lunes, 19 de agosto de 2019

Frontera Verde: en la sutil franja entre lo aburrido y lo intrascendente


Frontera verde es un nuevo producto de origen colombiano para Netflix. Son 8 capítulos de 47 minutos cada uno que relata no una, sino dos historias yuxtapuestas, a caballo entre el thriller policíaco y la más pura ficción con CGI. Uno esperaría que teniendo entre su pool de directores al aclamado Ciro Guerra (quien también es productor), nominado al Oscar por El abrazo de la serpiente, la serie estuviese a la altura de las expectativas, pero no. De hecho, Guerra dirigió uno de los capítulos más flojos de la serie, y si me apuran, esta producción podrían editarla a solo el primero, el cuarto y el séptimo capítulo para comprenderla en su totalidad.



De hecho, comparte con El abrazo algunos de sus puntos fuertes, como lo es la cuidada fotografía, claro está, que todo ello a color, a diferencia de la cinta del 2015. La selva, el río, las florecillas. Todos son elementos simbólicos permanentes en la serie, tanto como la dialéctica entre un pasado fantástico y un presente desgarrador. Porque, para ayudarse a entender la trama, debemos decir que una es la parte de la investigación policíaca de cuatro misioneras muertas (y el hallazgo de un quinto cuerpo, al que le arrancaron el corazón), que ocurre en un presente; y otra la lucha de un pueblo indígena por sobrevivir a la presión del demonio blanco (los caucheros), que ocurre en el pasado.  Otra constante que puede llegar a ser chocante para algunos espectadores, es la continua lectura de subtítulos, en esta selva a cuatro lenguas (castellano, portugués de Brasil, algo de alemán y la lengua indígena)

Helena (Juana Del Río) llega como detective a esa selva que hace parte de su ADN a investigar el crimen, y se encuentra de frente con una cruel realidad: la policía, en cualquier lado de la frontera amazónica, es terrible (y predeciblemente) corrupta, muchos quieren que nada pase con su investigación y no escatimarán esfuerzos por hacérselo saber, inclusive, poniendo en riesgo grave su propia vida. El sonido y la musicalización, bien medido en los primeros episodios, decae en los últimos.

Poco a poco, Helena deberá reencontrarse con claves de su pasado que la unen a la Madre Selva, aquella a la que quedó vinculada desde antes de nacer por intermedio de Ushe, una indígena  designada para defender a la Madre Selva, junto con Yue, su mentor. Ushe es, de hecho, el cadáver sin corazón que encontramos en el primer episodio, pero la explicación de qué le pasó solo la sabremos entre el sexto y el séptimo episodio.
Finalmente,  en la lucha entre el dominio del hombre blanco contra el indígena y su saber ancestral, cuya batalla se surte en el octavo y último capítulo, es ganada por los segundos. Helena descubre en su pasado las claves que la unen a la selva y le permiten dar sagrada sepultura a Ushe. Todas las respuestas las encontramos en ese fundamental séptimo episodio.

¿Qué le falta a Frontera verde para impactar? Sencillamente, tener unas actuaciones más contundentes. Me atrevería a decir que casi todo el elenco peca de una terrible frialdad. La batalla y posterior derrota al demonio blanco resulta inconexa con todo lo que termina pasando en la trama. Por eso, el final no sirve para redondear una historia que deja de enganchar desde el segundo capítulo, remonta en el cuarto y finalmente pudo quedarse en el séptimo. Y eso es una pena, porque, precisamente, lo que pude darle luz verde a proyectos similares, es la acogida que tenga o llegue a tener la misma en la plataforma de streaming, donde hay títulos mejor logrados.

Tal vez este sistema de dirección a seis manos no ayudó a darle coherencia. Y en la selva de contenidos de Netflix , presiento que Frontera verde no dejará de ser una débil flor de un día que se la tragará la manigua.

jueves, 8 de agosto de 2019

LOS 10 FORMATOS MÁS DESGASTADOS DE LA TELEVISIÓN COLOMBIANA


Atendiendo lo que mis lectores querían, vamos a hacer un Teletop  especial con los 10 FORMATOS MÁS DESGASTADOS DE LA TELEVISIÓN COLOMBIANA. Aclaramos que no necesariamente todos los formatos son producidos u originales de los tres canales nacionales, pero su emisión repetitiva, su nula capacidad de innovación o lo monótonos que se han vuelto los ha hecho merecedores de este lugar. Para elaborar esta lista, hicimos un breve sondeo por Twitter, y después de computar los votos, los diez más votados ingresaron a esta ingrata lista. Comenzamos.

10- Cuentos de los Hermanos Grimm (Canal Caracol):¿Sabe usted que lleva viendo esto cerca de 30 años en un bucle eterno de tan solo 47 programas? Por si no lo sabía, el vulgar relleno matutino de Caracol en los fines de semana es una serie de dibujos animados realizada por la compañía Nippon Animation  y que fue emitida entre los años de 1987 y 1989 en Japón. El problema es que ahí se reduce la propuesta televisiva del canal del molusco en cuanto a televisión infantil se refiere. Y con el tiempo, uno termina sabiéndose de memoria hasta la canción del opening. Y no es un halago.

9- La Noche (Canal RCN): Cuenta la leyenda que había hace poco más de 20 años un formato periodístico que iba a ser la punta de lanza del entonces naciente canal RCN en el género de opinión. Contaba con una buena nómina en sus comienzos, pero luego todo se redujo a Claudia Gurisatti al frente del programa y luego vino su pesada línea editorial, que se volvió tan panfletillo político que llegó a aburrir al respetable. Aunado a ello, la cada vez más dilatada franja de telenovelas y realities del canal de las tres letras rodó el programa a horarios cada vez más imposibles. Igual, no nos perdíamos de nada. Era (y sigue siendo) una perorata infumable que les hace merecedor de la novena plaza del conteo, por estrechísimo margen.

8- Caso Cerrado ( Canal Uno): Si hay un caso abierto en nuestra TV es el inmamable formato de Telemundo donde la doctora Polo “resuelve”, entre comillas, los más sobreactuados y rocambolescos casos de los actores varados de Latinoamérica entera. Sí, lamentamos decírtelo: TODO EN ESTE PROGRAMA ES ACTUADO. Hasta una Miss Colombia salió como extra con parlamento de esta mamarrachada que primero emitió Caracol y luego recicló el Uno en la infame franja de la tarde. Lo sentimos, pero en el juicio de este listado, hemos dicho octavo lugar.

7- Día a día (Canal Caracol): En líneas generales, el programa matutino de sofá está mandado a recoger desde hace mucho rato. Muy a pesar de que sus rivales de horario también tienen el suyo propio (El Desayuno de RCN o Acá entre nos del Uno), el de Caracol no pasa de ser casi la reunión de tres señoras huecas hablando cháchara por varios segmentos. Sabemos que no lo sacan del aire porque una de sus presentadoras es la esposa del director de entretenimiento del canal del molusco, pero el formato es un ladrillo completo. He visto conversaciones más inteligentes en la sección del manicure de una peluquería.

6- Sábados felices (Canal Caracol): Sí, lo sabemos, meterse con el programa sacrosanto de los sábados puede sonar a herejía, en especial a las focas de la bodega de La Floresta, pero no nos llamemos a engaños: Los cuentachistes ya no dan risa, los personajes actuales reflejan un evidente cansancio y solo se mantiene al aire porque RCN y el Uno no han encontrado cómo hacerle una competencia sustentable (No, El Show de las Estrellas NO lo es). Las parodias a los realities o telenovelas del mismo canal son ya innecesarias, porque las mismas son unas payasadas en sí mismas. Tal vez la idea es que llegue al medio siglo al aire, para decir que se puede vivir del rating por inercia.

5- Guerreros (Canal Uno): La versión criolla de Esto es guerra, y que surgió con el reboot del canal público,  sigue en sus pantallas desde hace casi dos años, con breves intermezzos con niños (Guerreritos), pero con la misma mecánica aburridora. Este Desafío indoors ha visto entrar una y otra vez a sus participantes, en medio de sus disputas libreteadísimas y en una emisión de dos horas de lunes a viernes que se sienten más interminables que un partido de Supercampeones con VAR.

4- La Rosa de Guadalupe (Canal RCN): El formato de unitarios de Televisa repta en nuestras pantallas nacionales, con sus tramas absurdas, actuaciones delirantemente mediocres, y que solo le sirven al canal de Las Américas para rellenar horario. Es eso o la franja de colores. Sentiremos la brisita de la virgen guadalupana el día que por fin salga del aire.

3- El Chavo del ocho (Canal RCN): Otra producción mexicana que está en mora de salir del aire es la comedia que tiene más personajes chupando gladiolo que las cifras de audiencia del canal donde se emite. Cuenta la leyenda que si quisieran hacerle un daño enorme al canal RCN, con extraviarles los DVDs de la comedia de Chespirito, lo lograrían. Y de hecho, Caracol se llevó el resto de sketches del humorista mexicano, para emitirlos casi que en el mismo horario. Vamos, lo que se dice, televisión de calidad.

2- Telebobelas turcas (los tres canales): ¿Qué les hemos hecho a los otomanos para que se desquiten de esa manera tan infame con nosotros? Exportándonos sus telebobelas lacrimógenas a morir (Fatmagul), aburridas (Intriga, El secreto de Feriha, Tormenta de PasionesAlas RotasLa Señora Fazilet y sus HijasCesur ve Güzel) o infinitamente largas (Elif). Televisión preferida por cachifas, desempleados y gente inmunda, y merecedora de la medalla de plata de este listado.



Antes de decirles el primer lugar del listado, es justo hacer un bonus track con los concursos de cantantes de los canales, en particular los privados. Sea que imiten a un cantante (Yo me llamo), o que opriman un botón para girarse (La Voz, en sus infinitas versiones) o para ascender al participante (A otro nivel), o que crean que tiene algo especial (El Factor X, Xs, XF o la que sea, Idol Colombia o Se busca intérprete), todos han fracasado en desarrollar carreras musicales sustentables y exportables de sus ganadores. #DropTheMic


1-                 
Desafío (Canal Caracol): El reality de supervivencia de La Floresta acusa en su decimosexta temporada consecutiva el desgaste de la fórmula que otrora le hizo líder indiscutible. A fuerza de meter tantos equipos en competencia, la mecánica del juego se ha vuelto aburridísima, forzando a ver tres veces la misma intrincada prueba, para desgaste de los equipos participantes. Además, nada es más soporífero que ver a la señora que deliraba con tener en sus manos el sobre como la actual presentadora de un formato que ya debería dar el paso al costado y terminar su historia, apagar su llama e irse. Pero seguramente Sebastián Martino va a seguir volviendo esto una pelea de gatas, apenas las cifras de audiencia tiendan a la baja.