viernes, 24 de diciembre de 2021

Los años tenebrosos de la televisión colombiana: 2021 o cómo sobrellevamos la pandemia televisiva de la mediocridad.



Cada vez que me siento a hacer esta catilinaria contra todo lo que está mal en nuestra televisión nacional, me pregunto cuál es el efecto útil, si cada año ahondamos más y más en  el peor detritus televisivo posible. Tanto que a veces se dificulta hallar un rescatado entre tanta basura que invade las pantallas. Y debo pensar que me abstuve de hacer un post del 2020, que de lejos se llevó el trono del año más tenebroso posible, que se pensaba que ya lo disputaban con amplios méritos 1992 o 1996 por los noventa o 2003 por los dosmiles. Pero pronto corregiremos ese fallo de continuidad.

Y si de pandemia hablamos, dos variantes del mismo virus de mediocridad nos aquejaban:  Por un lado, la animadversión eterna que producía el ladrillo de programa institucional de Prevención y acción, un formato que era la muestra más ridícula de cómo despilfarrar el presupuesto nacional en algo que ni previno ni generó acción positiva alguna frente al Covid; y la otra, el retorno con desiguales suertes de todo lo estrenado y forzado a suspenderse en 2020, como ocurrió, por Caracol, con A otro nivel; y por RCN con Pa´quererte y Enfermeras.

Mientras en La Floresta sudaron frío, porque su programa de telerrealidad de tres pesos naufragaba en audiencias, y la retransmisión de Pedro el Escamoso les empezaba a pesar como una lápida; los de Las Américas respiraban levemente, tras los continuos batacazos que se llevaban. Y ojo, no quiero crear una narrativa de que “Ay, pobrecitos los de RCN, las focas que todo se lo aplauden a Caracol los tienen azotados”, ya que ellos no supieron capitalizar este traspié de los del molusco. Aunque Pa´quererte cerró con números cumplidores, el trasteo de horarios y el alargue infame de Enfermeras la volvió el nuevo Padres e Hijos, insufriblemente larga y pesada, digna de la tía uribista y solterona del WhatsApp.

RCN se merece sus fracasos enteramente, como ocurre cuando rescatas formatos que en sus propios países de origen están prácticamente mandados a recoger como Factor X 2020 (sí, otra de las cosas recalentadas que tuvieron que sacar al aire en el horario perdido de los fines de semana), para verle hundirse con puntajes de mierda frente a los aparentemente invencibles Sábados felices y los pacatos magazines dominicales de La Floresta. Pero ya veremos que todo se quedó en el terreno de las meras apariencias.

En las tardes, coexisten en los tres canales impunemente turcadas y telebobelas de Televisa, para deleite de cachifas, desempleados y gente inmunda, que las rumia sentados cual sirenita de Copenhague. Pero todas son tan intrascendentes como el mismo Canal Uno, que tras dejar ir a Noticias Uno en 2019, se fue con las manos vacías en la única premiación nacional, pues su programación, por más anime que le quieran poner, sigue siendo tan irrelevante como lo es desde 2017…o incluso desde antes. Sin ficciones propias reseñables como novedad, el Uno despedirá 2021 sin pena ni gloria. Incluso, el mismo Noticias Uno, allá anclado en Cablenoticias, sucumbe por sus agendas propias, donde es tibio con unos y exacerbado con otros.

Precisamente, abriendo un inciso en esa vergonzante premiación conjunta entre canales regionales en que se convirtieron los India Catalina 2021, vio a RCN alzarse con 10 estatuillas (¿pidiendo cacao, tal vez?) a Caracol patinar con apenas 6, a Señal Colombia irse con solo 2 y a Netflix entrar a los empujones a pelearse el cupo con ficciones. Pero si de transmisiones a las que correr tupido velo hay, debemos dar renglones propios a Miss Universe Colombia o la presentación a los alaridos o a esa gala de whiskeria que fue el Concurso Nacional de Belleza. La reina elegida en el primero llegó al top 5 en el certamen universal y hasta ahí le llegó el rating de RCN, que este año debería agradecer que TNT no retuvo los derechos de transmisión; mientras la segunda… a nadie le importa, ni siquiera si gana, a qué certamen va.

Cerró el primer trimestre del año con dos estrenos tan distantes en rating, públicos objeto y consideraciones en mis criticas: Desafío The Box y RTVC Noticias. Con el primero, Caracol volvía a respirar tranquilo en el inmerecido trono del rating, a punta de la forzada competencia instaurada en Cundinamarca entre equipos armados a la maldita sea con nombres de variantes del Covid, infectándonos con sus pruebas trilladas hasta el hastío, reingresos porque sí y porque el libreto del señor Martino así lo pedía. Qué mas da que se venda una imagen prefabricada como esas pistas de competencia de lo que es un concursante.  El fin justifica los medios, piensan claramente en Caracol y lo saben. Por su parte, la televisión pública lanzó un nuevo noticiero que, si bien no ha contado con el beneplácito de las audiencias (difíciles de medir en un canal cultural como lo es Señal Colombia), sí van estructurando una identidad en el Sistema de Medios Públicos de la mano de Señal de la mañana.

Y como ocurrió en 1993, era hora de seguir sacando lo que se había quedado en proyectos de salir al aire en 2020: Mientras la sobrevalorada La reina del Flow 2 lideró, aun con una trama absurda a la que le incluyeron hasta la “resurrección” de personajes, a lo Sin Tetas no hay paraíso; a Lala´s Spa le tocó una suerte, digamos, mixta. Tardó bastante en consolidarse la rocambolesca historia protagonizada por primera vez por una actriz trans, y para cuando lo medio logró, el chiste de la lucha de Francisco Ponce De León por probar su inocencia y amar a Lala a pesar de haber sido antes Eduardo ya no tenía gracia. Bueno, jamás la tuvo. Como tampoco la tuvo la esperpéntica e innecesaria versión telemundesca de Café, con aroma de mujer; mismo que solo dio tragos amargos a los de las tres letras, hasta que sus rivales de patio dieron paso a la fracasada bionovela de El Hijo del Cacique, que marcó otro traspié para los de La Floresta, que rápidamente pudieron maquillar con una emisión ultra extendida de sus realities hechos por y para gente estúpida, suerte que no tuvieron en RCN con La Nieta Elegida. Y básicamente porque relegaron sus propuestas de telerrealidad a los sábados. Pero ya más adelante ahondaremos en ello, con sus pocas luces y muchas sombras. La novela que marcaba el retorno de Julio Jiménez en activo en los libretos (Pasión de gavilanes no cuenta, eso fue una masacre made in Tele(in)mundo) ha sido derrotada hasta por el infinitamente harto Noticias Caracol.

Todo ello es síntoma de una realidad palpable, que ni Caracol ni RCN quieren oír (y que el Uno ni siquiera lo intenta): Las ficciones nacionales ya son un franco desastre, por lo que hace rato dejamos de ser un referente internacional en materia de dramatizados. Hasta La Rosa de Guadalupe es mas redituable que la intrincada novela de una impostora metida a los empujones en una familia con un oscuro pasado y un tenebroso futuro o que la enésima bionovela de un cantante vallenato fallecido en un accidente de tránsito, que ha fracasado allá donde la han vendido a precio de rebaja.

Y que no nos vendan la moto que el Covid les ha impedido grabar más y por ello apelan a repetir novelas en ambas orillas del espectro: Pasión de gavilanes, Nuevo Rico, Nuevo Pobre, Rosario Tijeras, El Capo, Pura sangre…  Porque, si a eso estamos atenidos, ¿Por qué sí graban programas de telerrealidad que se vuelven en si mismos telenovelas iguales o peores que las que emiten estos canales? La pregunta va tanto para los sonados (pero no por ello merecidos) éxitos de audiencia como La Voz Kids y La Voz Senior, que marcaron el desembarco de la temida señora de Kling a canonizarse en el convento de La Floresta y luego de Yo Me Llamo por parte de Caracol, y luego de Masterchef Celebrity 3 por RCN.  No incluyo directamente en este apartado a Quien es la máscara, que ese formato solo mientras pudo chupar rueda de Masterchef Celebrity fue que pegó, después se fue a la mierda.

Aquí también quiero hacer un gran paréntesis, porque lo de Masterchef Celebrity 3 y Yo me llamo merece estudio propio: RCN lanzó el reality de cocina in extremis, ante otro escándalo familiar de Alejandra Azcárate, participante de Quien es la máscara, que le forzó a engavetarlo aun con promos al aire y todo. Rápidamente, la Missanalízación[1] del concurso entre los bandos de Las 4 babys (sic) versus los comediantes despertaron más el interés del publico que el aburrido bingo con sketches flojos  de Sábados felices, que vio sus horas más bajas en 2021, así lo pusieran a “celebrar aniversarios” a diestra y siniestra; y lo mismo ocurrió con el bloque de magacines del domingo de Caracol, que, mientras no se interpusiera partido de la Selección Colombia mediante, ora de eliminatorias, ora de esa Copa América que se robó descaradamente Brasil como sede para ver triunfar a Argentina, lideró de comienzo a fin, sintiéndose una suerte de Frente Nacional televisivo: Caracol se llevaba los oros de lunes a viernes, pero en los fines de semana gobernaba RCN. Sin embargo, igual a como ocurrió en 2019 con Yo soy Betty la fea, Masterchef no iba a ser para siempre, y aunque probaron dejándolo como telonero de Quien es la máscara, este formato no pudo mantener las cifras, frente a la nueva modalidad establecida por Caracol para salvar del ostracismo a Sábados felices: Emitir la extendida clasificación de Yo me llamo incluso los sábados, hasta que se restableciera el rating por inercia que por años ha alimentado al formato fósil por excelencia de la televisión colombiana, que en 2022 llegará a la media centuria, pero con chistes anclados en el Medioevo. Como la transfobia de Amparo Grisales.

En otros formatos que debutaron (y que algunos se despidieron con más pena que gloria) durante 2021, podemos contar el tándem de Mañana Express y Buen día Colombia, con los que RCN solo aumenta su pasivo prestacional, porque ni cosquillas les hacen a sus rivales de Día a día; El lavadero 2.0 /La esquina del chisme vino y (afortunadamente) nunca se consolidó, y peligra Metido en tu cocina.

Un formato que sí llegó, y aunque no lideró en su franja de audiencia (se emitía los domingos a las 8:30 p.m.), pero que, para mí, se merece el reconocimiento de ser el rescatado del 2021 es Freestyle total, por Señal Colombia. Se lo merece por ser un formato de nicho, totalmente diferente a las mismas canciones trilladas hasta el cansancio por los privados. Por apostar a descubrir esos nuevos talentos que no encajan en el corsé de los formatos de telerrealidad ni de La Floresta ni de Las Américas. Y es que Señal Colombia tiene propuestas para todos los gustos como sitcoms como La Niñera o series para recordar como Los años maravillosos, informativos propios, ya mencionados anteriormente, y programación educativa como Profe en tu casa, estrenada en 2020, y que merece ser también reconocida como el rescatado de aquel annus horribilis como lo fue 2020. Ambas se unen y completan el grupo de rescatadas que integran La luciérnaga (1992), Señora Isabel (1993), Brújula mágica (1994), Quac (1995), Hombres (1996), El siguiente programa (1997), Música líquida (1998), Cine arte (1999), Quien quiere ser millonario (2000), La banda francotiradores (2001), Noticias Uno (2002), Pecados Capitales (2003), Así se vio en Televisión (2004), Juegos Prohibidos (2005), Hasta que la plata nos separe (2006), Pura Sangre (2007), El último matrimonio feliz (2008), Los Puros Criollos (2009, 2012, 2014, 2016 y 2019) NP& (2010), La bruja (2011), Allá te espero (2013), Puerto Papel (2015 y 2016), El Programa (2016), Pongámonos al día (2017) y Emergencias mecánicas (2018).

Me despido por ahora, esperando ultimar detalles del videopost respectivo y del Top 10 del 2021, al cual los invito muy cordialmente. Dios mío, en tus manos colocamos esta basura que ya pasó, y la bazofia que llega.



[1] Neologismo de cosecha propia que hace homenaje tardío a la ilustre Analía Michelengeli, productora argentina de temporadas de PDNT donde los conflictos entre participantes, reingresos muy  imitados por su colega y paisano Sebastian Martino, solo agregan drama innecesario a un formato que no debería basarse en este tipo de conflictos. ¡Que no se diga que leyendo Los años tenebrosos no se aprende!


2 comentarios:

  1. Por leer oro puro como éste, es que pago internet. Nadie había podido describir las bazofias televisivas del 2.021 como tú, mi Pink. Bendiciones, salud y mucha prosperidad para el 2.022. Se te quiere. 😘😘😘😘😘😘😘😘

    ResponderEliminar