideresas sociales, pero no indicó a ninguna en particular. Huila tuvo que responder la pregunta de Natalia Navarro sobre el papel de una señorita Colombia en la actualidad. Respuesta súper de cajón. A Cauca le preguntó Andrea Tovar sobre los aportes más significativos de la mujer colombiana sobre la libertad y la democracia. Contestó sobre el derecho al voto. Nada más le faltó hablar de la paz mundial. Finalmente a Antioquia le preguntó Daniella Álvarez (y eso que trabajó en la competencia) sobre la lucha de las mujeres colombianas y cómo las apoyaría a vencer la violencia de género. Habló del papel que debe adoptar una reina de belleza en campañas en contra de este fenómeno. Lástima, no contestó nada del “mujer con mujer, hombre con hombre” de su antecesora del 2008. No nos dejaron ni para medio meme.
Y tras el inútil e innecesario último desfile de las 5 finalistas en traje de gala y el discurso de la reina saliente, los resultados fueron así: Tercera Princesa: Cauca. Segunda Princesa: Región Caribe. Primera Princesa: Antioquia. Virreina: Huila, y por tanto, la Señorita Colombia 2020 es la señorita Quindío, María Fernanda Aristizábal Urrea, quien lleva la primera corona para su departamento.

Fuentes:

jueves, 24 de octubre de 2019

Enfermeras: ¿RCN ya necesita la eutanasia?


Irónicamente, la repetición de Lady marcó demasiado bien para el mediocre trabajo que hacen en Las Américas por tener un resto del 2019 decente, sin ser Bettydependientes. Al ignoto horario de las 10 pm, llega Enfermeras, un dramatizado donde las auxiliares de la salud son las protagonistas. Desde luego, creatividad para ponerle nombre a la novela no ha habido. En lo más mínimo.

Diana Hoyos (María Clara) como protagónica es funesta. La última vez que tuvo un relativo éxito fue con Oye Bonita, hace ya casi 10 años, y eso es porque su perenne cara de angustia espanta audiencias. Además, ella es tan poco versátil como la trama misma de la novela, porque, no nos llamemos a engaños, TODAS las telenovelas sobre médicos y enfermeras derivan en lo mismo: softporn en prime time, con médicos arrechos más preocupados por a qué enfermera se van a culear durante el turno que por el acetaminofén.  Una que otra escenita de acción, pero nada que descreste. Así fueron A corazón abierto 1 y 2 y Sala de Urgencias 1 y 2. Y las primeras partes de ellas al menos tuvieron buen rating. Enfermeras ni eso logró en su estreno.

Si alguien podría personificar el meme de Spiderman apuntándole a otro Spiderman, esa es Viña Machado, enfrentada a sí misma en este horario en ambos canales privados. Aquí personifica a Gloria, la prototípica enfermera impotable, amargada y bien arribista. De esas que usted puede ver en cualquier EPS.

Por lo visto, Masterchef Celebrity 2019 fue empleado como trampolín para algunos de sus participantes en esta novela: Pedro Palacio, Sebastián Carvajal… pero nada de eso compensa sus actuaciones tan flojas.

Los libretos de Enfermeras son la repetición de la repetidera: Enfermeras tratando de compaginar sus vidas como madres, parejas y trabajadoras de la salud. La escena del paciente alterado que amenaza a medio hospital con un bisturí era de bazar de colegio: ¿tanta gente fue incapaz de contener a un paciente alterado? Como pretensión dramática le faltó mejor ejecución, sobre todo si por horario podía ser más fuerte. Ah, y por cierto, el paciente alterado luego falleció. Así, sin comerlo ni beberlo.

La noche romántica entre María Clara y su infiel esposo daba hasta risa, y más si la intercalaban con la emergencia del paciente en comento, y es que luego la pareja que celebraba su aniversario derivó en una mala copia de Emergencias sexuales, donde María Clara se enfrentó al difícil rol de familiar del paciente en el mismo hospital donde trabaja.

Y todo esto se dio sin que un paciente tuviera que presentar una tutela, o un desacato, o sin corredores de la muerte, como sí es la realidad de muchos pacientes. Porque, qué oso mostrar ese tipo de realidades en nuestras ficciones. Pero eso sí, ese directivo del hospital morboso (Lucho Velasco) que se come a todas las enfermeras sí que debe ser el pan nuestro de cada día. En la realidad y en la ficción.

Pero la cereza del postre es cuando María Clara se entera de la otra familia de su marido, que corre paralela con la tragedia del paciente fallecido y gay de closet ¿Cuándo aprenderá RCN que es mejor una buena escena dramática, bien contada, que dos que cojean en un mismo episodio? ¿O que la musicalización de un capitulo no debe ser atosigante?

En definitiva, ni con el mejor desfibrilador, RCN logra reanimarse. Ya creo que su línea vital tiende peligrosamente a ser plana, tan plana como el rating (y el talento) de Enfermeras.

martes, 15 de octubre de 2019

Review Sé una diva empoderada, el libro de Diva Jessurum


Pocas palabras en tiempo reciente se han prostituido más que el verbo “empoderar”. La usan en esos grupos de bienestar laboral para justificar la actitud de mierda de empleados altaneros o jefes despóticos en sus inútiles talleres de convivencia, a mujeres más fáciles que la tabla de multiplicar del cero y a un sinfín de despropósitos, entre ellos, el libro de Diva Vivián Jessurum Del Río, la polémica presentadora barranquillera, que en 150 páginas, divididas en 11 capítulos y un prólogo escrito por Juan Diego Alvira, nos relata su historia de vida y lucha profesional. Desde la autobiografía de Carolina Cruz, no hacíamos crítica literaria, así que decidí que este material podría servirnos.
Sea la oportunidad de decirles, queridos lectores, que el libro en comento está en promoción. Tal vez no ha tenido las ventas que se esperaban, y no los culpo, el libro en sí es desastroso. Si había algo peor que ver la forma ridícula de presentar de Alvira, es verlo haciéndole prólogos a sus compañeros de trabajo. Y claro, como doña Marianne Ponsford tampoco nos va a hacer el análisis de este libro, aquí se los traemos, capitulo a capitulo:
1.       Caer para renacer: Habla aquí de un episodio de violencia en su contra a manos del que en ese entonces era su novio, Santiago Jaramillo Vélez. Él la golpeó salvajemente, destrozándola física y moralmente, hasta el punto en que Jessurum llegó a pensar en el suicidio. No, Diva, en Medicina legal no se instaura la “demanda” –sic, pagina 24-. Las consecuencias de la golpiza fueron tan grandes, que hasta la salud de su señora madre- la de Diva- se perjudicó y llegó a estar “muerta” por 14 minutos. Incluso, este episodio cuenta con la intervención “sanadora” del Padre Chucho, rezando por la salud de la madre de la barranquillera ¡Hija, que te pasan más desgracias que a Elif!
2.       Mi familia, mi fortaleza y mis dolores: Empieza hablándonos de su padre (ya fallecido), de sus múltiples infidelidades y problemas financieros, demanda de alimentos incluida. Esta parte parece digna de libreto de telenovelita pa´ sirvientas, de esas que dan por la tarde, sobre todo en la parte en que habla del rechazo de ciertos familiares o amistades por ser “pobre”. También nos narró sus periplos escolares y de una amistad truncada por el secuestro y posterior asesinato de un amigo militar suyo en manos de la guerrilla. Sin duda, el protagonista de esta parte es ese padre ausente a quien sin empacho llama “el primer hombre que rompió mi corazón”
3.       La montaña rusa de una periodista novata: Nos habla de sus comienzos en la Universidad y su ingreso a la TV nacional y local. Especial énfasis hizo al cubrimiento del ya lejano escándalo de la tristemente célebre “Barriga de Trapo”.
4.       No todo fue color de rosa: Nos relata sus desavenencias en un lugar de trabajo en Barranquilla, con un jefe que la acosaba laboral y sexualmente. Dice a página 68 del libro que “(…) jamás olvidaré el día que vio una nota mía al aire y preguntó en mitad de la redacción: -¿Ella por qué lee como si tuviera un aparato genital metido en el trasero?- para ser sincera, la expresión fue más soez (…)”. Traducción en costeñol: “-¿Ella por qué lee como si tuviera una mondá metida en el culo?-“
5.       El terror de la guerra, durante año nuevo: Capítulo de lo más prescindible. Nos habló de un cubrimiento especial que hacía sobre unos enfrentamientos entre Córdoba y Antioquia entre guerrilleros y paramilitares. Si usted es muy sensible a las imágenes grotescas, sálteselo.
6.       Bogotá, mi nuevo destino: Diva llega a la capital, como lo hace cualquier periodista regional buscando su oportunidad en las grandes ligas de showbiz criollo. Curiosamente, una nota sobre un escándalo con Luly Bossa ( no, NO es ESE escándalo en que usted puede estar pensando) marcó su debut cubriendo la sección de farándula, a pesar de sus reticencias iniciales.
7.       ¡El entretenimiento es un asunto serio!: Narra sus experiencias trabajando de la mano de Sergio Barbosa, Catalina Aristizábal y Andrea Serna, hace ya muchos años atrás, en RCN. Pero el capitulo rápidamente derivó en una especie subrepticia de libreto de su programa Expediente final. Luego nos habla de conflictos laborales en RCN y de amenazas de muerte en su contra.
8.       Cerrando ciclos, retomando el vuelo: A menudo, cuando la gente habla del trillado argumento de “cerrar ciclos”, me pregunto si es que se creen una lavadora. Aquí nos habló – y yo lo tomo con mucho beneficio de inventario- cómo surgió y llegó a su fin el hoy desaparecido programa “Los cuentos de Diva”, y su salida de RCN a Caracol.  También sobre lo decepcionada que quedó con Marbelle (no da su nombre, pero con lo que relata del hecho es OBVIO que lo es) cuando esta apoyó la redacción de su biografía y la “reina de la tecnocarrilera” se la llevó y vendió a los de RCN. Jessurum dice que “la vida (la) premió” a ella pudiendo participar creativamente de producciones como Rafael Orozco, el ídolo, Tarde lo conocí, Amor de carnaval y de proyectos en desarrollo como las futuras bionovelas de Martín Elías y los hermanos Zuleta. Préstenme un balde, voy a vomitar… También aquí habló, muy brevemente, de su paso por La Red y sobre Lina Marulanda, así como de su sección Show Caracol y sus muletillas como “Yeah yeah maracuyeah”
9.       No tener hijos, no me hace menos mujer: Este narra los difíciles episodios de una de sus asignaturas pendientes: la maternidad. Jessurum tuvo varios abortos espontáneos, uno de ellos con quien fuera su esposo en 2005, y de quien dice que tuvo una “separación amigable” por diferencias “en el manejo de nuestras finanzas” – pago por ver cómo fue esa liquidación de sociedad conyugal-. Que incluso le pidió a la virgen de Guadalupe quedar embarazada, y aunque lo estuvo por un tiempo, la criatura murió en su vientre ( o sea, la rosita blanca no alcanzó a salir para la barranquillera), pero que ha compensado ese vacío en su vida con sus sobrinos y ahijados. Next!
10.   Una  visita a Europa para reencontrarme: En compañía de un amigo suyo terapeuta, vio la Puerta de Alcalá en Madrid con ojos de taller de sanación. Y en París, cuando todo el proceso de mejora de autoestima estaba a punto de irse a pique por culpa del retorno a su vida del ex maltratador del primer episodio, ella lo confronta en un restaurante lujosísimo de la Ciudad Luz y lo manda al carajo. A ver, Diva, esta parte difícilmente resiste la prueba de polígrafo. Allá tú vendiéndote como una heroína de chick flick, pero no llegas ni a libreto de Tu Voz Estéreo.
11.   De lo cotidiano a lo maravilloso: Si usted ha llegado a este punto, es porque desea saber en qué termina este despropósito, y sí, aquí ella nos habló de cómo reinventarse a través de adelgazar por el método que sea –risas- y de sus críticas a los cánones de belleza que, ella misma afirma, ha roto con su tenacidad –siguen risas- y claro, no podía faltar el autobombo a sus proyectos actuales, y de su (entonces) nuevo amor, Rafael Caparroso (pues mira que lo que dijiste de él en la página 148 fue como la profecía autocumplida, ya terminaron).

En definitiva, el de Diva Jessurum es un muy mal libro de autobombo metido a empujones en las secciones de autoayuda, aunque comparta de ellos las mismas frases repetidas hasta el hartazgo. Muy probablemente seguirá en las secciones de rebajas de las librerías, hasta cuando se puedan reciclar sus hojas para algo más productivo. Papel higiénico, a ser posible.

miércoles, 2 de octubre de 2019

Review La ley secreta: Empodera mis bostezos



Y a las 10 de la noche acabó con más pena que gloria Las muñecas de la mafia 2 y llega La Ley secreta. De mujeres trofeo de traquetos a mujeres como agentes secretas. Lo dicho: Las segundas partes no son buenas, y lo logrado hace 10 años no se reflejó nunca en las audiencias de Las muñecas, que hasta fue superada de lejos por la repetición de Lady.

La ley secreta  comienza con un caso a lo Alerta aeropuerto, con Katherine Vélez como jefe de la agencia secreta, a la que, de repente, se les vuela la sospechosa de ser mula (Valeria Gálviz), a lo Aída Merlano, pero sin el Rappi. Y dimos paso a la selva, donde Amelia, otra agente (Juana del Río), a punta de machete, se abre camino espiando a las Bacrim con su negro, a quien le dan la consabida dosis de plomo del horario de las 10 pm.

Retornamos al operativo con la mula, donde entra en escena Luis Mesa, y a la mula le proponen ser informante de la agencia a cambio de su libertad. Y luego, un inconexo partido de futbol donde Viña Machado es Sandra, una abnegada madre de un niño que fracasa en lograr una audición y chantajea al entrenador para que se “reconsidere” esa decisión. Vamos, lo que es valerse del “usted no sabe quién soy yo”.

Paso a Diana (Luna Baxter) en una playa con su pareja, a quien se le arruina la luna de miel por el llamado de sus jefes. Bueno, en realidad se les arruinó algo más que eso… Pero la mula-reclutada llega a su nuevo “hogar” con venda en los ojos, y por lo visto, no está del todo solícita.

A las tres agentes (Machado, Del Río y Baxter) se les da una misión nueva contra un viejo enemigo que regresa a escena (o más bien, un hijo de este, con mucho rencor en su mente), y aquí es donde nos preguntamos  ¿Qué es esta suerte de Los ángeles de Charlie tercermundista que nos trata de colar Caracol a las 10 de la noche?   El drama de Sandra es compaginar su labor de madre con su trabajo, el de Amelia, el Alzheimer de su señora madre que le genera una tensa relación con Checho, su hermano. Y claro, no puede faltar una pequeña dosis de softporn innecesario, cuando Sandra habla con el padre de su hijo, quien está muy bien “acompañado”, y a éste se le da una nueva misión: La operación Fénix. Y en este operativo entra la nueva “reclutada”.

Oh, qué novedad, Patrick Delmas haciendo de extranjero desde el 2000, precisamente con Yo soy Betty la fea ¿Bastará esto para recuperar una franja donde hasta una simple repetición les ha ganado? Por lo visto con las cifras del debut, la respuesta es no. El horario de las 10 es ya tan pesado y soporífero en Caracol que no despierta en mí ni un mal pensamiento.

Review Bolívar: ¿Cuándo nos independizaremos de las bionovelas?


La gesta de nuestra independencia, aquella de la que celebramos el bicentenario, ha estado en nuestras pantallas, con mayor o menor éxito, desde la ya lejana Revivamos nuestra historia, que recientemente restauró y emitió Señal Colombia, hasta La Pola, pasando por Crónicas de una generación trágica o Las Ibáñez.

Sin embargo, hacer dramatizados de época en nuestra TV es un alto riesgo: Puedes hacer un producto de altos costos y poca audiencia, o uno aclamado por el respetable. O puedes darle una patada al rigor histórico, so pretexto de ciertas “licencias creativas”.

Pero todo esto en el contexto de una competencia floja, que vuelve a apelar a glorias pasadas.  Betty ya no está, y es más que claro que Los Reyes no es un rival digno, que solo repta ahí entre los 8 y algo de puntos de rating, pero sin hacer el menor daño. Vamos, que es más competencia el ignoto Canal Uno.

La fotografía del episodio debut me gusta, pero apenas entran los diálogos, todo se viene al piso ¿Qué acentos son estos? Y un lugar común de las telenovelas de época es lo grandilocuente y postizo que se puede sentir ver a los actores recitar sus libretos. Y eso espanta audiencia. Por lo menos en mi caso, lo fue.

La historia comenzó con unos planes de batalla, donde se evidencia lo ardua que sería la gesta libertadora, con la agreste geografía tan nuestra en el siglo XIX, sobreponiéndose al frío y demostrando la verdadera fortaleza del ejército patriota. Sin ellos, seguiríamos siendo una colonia española (Visto lo visto, no sería tan mala idea, ¿no?)  Y como no podía dejar de pasar, se nos vino el primer flashback de la historia, devolviéndonos a esa boda de Bolívar en Madrid (sí, por si no lo sabían, Simón Bolívar fue un hombre casado, pero que enviudó al poco tiempo), y más tarde, a la niñez de Bolívar, en la cruda realidad esclavista de la Capitanía General de Venezuela de finales del siglo XVIII ¿Es que no se puede hacer ya ningún episodio debut sin un flashback?  Pero la producción en sí es aburrida hasta decir basta. Las figuras burocráticas españolas son tan predeciblemente despóticas. En esto no han descubierto el agua tibia. Ya sabíamos la difícil posición de los criollos en este lado del Atlántico. No es que hayan cambiado mucho en 200 años las cosas.

Casi todo el primer episodio orbitó sobre la enfermedad, agonía y muerte de la madre del Libertador, con narraciones en voz en off de la vida del militar venezolano. Realmente no me soporté el personaje del primo medio trastornado que se casó con la hermana mayor de Bolívar. Y es que el tono de tragedia era aun más exasperante.  Y llegó a su vida Simón Rodríguez, ilustre maestro del Libertador, personaje con el que medio logró remontar el episodio, aun a costa de volverlo una suerte de Maestro Yoda.

Sin embargo, como primer episodio, no despertó en mí las ganas de ver un segundo. No me extrañará verle liderar efímeramente la tabla de audiencias, porque al colombiano le agrada la novedad. Cómo se sostendrá, dependerá en buena medida del arrastre del futuro estreno de Yo me llamo. Porque, no nos llamemos a engaños, la actual novela de las 9 es solo un gregario más del sobrevalorado concursito de Amparito y compañía, que lidera en sus comienzos, en buena parte por las audiciones horrendas o las malas decisiones de los jurados. Lastimosamente, no hemos podido independizarnos de la saga de las bionovelas. O de la tiranía de los canales privados

lunes, 19 de agosto de 2019

Frontera Verde: en la sutil franja entre lo aburrido y lo intrascendente


Frontera verde es un nuevo producto de origen colombiano para Netflix. Son 8 capítulos de 47 minutos cada uno que relata no una, sino dos historias yuxtapuestas, a caballo entre el thriller policíaco y la más pura ficción con CGI. Uno esperaría que teniendo entre su pool de directores al aclamado Ciro Guerra (quien también es productor), nominado al Oscar por El abrazo de la serpiente, la serie estuviese a la altura de las expectativas, pero no. De hecho, Guerra dirigió uno de los capítulos más flojos de la serie, y si me apuran, esta producción podrían editarla a solo el primero, el cuarto y el séptimo capítulo para comprenderla en su totalidad.



De hecho, comparte con El abrazo algunos de sus puntos fuertes, como lo es la cuidada fotografía, claro está, que todo ello a color, a diferencia de la cinta del 2015. La selva, el río, las florecillas. Todos son elementos simbólicos permanentes en la serie, tanto como la dialéctica entre un pasado fantástico y un presente desgarrador. Porque, para ayudarse a entender la trama, debemos decir que una es la parte de la investigación policíaca de cuatro misioneras muertas (y el hallazgo de un quinto cuerpo, al que le arrancaron el corazón), que ocurre en un presente; y otra la lucha de un pueblo indígena por sobrevivir a la presión del demonio blanco (los caucheros), que ocurre en el pasado.  Otra constante que puede llegar a ser chocante para algunos espectadores, es la continua lectura de subtítulos, en esta selva a cuatro lenguas (castellano, portugués de Brasil, algo de alemán y la lengua indígena)

Helena (Juana Del Río) llega como detective a esa selva que hace parte de su ADN a investigar el crimen, y se encuentra de frente con una cruel realidad: la policía, en cualquier lado de la frontera amazónica, es terrible (y predeciblemente) corrupta, muchos quieren que nada pase con su investigación y no escatimarán esfuerzos por hacérselo saber, inclusive, poniendo en riesgo grave su propia vida. El sonido y la musicalización, bien medido en los primeros episodios, decae en los últimos.

Poco a poco, Helena deberá reencontrarse con claves de su pasado que la unen a la Madre Selva, aquella a la que quedó vinculada desde antes de nacer por intermedio de Ushe, una indígena  designada para defender a la Madre Selva, junto con Yue, su mentor. Ushe es, de hecho, el cadáver sin corazón que encontramos en el primer episodio, pero la explicación de qué le pasó solo la sabremos entre el sexto y el séptimo episodio.
Finalmente,  en la lucha entre el dominio del hombre blanco contra el indígena y su saber ancestral, cuya batalla se surte en el octavo y último capítulo, es ganada por los segundos. Helena descubre en su pasado las claves que la unen a la selva y le permiten dar sagrada sepultura a Ushe. Todas las respuestas las encontramos en ese fundamental séptimo episodio.

¿Qué le falta a Frontera verde para impactar? Sencillamente, tener unas actuaciones más contundentes. Me atrevería a decir que casi todo el elenco peca de una terrible frialdad. La batalla y posterior derrota al demonio blanco resulta inconexa con todo lo que termina pasando en la trama. Por eso, el final no sirve para redondear una historia que deja de enganchar desde el segundo capítulo, remonta en el cuarto y finalmente pudo quedarse en el séptimo. Y eso es una pena, porque, precisamente, lo que pude darle luz verde a proyectos similares, es la acogida que tenga o llegue a tener la misma en la plataforma de streaming, donde hay títulos mejor logrados.

Tal vez este sistema de dirección a seis manos no ayudó a darle coherencia. Y en la selva de contenidos de Netflix , presiento que Frontera verde no dejará de ser una débil flor de un día que se la tragará la manigua.