domingo, 8 de agosto de 2021

Lo que NO indican los indicadores: El Expediente Masterchef Celebrity

 


La tercera temporada de Masterchef Celebrity en Colombia bien puede ser una serendipia[1] para los del canal de las tres letras:  No era lo que pensaban programar al finalizar la emisión de Factor X 2020, que tan melifluo paso tuvo por la franja sabatina y dominical, siendo de especial interés recordar que lo que tenía incluso promos al aire para salir era ¿Quién es la máscara?, versión criolla de The Masked Singer, en cuyo jurado se encontraba Alejandra Azcárate, tristemente célebre por otro Azcárate-gate que le hizo, por segunda vez a RCN ( la primera vez fue una desafortunada columna gordofóbica) engavetar un producto donde ella participaba ( el primero fue Las Santísimas)  y darle paso anticipadamente al talent culinario mientras bajaba la marea del escándalo.

La franja sabatina, en especial, había visto fracasar muchas propuestas en el canal de las tres letras: Esta boca es mía, El fenómeno del niño, Francisco el matemático, Alicia en el país de las mercancías, Sábado espectacular, El Gran Chou, Bailando por Un Sueño, Debates de Protagonistas de Nuestra Tele, Liga Águila, películas de toda laya,  Los comediantes de la noche, The Suso´s Show, El día de la suerte, Gana con ganas, Quien quiere ser millonario, Me caigo de la risa, la bionovela de Joan Sebastian, El Show de las Estrellas, repeticiones de novelas de propia cosecha, una temporada ya de Masterchef Celebrity, La Tienda RCN, Factor X 2020  y un larguísimo etcétera. Y también parte de lo mismo pasaba los domingos. Por años, RCN padecía al ver el inmerecido rating por inercia que parecía premiar a sus rivales de La Floresta sin despeinarse con programas de limitadísima calidad como el arcaico Sábados Felices o la franja de magazines dominicales como Los Informantes, Séptimo día o Voz Populi TV ¿qué tuvo que pasar para que hoy la tendencia se revirtiera?

Aquí bien podríamos tener una versión postmoderna de la fábula de la liebre y la tortuga, con Caracol siendo la liebre y RCN, la tortuga. Los del canal del molusco se durmieron en los laureles y sus propuestas siguen siendo, hablándolo diplomáticamente, aburridas y predecibles. Llegó la pandemia y con ellas el fin de las muchas horas pregrabadas que tenían de Sábados felices, y les tocó apañarse con sketches improvisados, sin público y luego, para rellenar programa, con un Bingo que comenzó siendo el principio del fin del formato. Ganaban a la competencia, sí, pero al precio de aburrir a su audiencia, quienes empezaron a ir apagando el programa.  

Otro clavo de ese ataúd lo puso el alargue inmisericorde del noticiero del sábado media hora más. Gran daño a las cifras de audiencia en Caracol y esa maldita idea de hacer sus noticieros insufrible e innecesariamente largos. Fue notorio que el elenco del programa que constituye el mayor pasivo pensional de Caracol, estrados judiciales mediante, resintió esta nueva forma de producir el programa. El fallecimiento por Covid-19 de su director Alí Humar (1945-2021) es solo parte de la crisis que ha hecho que el programa, cercano a su quincuagésimo aniversario (que celebrará en febrero del 2022) hoy viva sus horas más bajas.

Y aquí entro en otro debate que quiero dar: ¿La telerrealidad colombiana es libreteada? Mi respuesta es: POR SUPUESTO QUE SÍ, incluso casi más que cualquier telenovela del primetime o del late. Y un formato como el Celebrity te deja mucho margen para que crees el libreto. Para hacer la comparación, usaré una referencia que conozco de primer mano y cuyas referencias cualquier lector puede contrastar: el Masterchef Celebrity de España, que casi siempre tiene entre sus huestes una buena dosis de comediantes ( Santiago Segura, Florentino Fernández, Anabel Alonso, La terremoto de Alcorcón, entre muchos otros )  o de celebridades del cuore ( Antonia Dell´atte, Tamara Falcó, etc) que le dan una narrativa importante al formato, donde lo más secundario se vuelve la cocina, allí donde el televidente solo puede juzgar por lo que medio ve, no por lo que prueban los jurados.

Si Caracol triunfa entre semana con sus realities donde la mano del libreto es bastante notoria (Desafío The Box o incluso La Voz Kids, cada uno en su propio nivel), los de las tres letras pueden hacer lo suyo y jugar sus cartas con un casting más solido que el de las dos temporadas anteriores. Porque, no nos digamos mentiras: El primer Masterchef Celebrity fracasó por timing (una muy mal horario ) y porque el casting estaba más inclinado hacia supuestos influencers o figurettis que a nadie le importaban ( Luisa Fernanda W. Tuti Vargas, Susano José) , y parte de ese error se repitió en el casting de la segunda temporada ( Kika Nieto, El Mindo, Sebastian Silva, Fausto Moreno), empeorado por el hecho de ir en el fin de semana, cuando bien pudo dar la pelea entre semana en tiempos pre-Covid.

Al parecer, RCN aprendió del error y puso énfasis en este reparto en un bloque bien definido de villanas, mismo que se le diluyó en las dos temporadas anteriores: En la primera, la gente le empezó a coger manía a la competitividad entre Estefanía Borge y Catalina Gómez. En la segunda,  la prueba que marcó un antes y un después es una de las más polémicas de las versiones hispanoparlantes del formato: La del robo de ingredientes a los compañeros, donde los dados quedan cargados y destacó la animadversión hacia Andrea Tovar, cuando otras de las llamadas a ser “villanas” en la cocina fueron cayendo antes de la misma: Isabella Santodomingo, Aura Christina Geithner o incluso los retiros en circunstancias no del todo esclarecidas de Sara Corrales o Kika Nieto.

En 2021, son claros los bandos alrededor de los cuales giran los ejes dramáticos del programa ( sí, lo voy a tratar como una telenovela más, ya que tiene todos los elementos para ello): Comediantes vs Las 4 babys. Y que nadie se llame a engaños: Todas están (o estaban) representando un papel: Carla Giraldo es tan impotable como su papel de Tatiana en Francisco el matemático. Viña Machado hace en las cocinas del reality lo mismo que hacía en las playas de La isla de los famosos, una aventura pirata (2005), y Catalina Maya tres cuartos de lo mismo que ya hizo gala en La Agencia. Alrededor de ellos, han girado participantes cuya permanencia en el talent ha dependido, exclusivamente, de su cercanía o distancia de dichos ejes y de su relativa mala suerte en cada ciclo del formato. Los hay como personajes que no dieron ni fu ni fa como Francy (primera eliminada), otros que eran demasiado blancos en el formato, como Julio Sánchez Coccaro, Ernesto Calzadilla o Ana María Estupiñán, o que debían salir más por necesidades de salud como fue el caso de Lorna Cepeda. Pero otros como Alicia Machado entraron a las cocinas con su hecho pensado: generar polémica. No en vano, de este formato la hemos visto ahora ser parte de la edición mexicana, donde tiene que llevar al otro nivel su participación y ser más y más polémica. De eso es experta la ex reina de belleza venezolana.

Una prueba que marcó un antes y un después entre competencia culinaria y programa de telerrealidad de convivencia fue la eliminación de Mario Espitia (que también tiene su experiencia propia de telerrealidad como concursante de Desafío 20-04). Yo lo veo desde este punto de vista: Si les debían valorar el trabajo individual en un reto eliminatorio, haberse apoyado en una determinada crema hecha por otro participante o en la que traía la muestra del producto de Juan Valdés, debían irse eliminados todos los involucrados, pero esa eliminación masiva le costaba horas de programación al canal, por lo bajo habría 4 eliminados. Ese giro de que debían votar los compañeros y elegir quien saldría es algo inédito en Masterchef como franquicia y notó lo libreteado del formato. Otro renglón han sido las pataletas en cocina, de esas que ni en el Masterchef Junior hemos visto:  Las de Lucho Díaz y la misma Marbelle, con dispar suerte (él siendo eliminado y ella quedándose, aun habiendo hecho un plato para cubrir expediente), como las más destacadas.

Aun le queda mucho a RCN de saber hacer promoción en RRSS - de las que sí son expertos en Caracol- para alimentar el morbo que da réditos en un rating que ya envidiarían para sí las producciones del primetime de lunes a viernes de los de Las Américas; pues hacen campañas que terminan en lo contrario: Promocionan un mal resultado para las villanas, pero en ese ciclo sale Freddy; o de plano, ni se publicitan, y sale la polémica Catalina ¿Harán giros de tuerca tan propios del formato en España como esa prueba de repesca? – la hicieron en la edición del 2015, para que luego las mismas repescadas salieran en los dos ciclos siguientes-. No lo sabemos, por ahora, lo que No indican los indicadores, es que el formato le está poniendo los pelos de punta a un canal  Caracol que tal vez usa medidas desesperadas y demasiado tardías para recuperar publico en Sábados Felices, o que no encontraba un rival de peso para el aparentemente sólido bloque de sus magazines dominicales.



[1] 1. f. Hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casualEl descubrimiento de la penicilina fue una serendipia. https://dle.rae.es/serendipia


jueves, 22 de julio de 2021

Review La Voz Kids 2021: Más de lo mismo


Para nadie es un secreto mi animadversión hacia los soporíferos formatos de telerrealidad con niños, esos donde los jurados tratan de ser demasiado "sutiles" con los impúberes, con tal de no herir sus susceptibilidades, y más cuando uno sabe perfectamente que detrás puede estar la carrera frustrada de más de un padre que desea hacer de su retoñito su gallinita de los huevos de oro, haciéndolos cantar los mismos temas caspeados hasta el hartazgo de estos formatos, sin importar que sus letras no sean nada infantiles o apropiadas para sus tiernas edades.

Pero como a las focas de Caracol les encanta la repetición de la repetidera, acudimos al estreno de una nueva temporada del infumable formato de voces menores de edad berreando  las canciones de las cuales se tienen derechos, buscando ser quien se siente en los sofás de Día a día al finalizar la temporada, para ver el comienzo del proceso de marchitamiento de su "carrera musical", porque, no nos llamemos a engaños, al igual que su homólogas versiones adultas y las temporadas anteriores de Kids o Teens, en realidad nada pasará en la industria musical con quien a la postre se gane el premio, tras audiciones a ciegas, batallas y demás etapas del formato, que ya nos sabemos de memoria.

 

Esta temporada marcaba dos experimentos interesantes: Uno, el desembarco de dos nuevos coaches, esta vez internacionales, que mandaban a uso de buen descanso (risas) a la pobre Fanny Lu, la coach más fracasada de todas las temporadas anteriores, pues nunca logró que uno de sus pupilos siquiera acariciara el trofeo, por motivos ampliamente conocidos: su habitual intensidad en apretar el botón de la silla giratoria sin norte ni rumbo, en pos de voces que sucumbirían a las etapas ulteriores del formato. Pero los recién llegados de España y México (Natalia Jiménez y Jesús Navarro, respectivamente) llegaron con ese mismo ímpetu de oprimir el botón porque sí y porque no, así la voz del infante de turno de verdad no lo ameritase. La otra, el desembarco de la otrora presentadora que decía "respirar RCN", Laura Acuña, ahora haciendo de nueva Linda Palma en backstage para las toldas del canal de la Floresta ¿Eso es lo más que puede ofrecer, señora de Kling?. Solo de pensar que las focas que tanto la insultaron, que de p$%&a nunca la bajaron, hoy solo le digan loas porque se fue a Caracol, así sea para que, con su tocaya Laura Tobón, se vean vestidas como con prendas de streetwalker en rebaja.

El formato comenzó con un remix de temas de los tres jurados que luego derivó en un Himno a la alegría con imágenes que parecían sacadas de esos comerciales institucionales aburridos que pasaban en Prevención y Acción. Y con la telepornomiseria por delante, como ya es denominación de origen en todos los concursos de canto de Caracol, la primera participante nos contó, en su inocencia libreteada desde el vamos, que su progenitora es vendedora ambulante y que sus juguetes son reciclados de la basura ¿Es de verdad necesaria esta información, señores de Caracol? Ni 10 minutos del debut habían pasado, y ya iban inspirando lástima. Finjan sorpresa. Parafraseando a El Turner, si ves tres capítulos seguidos de este reality y no aparece ni un solo niño mariachi llorando, legalmente puedes denunciar a Caracol.

Poco a poco, los niños del primer episodio (como terminarán haciéndolo todos los que tengan talento vocal o, no nos digamos mentiras, algo qué explotar) fueron eligiendo sus equipos, porque se dio la tamaña casualidad que, sin haber voces que de verdad descrestaran - que debería ser el objetivo del formato de origen neerlandés-, los tres jurados se giraron para todos.  No me imagino el drama digno de culebrón que pasará cuando haya algún niño al cual no se le gire ningún jurado. Y ya los hubo.

Ya es de imaginar que nos espera una temporada llena de niños mariachis, con acordeones, cantando un amplio espectro que va desde temas Disney hasta despecho, del género urbano hasta la misma música pa´ planchar, pasando por vallenatos (y más si son de alguna posible bionovela del canal a estrenarse en breve)  que  la historia final será la mar de genérica. Caracol despidió su Desafío The Box el martes festivo, con una final que se volvió un largo comercial de Huawei y TikTok, plataforma esta última donde no dudo que terminen recalando los finalistas de esta temporada, a la que le seguirá la versión Senior del formato ¿Tanta Voz seguida matará al respetable de aburrimiento? Ojalá que sí.

Sin embargo, y sin apenas despeinarse, las cifras fueron benévolas en el estreno para los del molusco: 13.9 contra unos famélicos 6.36 de Café, que no trasnocha a nadie en su franja. Y es que RCN y el Uno ya tienen por costumbre ser mera comparsa en el primetime. Y eso que la final del formato antecesor cerró con unos 14.28, pero no se afanen. Ya subirá como palma el concurso de canto, aunque ya debería caer como coco. Por lo pronto, con mi audiencia no contarán. Visto uno, vistos todos.

domingo, 20 de junio de 2021

Review Mañana Express y Buen Día Colombia: Lloviendo sobre mojado (por las lágrimas de los fans de RCN)


Los programas matutinos deben su existencia a la necesidad de vender espacios de pauta durante su emisión, que es difícil de vender con Noticias RCN de por medio, que espanta a cualquiera. Sobre todo, por su exagerado gobiernismo (del que no se libra tampoco ninguno de los dos estrenos). Y como dije en una reciente conferencia, quítale la pauta de las empresas de la Organización Ardila Lülle o de televentas y te queda muy poco.

Andrea Jaramillo como anchorwoman le falta contundencia. Esa excusa de que “No traje los lentes de contacto” se vio fatal. Y ya vemos hasta en la sopa a Mauricio Vélez…ah, cierto, que Lala´s Spa es incapaz de ganarle audiencia aun al ladrillo de Pedro el escamoso, y que Factor X 2020 -sic- cerró con las cifras más bajas del formato

Comenzar la emisión de Mañana Express con la crisis del Transmetro en Soledad (Atlántico) y los mototaxis, es de lo más vergonzoso que he visto en TV nacional. Eso ni Telecaribe. Siguieron con un periodista deportivo desde Brasil en Copa América, con quien parecía viendo televisión de hace 20 años. Sacarle punta al affaire James-Selección Colombia ya no cuela. Tanto como las trivias deportivas tan pendejas que pusieron. También tanto resumen de noticias cansa y demuestran que el formato solo es la forma camuflada para colar las mismas ¿En serio llevan a un corresponsal a Madrid a mostrar calles con nombres colombianos del barrio de Hortaleza? Eso pasó de moda desde el final de El Mundo al vuelo con Héctor Mora.

A Ana Karina Soto le preguntaron si “tenía video” … y me fue imposible no pensar en aquel video tan famoso el de ella ¿Cuánto le falta para pensionarse como presentadora de farándula? ¿Otra vez un sacerdote en el programa para consejos de vida predecibles? Give me a break, había más irreverencia en Prevención y Acción que en Mañana Express

Pasamos a Buen día Colombia, otro formato con sobrepoblación de presentadores que tendrá la prueba ácida de tratar de llegar al 2022.  Aunque considero positivo que le den trabajo a Margalida Castro, quien no salía en pantallas desde hacía bastante tiempo, no necesita ser una “Tía Chabela” todo el tiempo. Andrés López es de esas personas que sale en magacines matutinos sin darle ningún valor agregado, más bien resta, porque payasea tanto que produce verdaderamente cringe, incluso haciendo menciones comerciales. Violeta Bergonzi va camino a ser una nueva Mujer de Lot: Salió en La Movida, y fracasó ¿Seguirá Buen día Colombia?  Orlando Liñán nació, creció y se marchitó con su papel en Diomedes. Verlo en este formato merece la etiqueta #LoQueSehaceParaTragar. Mamá Luz como la cocinera del formato haciendo Alitas BBQ. Por lo visto, ni siendo el canal que emite Masterchef, pudieron fichar a algún participante de este formato, ni una receta menos vista. Básicamente su sección era para hacer la mención comercial de Bary®

Pasemos a las secciones: Venga le cuento o la sección de chismes más pendeja del Universo conocido. Demasiado colorinche (incluido en el vestuario de las presentadoras) para empezar con la noticia del asesinato de Junior Jein. Completamente inapropiado. A nadie le importa si Jorge Rausch hace ejercicio y bajó de peso, por ejemplo.  A Lorna Cepeda no le dieron chance de arreglarse para la teleconferencia (con una conexión remala) y parecía el fan del “Leave Britney Alone”. Y hablar de sus memes del personaje de Patricia Fernandez está ya muy pasada de moda. La participación de Javier Fernández opinando sobre el partido con Venezuela (que fue dos días después) envejeció como la leche dejada a la intemperie. Para nada sirvió su sobreactuado canto de un gol que nunca llegó ¡NEXT! ¿A Freddy Rincón lo sacaron del hogar geriátrico? Si viste en vivo su gol del empate contra Alemania, ya debes estar priorizado para la vacunación contra el Covid-19. Felipe Peláez o el invitado que pasas en un debut porque nadie más quiso ir, como pasó en el estreno de Nuestra casa

En Buen día Colombia siguen con las cortinillas de audio caspeadas hasta la saciedad por Muy buenos días. ¿Otra vez una astróloga? ¿En pleno año 2021? Y empiecen a temblar: Anuncian Bionovela de Jorge Oñate. Y el Galatasaray informó que a Falcao le dio Covid-19.

En resumen, ambos magacines de sofá (o ahora, por esto del aislamiento social, de butaca) rellenan con los participantes de los realities de cada casa o con videos “virales” completamente irrelevantes, y vimos demasiado atropelladas las intervenciones de los presentadores y los corresponsales. Y algunos de los libretos no coincidieron con el generador de caracteres. Tenían tanto programado que se veía abigarrado el conjunto. Los resultados de la semana, donde con facilidad el ladrillo de Día a día los venció sin despeinarse, confirma que RCN sigue cometiendo los mismos errores que llevaron al fracaso a El Desayuno o a Nuestra casa. La sombra del fantasma de Muy Buenos días es larga.

lunes, 10 de mayo de 2021

Review Café, con aroma de frappé


Antes de comenzar a escribir sobre el remake de la telenovela escrita por el finado Fernando Gaitán, confieso que yo era más de “Las aguas mansas”, en aquel lejano ya 1994. Pero el mundo, RCN y yo mismo no somos los mismos que hace 27 años. Aunque ya habíamos entrado en Los años tenebrosos de la televisión colombiana, esta producción de la entonces programadora y hoy canal fue de la vanguardia en la conquista de mercados telenovelescos que dominaban ampliamente México y la misma Venezuela en el mundo hispanoparlante. Vista en perspectiva, siendo hijas del mismo autor, Café sufrió del éxito de Yo soy Betty la fea.

Las comparaciones nunca dejarán de ser odiosas, y es que los remakes de Café (Cuando seas mía de Teveazteca y Destilando amor de Televisa) son bastante lamentables. Pero a ellas se les une una hecha por la misma factoría, pero con trazas de Telemundo.

Emular la calidad actoral de Margarita Rosa de Francisco es otro nivel al que jamás llegará Laura Londoño. Y hasta Carmen Villalobos da grima como una antagónica sobreactuada e infumable, lejana de esa villana que fue Alejandra Borrero. Y el tercero en disputa, William Levy podrá ser atractivo para el público tele(in)mundesco, y aunque Guy Ecker no era precisamente un dechado de virtudes actorales, De Francisco compensaba. Aquí, ni eso. Aparte, el cubano vocaliza tan mal, que vamos a necesitar subtítulos de apoyo. Así, hasta el mediocre Desafío The Box, sin ser nada del otro mundo, fácilmente puede liderar.

No es para menos: Aunque cuente con una fotografía hermosa, las escenas engarzadas del episodio debut fueron flojas: Desde el fallido atentado contra don Octavio, pasando por la promesa de venta de la hectárea a Gaviota y su mamá, las de la discusión entre Sebastian y Lucía, Iván y sus fechorías, y llegando preliminarmente a La discusión entre don Octavio (Luis Eduardo Motoa) e Iván (Diego Cadavid), que trató de ser el punto álgido del episodio debut, le faltó fuerza. Y era inevitable pensar en Padres e Hijos, viéndolos (sobre)actuar, en especial con el momento del desmayo. La muerte del patriarca fue tan pobre que parecía humor involuntario. Y por arte de magia, Sebastian viaja de New York a la finca ¿Se teletransportó como los Power Rangers?  La escena de la iglesia, que en la versión original fue tan bien lograda, en la adaptación se sintió descafeinada. Y el primer encuentro entre Sebastian y Gaviota frente a frente se sintió tan bochornoso como abrazar a la abuelita de uno parolo. Ni hablemos de la gélida escena de Lucía encontrándose con su papá en las calles de Nueva York. Y aunque los conflictos entre Iván y Sebastian eran inevitables, acá parecían de patio de colegio.

Y sin solución de continuidad, pasamos de llevar a Gaviota a su casa a un bar sin comerlo ni beberlo. Tal vez un hechicero lo hizo. Y sí, Gaviota comienza a cantar.  En Café (2021) sufren de síndrome “Maldita rockola”: cantan porque sí y porque no.

Alerta Spoiler: Sebastian y Gaviota terminan juntos. Eso ya podía verse sin necesidad del primer beso entre ellos, con el que cerró el episodio. Yo decido no tomarme este trago sin sabor, menos después del affaire del canal de las tres letras con aquello de la “celebración por la modificación de la tributaria” en Cali. No se merecen mi rating.

Y tan poco se merecieron el de la teleaudiencia nacional, que en el debut los colocaron fuera del top 5 de programas más vistos. O al menos así nos hacen creer. A veces estas cifras las debo tomar con beneficio de inventario. Lo cierto es que el boom de mediados de los noventa está lejos de repetirse en este decenio. 

lunes, 26 de abril de 2021

La reina del Flow 2: Empezó el autotune a las cifras de rating

 


Si ya la idea de la primera parte siempre me pareció floja y sobrevalorada, imagínense qué pienso de esta segunda parte: es como tratar de hacer un traje de novia con la misma tela de uno de primera comunión: Por más que lo estiren, esto ya no daba más de sí.

Comenzamos con una panorámica random de Nueva York y un concierto que se ve tan pre-pandemia, que da paso a otras imágenes similares en Madrid, París y luego en un Medellín tan despejado de tráfico que sí parece post-pandemia, y Yeimy llega al concierto de su hijo mayor,  Erik el Pez Koi, acompañada de su actual familia y le visita entre bastidores.

Paso a Charlie Flow en la cárcel, con recuerdos de la primera parte. Vaya, las únicas cárceles sin hacinamiento son las de las telebobelas nacionales. Y las únicas donde los presos se rehabilitan. Eso ni en Suiza. Con el cameo de Manuel Turizo (y tal vez de la máquina del autotune), ese concierto cierra con Erik y Yeimy en el escenario como madre e hijo. Pero alguien espía en las sombras a Yeimy y ella lo siente.  Ese es el leitmotiv de esta segunda parte, que verá la “resurrección” del tío Manín, con otra identidad, pero que es el cerebro detrás de toda esta persecución.

Dimos paso a un extraño operativo policial en las comunas de Medellín donde cae un narcotraficante que se había asociado con Charlie, pero ni así dejan de acechar a Yeimy, quien llega a encarar a uno de los que la siguen, sin éxito.  Muy coherente todo. Pero la guerra psicológica contra Yeimy apenas comenzó. Y aunque ella toma el toro por los cachos visitando a Charlie, creo que no fue la mejor decisión.

Pero Mike Rivera, un productor rival, llega a la misma plaza y será parte de los conflictos de esta nueva inquilina de ese horario de las 9 pm, que en menos de dos meses ha pasado de ser el del alargue de Desafío The Box, a recibir dos horas de la aburrida retransmisión de Pedro el Escamoso.

Se le abona a La reina del Flow 2 una buena fotografía de Medellín, pero ni eso compensa tan floja narrativa. Escenas como las de la abogada de Charlie, la psicóloga de Yeimy o la visita de Rivera a la productora de Juancho son tres botones de muestra. Con todo, muy probablemente las cifras de esa audiencia ignota que va como focas a aplaudirle volverá a La Reina del Flow una franquicia tan “rentable” como lo fue Sin Tetas No hay Paraíso o El Paseo en el cine. A la mierda la coherencia argumental, eso qué más da. Si pudieron revivir a “Catalina” en la primera de las mencionadas, aquí pueden saltar el tiburón cuantas veces sea necesario para liderar a las 9 de la noche como dé lugar. Para los de La Floresta, el fin justifica los medios. Y si ese fin son rozar los 15 puntos de rating que ya ni por error lograban con la telebobela en que se ha convertido su farsality de las 8 pm, ni con el ladrillo de repetición que tenían, para ellos basta y sobra.

Lo dicho, las focas que todo se lo aplauden a Caracol estarán agradecidas, incluso por ese giro argumental que hace resonar mentalmente el tema de The X Files, porque esto es un misterio como esos de los que escribe Natalia Bedoya en sus informes contractuales.

martes, 6 de abril de 2021

Review Lala´s Spa ¿Casa de reinas versión 2021?

 

La televisión nacional apenas en tiempo reciente ha abierto lentamente la puerta a las personas trans. De la absoluta invisibilidad del siglo XX al protagónico actual de la venezolana Isabella Santiago, hay un largo camino recorrido, que va desde el papel de Laisa Reyes por Endry Cardeño (aunque ahí el mérito es más de Telefe, que emitió Los Roldán, original de Los Reyes), pasando por la participación en diversos formatos de telerrealidad de mujeres trans como en La Agencia. Sin embargo, el imaginario de personalidades LGBTI aun es bastante limitado y marginal en nuestra pacata televisión nacional, algo que no ocurre en la televisión de Estados Unidos y Europa, donde hasta una mujer transgénero ha llegado a ser representante en Miss Universo, o hemos tenido producciones como Queer as folk, The L Word, Pose, entre muchas otras.

Pero la premisa de Lala´s Spa es muy simple, tal vez en demasía: ella es una atractiva y excepcional peluquera, con un amplio sentido de la estética, que regresa de París (¿así o más cliché?), donde hizo su transición de Lalo a Lala, pero debe regresar a Colombia para ayudarle a su mamá a pagar las deudas que contrajo cuando convirtió su peluquería en spa. Los vecinos del barrio, aún no se acostumbran a la nueva Lala. El único que se atreve a defenderla en la plaza de mercado es Francisco, un corredor de bolsa, quien sin saber que Lala es trans, se enfrenta a un grupo de coteros para salvarla de ser agredida. Favor que luego le devuelve Lala, cuando Francisco termina enredado en un escándalo financiero, y mientras logra demostrar su inocencia, debe esconderse en algún lugar en donde las autoridades jamás puedan encontrarlo, el spa de Lala. Mientras tanto, crecerá un sentimiento entre los dos.

Es de agradecer que le dieron el personaje central a una mujer trans y no a una mujer cisgénero. Y que la canción de la novela sea una versión un tanto rara de ¿A quién le importa?, himno por excelencia, ayuda bastante. Y aunque la he criticado en el pasado, siento que Luly Bossa hace un gran papel.

La escena de Lala con el affaire del pasaporte me gustaría que hubiese tenido un mejor desarrollo.  Pero el elenco es la principal de las sombras del formato: Ricardo Mejía como protagónico masculino me parece super flojo. Sentí cero creíble su rol de yuppie. De hecho, el grupo de personajes de la financiera los sentí postizos (Algún parecido con Interbolsa, pura coincidencia). Y en nada ayudaron los subtítulos en castellano unas cuantas frases que ni siquiera lo ameritaban. Y la escena del gomelo tratando de colarse en Transmilenio…para correr tupido velo. Cuanto daño ha hecho Juanpis González al sector audiovisual neogranadino ¿Qué es eso de firmar sin leer? Digno de libreto de los ochenta (y de los más flojos). Pero el colmo es ese operativo de allanamiento que se frustra con una simple fuga por un shut de basura. Ya estos operativos de telenovela parecen planificados por el Coyote del Correcaminos.

No puedo con las sobreactuaciones de Zulma Rey (as herself), Ernesto Ballén (que prácticamente se repite en el papel que tuvo en Confinados), responsable de que se sepa el cambio de Lalo a Lala en frente de don Salomón, el prestamista usurero, el de la agente del CTI ultrasobreactuada de Connie Camelo o Aco Pérez (de lejos, uno de los peores). Vamos a ver a Mauricio Vélez de lunes a domingo: primero en esta novela y luego en Factor X. Nos va a saber a cacho. Ni que fuera Iván Duque… Y ni hablar de esos integrantes del elenco que salen simultaneo en Enfermeras. Aparte, siento que el papel de “boba despechada” de Michelle Rouillard no me cuadra para ella. 

Lala´s Spa tiene unos zapatos muy grandes qué calzar: La enésima repetición de Yo soy Betty la fea cerró en el podio de las mediciones de audiencia, y aun en una etapa en que el rival de La Floresta comete frecuentes flops de programación y sus productos “estrella” cotizan a la baja: Y es que dos horas de ese ladrillo de Pedro el Escamoso son un letrero luminoso que grita “nos enhuesamos”, y en menos de un mes, pasaron de una emisión de hora y media de Desafio The Box a tan solo una hora, y perdiendo varios puntos frente al estreno ¿Está haciendo aguas su farsality, señor Martino?. Pero vistos los resultados de audiencia del debut, con Lala´s en un incómodo sexto lugar y siendo casi duplicada por la huesera de repetición de Caracol, no hacen presagiar nada bueno. Y es que aunque el horario bien puede aplacar las criticas gratuita de la bodega de focas de Caracol, que critican cual Helena Alegría de baratillo “¿Alguien quiere pensar en los niños?”, pero seguramente si fuera una de las sobrevaloradas producciones del canal del molusco, solo loas tendrían. En fin, la hipocresía. Pero nadie podía medir con exactitud qué tanto la iba asumir una audiencia abigarrada por la pandemia, y por lo visto, no creo que pueda hacer buen tándem con la programación actual y futura del canal de las tres letras (que ya anuncia el remake de Café). Las cifras no llaman al optimismo.

Yo, por mi parte, siento que tuve suficiente con este episodio debut. Pasó de todo, pero con un desarrollo de personajes mas superficial que el de un comercial de Fabuloso; y la trama misma no da para más, así que, lo siento, no tuve esa chispa que necesito para encarretarme con esta producción.


sábado, 3 de abril de 2021

Teletop: Lo más vergonzoso de la música colombiana


Porque ustedes lo han pedido, un nuevo  Teletop del 2021 ha sido elegido mayormente por ti, y hoy tendremos los 10 monumentos a lo peor de la música colombiana. 9 de los puestos fueron elegidos por ti, y el décimo es nuestra wildcard personal:

10- Iván Duque: Admitámoslo, como presidente, Iván Duque es un músico muy mediocre. Del mismo modo, en el sentido contrario. No solo por el repudio que suele despertar nuestro Prospecto de Andrea Serna de Pueblo, sino porque uno no se puede tomar en serio a un político que salía a hacer retos rockeros, pero era incapaz de responder un debate sobre política tributaria. El meme ambulante que nos gobierna ocupa este puesto con el dudoso honor de ser nuestra wildcard.

9- El Show de las estrellas: 

En otros países han existido programas musicales como Top of the Pops o TRL  como grandes plataformas para conocer qué sonaba en la música del momento y qué artistas emergentes llegaban al foco del público. En nuestro país teníamos musicales de gran factura como Espectaculares Jes o El Show de Jimmy, pero el único que sobrevivió hasta nuestros días fue el programa de don Jorge Barón, que hoy pasa sus horas más bajas en RCN, tras lustros en un canal Uno donde solo producía pena ajena de ver cómo se pasó de tener de invitados a estrellas internacionales como Paloma San Basilio o Ricky Martin a… Arelis Henao o Alejandro Palacio. Si aquello de la “patadita de la buena suerte” o “Entusiasmo” es nuestro referente musical, agravado con la monserga de don Jorge después de dar el año nuevo, se entiende por qué somos un país muy tercermundista.


8- Género “Urbano”:
 Elástico rótulo que en este país da para encajar a todos esos reggaetoneros de medio pelo que se dice que triunfan en el exterior y que son capaces de hacer discos supuestamente conceptuales que hasta la crítica especializada desprecia, y luego posan de jurados en realities musicales criticando voces, cuando ni las de ellos son buenas, y su “canciones” luego solo sirven para retos huevones en TikTok o comerciales de empresas de celular de mala calidad.


7- Colombia en la OTI:
 ¿Sabían ustedes que, en un pasado muy lejano, en Iberoamérica trataron de emular el Festival de Eurovisión, entre los setentas y noventas, y que, en ese Festival, Colombia obtenía resultados bastante discretos (lo máximo, un segundo lugar con Juan Carlos Coronel por allá en 1991)? ¿O que nuestra última representante (porque al último Festival ni asistimos) fue la actriz Natalia Ramírez, un año antes de encarnar a Marcela Valencia en Yo soy Betty La fea, con una canción cuya letra y música ya daba mucho qué desear? Es que el nivel medio de este concurso fue bastante regular tirando a malo, y los que ya estamos en edad de riesgo de vacunación no le votamos tan positivamente, dejándole un (in)digno séptimo lugar.


6. La Tecnocarrilera:
Espantoso experimento de mediados de los noventa que dio al mundo su propia reina autodenominada: Marbelle. Derivado de esa moda de reencauchar canciones de despecho y ponerle sonidos discotequeros baratos, pocos ya se acuerdan de las Tequila Mix, que disputaban el trono con la vallecaucana y eran las delicias de camioneros en cantinas, burdeles, grilles y potreros de toda laya. Como género, no fue redituable más allá de las fronteras nacionales, ni sobrevivió al Y2K, pero con eso y todo, le valió para hacerle bionovela a la señora Ramírez.


5- Tropipop:

Género de nula calidad, letras cursis, formaciones de las que casi nadie se acuerda y cantantes intercambiables que luego recalan como figurettis de medio pelo en realities de “celebridades” o como jurados de estos, y hoy quedan relegados a lo más olvidado de muchas playlists que se escuchan con altos niveles de alcohol en el organismo o cuando la fiesta ya va a la baja. Tanto, que casi nadie se acuerda de cuál es el apellido del cantante de Mauricio y Palo de agua, yo creo que ya debería irse a cambiar la cédula para que lo llamen así. Desde el primer decenio de los dos miles hasta poco más allá del 2013, y con el contubernio de más de un locutor de emisoras, destrozaron nuestros tímpanos en más de una vez con esta barata apropiación cultural del acordeón en canciones insulsas.- Tropipop:  

4- La moda de los Reencauches: La veta la descubrió Carlos Vives por allá a comienzos de los noventa, y desde entonces se abrió la caja de Pandora. Remakes de toda laya saturaron el mercado, con cantantes y grupos de dudosa calidad haciendo verdaderos atentados musicales. Canciones vallenatas, de despecho y hasta de música pa´ planchar han sido fusiladas desde entonces para hacer las delicias de un público que, en navidades, fines de año y cualquier fiesta local, digiere lo que sea, así sea el enésimo cover de termas de Julio Jaramillo con el ritmo que se le antoje al productor de turno. 


3- Payolas radiales:
Sí, eso de lo que no se habla, pero que hace que locutores y emisoras enteras hagan programar esas canciones inmundas de ese cantante o grupito que nunca debió invadir las ondas hertzianas, se lleva nuestra medalla de bronce. Es bien sabido de que hay muchos “artistas integrales” que han sonado gracias a ella, pero todo lo que sube, tiene que caer, es ley de gravedad. Y que, así como hay payolas para sonar, las hay para “silenciar” nuevos talentos emergentes. No necesitamos dar nombres ni de emisoras, ni de “artistas” payoleros, por sus actos ( y esperpentos musicales) los conoceréis.

 


2- Grupos noventeros con celebridades (o actores volviéndose cantantes):
A comienzos de los noventa, otra moda pasajera nos legó canciones (en su mayoría reencauches, también) como Ay qué calor, En la oscuridad, La Negra Celina o Momposina. Las incursiones en el mundo de la música de Carolina Sabino, Amparo Grisales, Aura Cristina Geithner o Danna García, a menudo no avanzaron de un segundo disco, sobre todo en agrupaciones como Luna Verde, Café Moreno o la efímera Karamelo, pero nos dejaron la medalla de plata de lo más vergonzoso de nuestro panorama musical nacional

 


1-            Realities de cantantes:
Con el 8,93 % de los votos, la medalla dorada se la llevan estos infumables formatos de telerrealidad que pretenden buscar la nueva estrella musical colombiana, de la mano de jurados que ya vienen de fracasar en sus propias carreras, infladas a menudo con payola. Y es que en 2021 estamos asistiendo a, tal vez, la hora más baja de estos formatos, que ya ni lideran las tablas de audiencia, o de plano, se relegan a horarios inviables. No ayuda mucho el limitado repertorio (ya canciones como CucurrucucúPaloma están pidiendo jubilación absoluta), repetido hasta la saciedad en todos los canales, o las ganas de hacer galas temáticas fuera de lugar, que hace que algunos de sus participantes queden en calzas prietas por tener que meterse a hacer espantosas versiones como las de un tema de salsa en versión rockera, que ni les pega ni embadurna a sus estilos, sin contar con las polémicas por hacer avanzar a participantes que se les olvidan las letras o tienen el carisma más perdido que la mamá del Chavo del Ocho; o por la falta de jurados con verdadero criterio competitivo ( ya me dirás de las aptitudes de Fanny Lu eligiendo participantes o canciones para los mismos). Lo cierto es que con ellos completamos el hall de la infamia de la música colombiana.

viernes, 26 de marzo de 2021

Ganadores Premios India Catalina 2021


Los premios India Catalina, presentados por la fastidiosa pareja de Cristina Hurtado y Josse Narváez (¿Dios, a quien se le ocurrió esta idea tan estúpida?) desde el patio central del claustro de Santo Domingo, con conexión desde los canales regionales y emitida desde Señal Colombia (ya ni sueñen con los canales privados). Demasiado largo (y no poco ridículo) el preámbulo de los presentadores de los canales regionales pasándose una India Catalina. Y los actos musicales con Kevin Flórez y de Planchando el despecho, para bostezar. ¿Casi media hora para un solo premio emitido?.  El actor Kepa Amuchastegui recibió de manos de María Cecilia Botero el Premio a toda una vida Víctor Nieto. Más que merecido homenaje. Lo más destacado de la gala, que a ratos se sentía bastante lenta y sin ritmo. Doloroso el momento in memoriam de este año.

A continuación, listado de los ganadores de los premios India Catalina 2021 y nuestras opiniones al respecto:

Mejor telenovela, serie o miniserie

  • El robo del siglo – Netflix

Presentado por parte del elenco de Yo soy Betty la fea, se hizo mediana justicia a una producción muy maltratada en las premiaciones frente a las sobrevaloradas telebobelas “estrella” de Caracol y RCN del 2020.

Mejor director de telenovela, serie o miniserie

  • Camilo Vega y Lucho Sierra – La venganza de Analía – Caracol Televisión

Cuarta estatuilla para el canal del molusco y primera de su sobrevalorada telebobela

Mejor libreto de telenovela, serie o miniserie (original o adaptación)

  • Juan Andrés Granados, Paola Arias, Fernán Rivera, Juan Carlos Troncoso, Elkin Ospina, Liliana Guzmán y Ana Fernanda Fernández - Pa´quererte - RCN Televisión.

Pa´ mear y no echar gota…

Mejor actriz protagónica de telenovela, serie o miniserie

  • Carolina Gómez - La venganza de Analía - Caracol Televisión

A Benjumea le hicieron, literalmente, El Robo del Siglo, más bien del milenio.

Mejor actor protagónico de telenovela, serie o miniserie

  • Andrés Parra - El robo del siglo - Netflix

Cuando ya la noche parecía ser el verdadero Robo del Siglo contra la producción de Netflix, Parra se llevó el premio.

 Mejor actriz de reparto de telenovela, serie o miniserie

  • Cecilia Navia – Pa´quererte - RCN Televisión

Irónicamente, gana una actriz cuyo personaje ya murió en la producción en donde participó. Quinta estatuilla para un canal de las tres letras, que venía de años de malísimas rachas.

Mejor actor de reparto de telenovela o serie

  • Carlos Camacho – Pa´quererte - RCN Televisión

Con este premio, RCN igualaba su marca del año 2020.

Mejor actriz antagónica de telenovela, serie o miniserie

  • Alina Lozano – Pa´quererte - RCN Televisión

Con este premio, RCN superaba su resultado del 2020, siendo el octavo premio para los de Las Américas.

Mejor actor antagónico de telenovela, serie o miniserie

  • Marlon Moreno - La venganza de Analía - Caracol Televisión

Suenan los grillos, pasa la planta rodadora, alguien tose…

Actriz o Actor Revelación del Año

  • Hanny Vizcaíno - Pa´quererte - RCN Televisión

Se sabía que fijo se lo daban a la infumable niña de la telebobela de RCN. Fue la sexta estatuilla para los de Las Américas.

Mejor Noticiero Nacional

  • Noticias UNO – NTC Televisión – Cablenoticias.

Irónicamente Cablenoticias se lleva su única estatuilla en juego contra la anterior casa del Noticiero

Mejor Noticiero Regional o Local

  • City Noticias – City TV.

Por enésima vez.

Mejor presentadora de noticias y/o de deportes

  • Andreína Solórzano - Noticias Caracol - Caracol Televisión.

Tercera estatuilla para los de La Floresta en la noche.

 Mejor producción periodística

  • Frente al Espejo – Canal Capital.

Esta no la veía venir… derrotar a Caracol y a El Espectador es bastante meritorio

Mejor Documental

  • “Zapata, el gran Putas” - Telepacífico.

Buena cosecha para Telepacífico, tercer premio de la noche

Mejor producción de serie documental

  • Matarife - Daniel Mendoza.

Lo habíamos dicho: Matarife llegaba con muchísimo buzz encima, y no dejó indiferente a nadie. La valeriana se cotizaba al alza. Fue muy feo que lo cortaran  en su discurso

Mejor producción de entretenimiento

  • La tele letal - Red+ Claro.

Más que merecido.

Mejor presentador(a) de programas de entretenimiento

  • Paulina Vega - A otro Nivel - Caracol Televisión.

Por más Miss Universo que haya sido, es una falta de respeto ¿Un programa que hasta salió del aire?

Mejor Programa Infantil y/o juvenil

  • Las Crónicas Elefántiles 2nda Temporada - Ad infinitum para Señal Colombia.

Es positivo que la televisión infantil y la animación le den glorias a nuestro canal público cultural

Mejor Programa Reality o Concurso

  • A otro nivel - Caracol Televisión.

Pfffff…

Mejor producción audiovisual de humor

  • The Juanpis Live Show - Mico Media Group - Riaño Producciones.

Insisto: Yo la hubiese declarado desierta. Eso produce menos risa que golpearse el dedo meñique con la pata de la cama.

 Mejor producción audiovisual de animación

  • Guillermina y Candelario Temporada 5 - Señal Colombia.

Fue la primera estatuilla para el canal anfitrión de la transmisión.

Mejor director(a) de música

  • Nicolás Uribe - Pa´quererte - Canal RCN.

Interpreten mi silencio.

Mejor director(a) de arte

  • Rosario Lozano - A la luz de mi oscuridad - Yuma Video Cine E.U para Canal Trece.

Premio sorpresa, aunque sí fue muy merecido.

Mejor fotógrafo(a)

  • Andres Morales - Zapata, el gran putas - Telepacífico.

Qué casualidad que cuando Telepacífico presentaba, ganaba una producción de ellos…

Mejor editor (a)

  • Andrés Porras - EL robo del siglo – Netflix.

Primera categoría que ganaba la plataforma de streaming en esta premiación.

Mejor talento infantil de la industria audiovisual nacional

  • Hanny Vizcaíno – Pa´ Quererte - RCN Televisión.

Desde una videollamada con el micrófono apagado al comienzo, reitero una vez más mi enorme pereza por las categorías infantiles.

Mención Especial Mejor producción de canal comunitario

  • Gente de Montaña - Corporación Colectivo de Comunicaciones Viento en Popa.

Felicitar a los ganadores.

Mención Especial Mejor producción de inclusión social

  • “Zapata, el gran Putas” – Telepacífico.

Curiosamente, le tocaba el turno de presentar a Telepacífico y se llevan esta categoría.

 

Categorías de votación al público

Mejor Producción On Line

Matarife - Daniel Mendoza.

Primer round a favor de Daniel Mendoza, quien posó super calmado al recibir este premio. Probablemente por el delay de la emisión

Mejor Serie de Ficción Web:

  • Pa´Quererte en casa 2 - RCN Televisión.

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Mejor influencer con contenido audiovisual digital:

  • Los montañeros.

¬¬ .

Mejor Producción favorita del público:

  • Pa’ Quererte / Canal RCN.

Derrotadas las focas de Caracol y los hooligans del Uno. Cuarta estatuilla que ganó RCN, aunque para mi, es mejor correr tupido velo

Mejor talento favorito del público:

  • Sebastian Martínez – Pa´ Quererte – RCN Televisión.

#CuchicarpeteraDetected

Como balance final, sorprendentemente RCN lideró este año con 10 estatuillas, aun estando muchas veces a la zaga en rating durante 2020, subiendo 3 frente al año pasado, Caracol se descalabró de las 13 del 2020 a apenas 6, aun siendo el canal que más nominaciones tenía; mientras Netflix sube tímidamente a 3 premios, mismos de Telepacífico, que sacó la cara por los regionales. Con apenas 2 se quedó Señal Colombia, igualando su marca del 2020; mismas de una producción como lo fue Matarife (sin negarle mérito a su triunfo en categorías mixtas, una de voto del público y otra de los jurados). CityTV se llevó su habitual premio, igualando a Cablenoticias, Red + Claro y Canal Capital, y otros nominados se llevaron en total 6 estatuillas. Canal Uno se fue con las manos vacías. Pobres de sus hooligans… Es penoso que la industria audiovisual nacional aun siga resistida a las plataformas de streaming en beneficio de las aburridas producciones del oligopolio de La Floresta y Las Américas. Y el panorama en 2021 sigue siendo desolador. La gala fue, cuando menos, bastante mejorable en muchos aspectos, aunque mil veces mejor que esa ceremonia a puerta cerrada prácticamente del año pasado, por culpa de esta maldita pandemia que nos tiene hartos.